Irán gana posiciones alrededor de Idlib

Las milicias afines a Teherán se asientan en la zona de desescalada; mientras, aumenta el temor a que se reproduzca la escalada bélica entre Turquía y Siria
Combatientes chiíes iraquíes de la fuerza paramilitar Hashed al-Shaabi aseguran la zona fronteriza con Siria en Al-Qaim, fronteriza con la región siria de Deir Ezzor

AFP/ AHMAD AL-RUBAYE  -   Combatientes chiíes iraquíes de la fuerza paramilitar Hashed al-Shaabi aseguran la zona fronteriza con Siria en Al-Qaim, fronteriza con la región siria de Deir Ezzor

Los tentáculos de Irán continúan desplegándose en Siria. A medida que las tropas de Bachar al-Asad continúan recuperando territorio en el noroeste del país, sobre todo alrededor de la ciudad de Idlib, sus aliados ganan influencia. Es el caso de Rusia, sin cuyo apoyo aéreo la campaña de reconquista habría sido mucho más complicada, pero también de Irán. El régimen de los ayatolás es, quizá, el segundo aliado más poderoso de Damasco y está asentando su poder en territorio sirio.

Según ha informado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (SOHR, por sus siglas en inglés), varias milicias financiadas y equipadas por Teherán se han establecido con solidez en la llamada zona de desescalada de Idlib. En los alrededores de la ciudad de Saraqeb, un punto de gran valor estratégico, se han desplegado un batallón llamado las Fuerzas Al-Radawn, que cuenta con lazos muy sólidos con la milicia chií libanesa Hizbulá. Igualmente, cerca de allí, en la localidad de Kafr Nubl, se encuentra la Brigada 313, una unidad de combate que reúne tanto a guerrilleros sirios proiraníes como a milicianos extranjeros. 

No obstante, Idlib no es la única zona a la que han llegado en los últimos días milicias aliadas de Irán. De hecho, es en las cercanías de Hama donde se encuentra el centro de operaciones y de entrenamiento de los combatientes proiraníes que batallan en Siria, concretamente, en la base aérea próxima a la ciudad. 

En esa zona, que está bajo la influencia de la llamada Brigada 47 de las Fuerzas Armadas sirias, se ha registrado la presencia de las Fuerzas Foug al-Nabi al-Akram, también tuteladas por Teherán.

Del mismo modo, grupos asociados a la Guardia Revolucionaria han llegado a la zona de Alepo para reforzar al Ejército Árabe Sirio de Al-Asad. Algunos de ellos pertenecen a organizaciones con base en Irak.

Lo cierto es, sin embargo, que el respaldo obtenido por los grupos armados cercanos a Irán procede, en su mayoría, de la propia población local. Según una información publicada por el propio SOHR, Teherán ha alistado en sus filas a alrededor de 9.000 jóvenes reclutas chiíes sirios.

El humo se eleva por encima de los edificios durante los ataques aéreos de las fuerzas del régimen sobre las zonas controladas por los rebeldes cerca de Saraqeb
AFP/MUHAMMAD HAJ KADOUR - El humo se eleva por encima de los edificios durante los ataques aéreos de las fuerzas del régimen sobre las zonas controladas por los rebeldes cerca de Saraqeb
Combates en marcha

La implicación creciente de los grupos armados proiraníes, muy activos recientemente tanto en Siria como en Irak, es otra derivada más de un conflicto que sigue su curso, a pesar del alto el fuego firmado por Rusia y Turquía en la zona de desescalada de Idlib a principios de este mes.

Los combates más importantes tienen lugar entre las unidades de Al-Asad y las milicias rebeldes apoyadas por Turquía. Según el SOHR, el régimen ha efectuado varios disparos de cohetes sobre las localidades de Al-Bara, Afes y Kafr Oweid, tres localidades situadas algo al sur de Idlib. En respuesta, los grupos de la oposición han lanzado un ataque aéreo sobre Saraqeb y Kafr Nubl.

Estas nuevas hostilidades han coincidido con la visita realizada ayer lunes por el ministro de Defensa de Rusia Sergei Shoigu a Al-Asad en Damasco. El objetivo de su reunión consistía en evaluar la aplicación del acuerdo de alto el fuego en toda la zona de desescalada. 

Las fuerzas de oposición sirias apoyadas por Turquía se despliegan en el vecindario oriental de Saraqeb, al este de Idlib en el noreste de Siria, el 2 de marzo de 2020
PHOTO/AFP - Las fuerzas de oposición sirias apoyadas por Turquía se despliegan en el vecindario oriental de Saraqeb, al este de Idlib en el noreste de Siria, el 2 de marzo de 2020

Si bien es cierto que los combates directos entre los Ejércitos de Siria y de Turquía han desaparecido en los últimos días, una nueva escalada emprendida por los grupos de milicianos en la zona podría ser muy perjudicial para la precaria estabilidad de la región. Según el analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) Felipe Sánchez Tapia, los últimos bombardeos llevados a cabo por Al-Asad podrían indicar que la ofensiva definitiva para recuperar las partes del territorio que aún se encuentran bajo dominio de los rebeldes es inminente.

En tal caso, la gran incógnita residiría en la actuación del Ejecutivo de Ankara. ¿Consentiría Erdogan en dar por perdida su influencia en Siria o, por el contrario, aceptaría entablar combates directos con las tropas sirias para mantener sus posiciones en la zona? No debe olvidarse que una guerra directa no significaría enfrentarse solo a Damasco, sino también a Moscú.

Por el momento, las tropas turcas siguen centradas en destruir la infraestructura del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) y su rama en Siria, el YPG. En las últimas horas, han sido neutralizados otros seis presuntos miembros del grupo terrorista en una operación llevada a cabo en el noroeste del país, según un comunicado del Ministerio de la Defensa Nacional.