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Irán amenaza a Emiratos por las disputadas islas en torno al estrecho de Ormuz

El régimen de los ayatolás reclama Abu Musa, Tumb Mayor y Tumb Menor y aumenta la tensión en Oriente Medio, frente al país árabe, que recientemente selló los Acuerdos de Abraham con Israel bajo mediación estadounidense
Soldados iraníes en el estrecho de Ormuz

AFP/ATTA KENARE  -   Soldados iraníes en el estrecho de Ormuz

La República Islámica de Irán vuelve a generar enfrentamiento y roces políticos en Oriente Medio. Esta vez sus advertencias tienen a Emiratos Árabes Unidos como principal destinatario. El Estado iraní ha lanzado una amenaza al país emiratí, ante el que reclama tres islas del Golfo (Abu Musa, Tumb Mayor y Tumb Menor) como propias.

Emiratos es el objetivo diplomático del régimen de los ayatolás en este momento; justo cuando EAU viene de sellar los históricos Acuerdos de Abraham con Israel por los que el país del Golfo establece lazos diplomáticos plenos con la nación judía, a los que se adhirió también Bahréin. Este entendimiento ha marcado de esta forma una nueva senda para poder resolver el conflicto regional que enfrenta al Estado hebreo con el resto de sus vecinos árabes desde hace muchos años y que tiene al conflicto con los palestinos como principal problema enquistado a resolver. 

De esta forma, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Saeed Khatibzadeh, afirmó durante la jornada del lunes que Abu Musa, Tumb Mayor y Tumb Menor son parte integral del territorio nacional. 

Además de la reivindicación territorial, esta área comprendida por los islotes plantea un aspecto económico y energético de gran relevancia. Así, Emiratos tiene proyectado construir un oleoducto junto con Israel en el Golfo, precisamente con ese enclave como punto importante; algo que supone un contratiempo importante para Irán, gran rival político en la zona tanto de emiratíes como de israelíes. Un proyecto que deriva del último entendimiento alcanzado entre Emiratos e Israel, que llegó bajo la importante mediación del Gobierno de Estados Unidos de Donald Trump. 

Khatibzadeh mostró la disconformidad persa ante esta estrategia conjunta, en palabras recogidas por la agencia de noticias iraní Fars: “Independientemente de la dimensión del error que cometa uno de los países vecinos, estamos tratando de devolverlo al camino correcto de los procedimientos regionales de acuerdo con la política de buenos vecinos. EAU ha ido en la dirección equivocada en algunas áreas durante años". “Irán no permite que nadie haga nada en sus fronteras y territorios con respecto a las tres islas, y las tres islas en el golfo Pérsico ciertamente han sido parte de Irán, y estas acusaciones no crean ningún derecho para nadie y no afectan el ejercicio de la soberanía iraní", agregó Khatibzadeh, quien también aseveró que "la entidad sionista está en la cuneta y está tratando de ahogar a todos con ella”, y que esperan que “Emiratos Árabes Unidos y el Gobierno actual no se hundan con la entidad sionista".

La pugna por las islas prosigue actualmente. El Ejecutivo de Reino Unido concedió a Irán en 1968 las islas Tumb Mayor, Tumb Menor y Abu Musa, antes de su retirada como metrópoli de Emiratos Árabes Unidos. Las tres islas se convirtieron en objeto de una disputa entre el país árabe y el iraní, que había controlado desde 1971, y cada parte reclamó la soberanía sobre ellas.

A pesar del pequeño tamaño de las tres islas, son de gran importancia estratégica y económica para los dos países, ya que se enmarcan en el estrecho de Ormuz, a través del cual pasa diariamente alrededor del 40% de la producción mundial de petróleo, significando así un paso que es básico para el control del tráfico marítimo en el Golfo. Precisamente, este ha sido un escenario que Irán ha utilizado en varias ocasiones para desestabilizar la zona con ataques protagonizados a buques cargueros que se sucedieron últimamente tras las sanciones políticas y económicas que impuso Estados Unidos al Estado persa a raíz de la salida norteamericana en 2018 del pacto nuclear suscrito con Irán en 2015 por el que se limitaba el programa atómico iraní, sobre todo, en materia armamentística. La Administración Trump denunció incumplimientos de términos del acuerdo por parte de la República Islámica e impuso unas sanciones sobre el país iraní, entre las que destacaban las relacionadas con el comercio de crudo, principal fuente de financiación de la nación persa.