Irán ordena la liberación del buque Stena Impero

La embarcación británica fue retenida por la Guardia Revolucionaria iraní en el mes de julio
En esta foto de archivo tomada el 21 de julio de 2019, la Guardia Revolucionaria patrulla alrededor del petrolero de bandera británica Stena Impero

AFP/HASSAN SHIRVANI/MIZAN NEWS AGENCY  -   En esta foto de archivo tomada el 21 de julio de 2019, la Guardia Revolucionaria patrulla alrededor del petrolero de bandera británica Stena Impero

La República Islámica de Irán ha emitido la orden de liberación del petrolero de bandera británica Stena Impero después de que este fuese detenido por el régimen iraní allá por el mes de julio, dentro de la escalada de tensión que se vive en Oriente Medio a cuenta del enfrentamiento entre parte de la comunidad internacional y la Administración persa, la cual está poniendo en jaque la seguridad marítima en la región a raíz del conflicto derivado de las sanciones políticas y económicas impuestas desde Estados Unidos contra el régimen de los ayatolás.

La Organización de Puertos y Navegación de la provincia iraní de Hormozgan informó sobre los detalles de la próxima salida desde puerto iraní de la embarcación británica, de la cual ya se estaba esperando su puesta en libertad en las últimas fechas y que por fin ha sido anunciada. "Tras la emisión del veredicto de la suspensión de detención del petrolero británico Stena Impero, el buque pronto comenzará a navegar desde el puerto de Bandar Abbas a aguas internacionales", indicó Alahmorad Afifipur, director de la Organización de Puertos, a la agencia de noticias iraní Tasnim. 

El propio Afifipur explicó que se estaban resolviendo los últimos flecos legales relativos a la operación sobre el Stena Impero, aunque sigue “abierto el expediente jurídico de sus violaciones”. Unas supuestas violaciones que infringían la normativa de navegación (algo negado por Reino Unido) y que provocaron la intervención de la Marina de la Guardia Revolucionaria de Irán (cuerpo de élite del Ejército iraní) para llevar a cabo la retención de la embarcación británica, la cual fue llevada a cabo el 19 de julio en el estrecho de Ormuz, principal zona de paso del comercio mundial de petróleo, justo en el momento en el que el buque, con 23 tripulantes a bordo, se desplazaba desde Emiratos Árabes Unidos (EAU) a Arabia Saudí, precisamente dos de los principales ‘enemigos’ de Irán dentro del concierto mundial y del panorama regional en particular. 

La detención del Stena Impero se materializó justo dos semanas después de que fuera confiscado en aguas de Gibraltar el carguero Grace 1, el cual pasó a denominarse Adrian Darya 1 después de que pasase de tener bandera panameña a tener enseña iraní. Embarcación a la que se acusó de transportar crudo a Siria, cuyo Ejecutivo, comandado por Bachar al-Asad, tiene impuestas sanciones por parte de la Unión Europea a cuenta de la cruenta guerra que se desarrolla en el territorio sirio; un embargo que prohíbe el suministro de petróleo, algo que habría incumplido el Adrian Darya 1 y razón por la cual fue detenido. Este buque fue puesto en libertad a mediados del mes de agosto por decisión del Tribunal Supremo gibraltareño después de constatar que no iba a llevar petróleo a Siria, tal y como afirmaron, por escrito incluso, las autoridades iraníes, las cuales llegaron a denunciar que la retención del buque en sí suponía un acto de piratería. 

En esta foto de archivo tomada el 18 de agosto de 2019, una bandera iraní ondea a bordo del petrolero Adrian Darya, antes conocido como Grace 1, frente a la costa de Gibraltar
AFP/JOHNNY BUGEJA - En esta foto de archivo tomada el 18 de agosto de 2019, una bandera iraní ondea a bordo del petrolero Adrian Darya, antes conocido como Grace 1, frente a la costa de Gibraltar

Se siguen sucediendo así las novedades en torno a los episodios de choques marítimos en aguas del golfo Pérsico. La semana pasada, Irán también detuvo otro petrolero que se dirigía rumbo a EAU a través del estrecho de Ormuz. La Guardia Revolucionaria acusó a este buque de protagonizar una operación de contrabando de 250.000 litros de combustible diésel. La embarcación, de nombre Linch, había zarpado del puerto de Lankah con dirección a aguas emiratíes, y fue detenida a 20 millas al este de la isla de Tunb, según indicaciones hechas por un comandante naval de la Guardia Revolucionaria al diario The National. La tripulación de este buque, compuesta por 11 miembros, fue dirigida precisamente a la provincia sureña de Hormozgan, según detalló ISNA, la agencia oficial de noticias iraní. 

Esta acción llevada a cabo contra intereses de Emiratos tiene relación con la guerra que se vive en Yemen, en la cual los rebeldes hutíes, de tendencia chií y sustentados por Irán, tratan de socavar el Gobierno yemení, que recibe el apoyo de una coalición árabe dirigida por Arabia Saudí, gran rival de Irán en el Golfo y principal abanderado de la otra rama suní del islam; alianza de la que forma parte activa Emiratos. Precisamente, según el medio Eha Medya, fuentes de la Guardia Revolucionaria señalaron que habrá ataques a instalaciones petrolíferas emiratíes si el Ejecutivo de EAU no abandona territorio yemení. Esto se suma al reciente ataque de los rebeldes hutíes contra refinerías de Saudi Aramco, la petrolera estatal saudí, que es la mayor del mundo y que es el buque insignia de Arabia Saudí, país que comanda la coalición árabe contra los hutíes en la guerra de Yemen. 

De esta forma, prosigue la escalada de tensión en Oriente Medio que está afectando seriamente a la seguridad marítima regional; una escalada que ha venido siendo alimentada principalmente por Irán después de que Estados Unidos le impusiese duras sanciones políticas y económicas (destacando las relacionadas con el comercio del petróleo iraní) a cuenta de la salida estadounidense del pacto nuclear que se suscribió con diversas potencias mundiales e Irán en 2015 para controlar el programa atómico persa. El Gobierno de Donald Trump decidió el año pasado renunciar a seguir integrando ese acuerdo, denominado Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés), ante las sospechas de que el régimen persa estaba incumpliendo las normas relativas a la proliferación de su programa nuclear. A pesar de este abandono norteamericano, el resto de los firmantes decidieron seguir dando soporte a este convenio; y, particularmente, Irán amenazó con ir incumpliendo varios de los términos del acuerdo, como el relacionado con el volumen de enriquecimiento de uranio, con el fin de recibir apoyo para que se pusiese fin a las sanciones decretadas por EEUU contra Irán.