Irak asesta un golpe a una milicia proiraní con la detención de 14 de sus miembros

Estados Unidos ha señalado a la organización como contraria a sus intereses
Un soldado del ejército iraquí hace guardia en la base aérea de Qayyarah

PHOTO/AMEER AL MOHAMMED  -   Un soldado del ejército iraquí hace guardia en la base aérea de Qayyarah

Las fuerzas de seguridad de Irak han arrestado este viernes a 14 miembros de la milicia iraquí Kata’ib Hizbulá, financiada por Irán y considerada como organización terrorista por Estados Unidos y contraria a sus intereses, durante una redada en el sur de Bagdad. La Comandancia de Operaciones Conjuntas de Irak ha informado de que el grupo tenía intención de atacar sedes gubernamentales en la fortificada Zona Verde de Bagdad, donde se encuentran la mayoría de las sedes del Gobierno y las embajadas. 

No está claro qué fuerza de seguridad los ha detenido, pero según fuentes consultadas por Reuters fueron entregados a las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), formada en 2014 para agrupar a las milicias que combatían al Estado Islámico. Algunos observadores consideran que eso es equivalente a haberles dejado libres, puesto que FMP está controlada por Kata’ib Hizbulá. La cadena de televisión Ahad ha difundido imágenes de los supuestos de los combatientes de la FMP liberados de madrugada. Un portavoz de la milicia ha acusado al actual primer ministro, Mustafa al Kadhimi, de ser un agente americano. 

Tras la derrota territorial del Estado Islámico en 2017, las FMP se integraron en las Fuerzas Armadas, pero algunas de las milicias asociadas a Irán han seguido actuando fuera de la estructura del mando oficial. El Gobierno iraquí se encuentra en medio de la pelea por la influencia regional entre Teherán y Washington libran en el territorio. Las detenciones han supuesto un auténtico terremoto en Irak. Al poco de conocerse las primeras noticias de la detención, numerosos milicianos se han manifestado frente a la sede del Servicio Antiterrorista, situado en la Zona Verde, pidiendo la liberación de los detenidos. 

Desfile
PHOTO/AP - Fuerzas de Movilización Popular iraquíes marchan mientras sostienen su bandera y carteles de los líderes espirituales chiítas iraquíes e iraníes durante ‘Al-Quds’ o el Día de Jerusalén, en Bagdad, Irak

Las detenciones se produjeron después de obtener información sobre las personas que ya habían atacado en anteriores ocasiones de la Zona Verde y el aeropuerto internacional de Bagdad y aseguraron que este grupo “tenía la intención” de realizar nuevos ataques. Una fuente de seguridad, que ha preferido no identificarse, ha afirmado en declaraciones a Efe que los detenidos pertenecen a la milicia Kata’ib Hizbulá, integrada en la agrupación armada progubernamental Multitud Popular. Es la acción más contundente contra los grupos proiraníes desde hace años y la primera que se produce bajo el mandato de Al Kadhimi.

Las fuerzas iraquíes requisaron dos estructuras para el lanzamiento de proyectiles al grupo. Esta redada, una acción poco usual contra las milicias, se produce después del lanzamiento de decenas de proyectiles en las últimas semanas contra la Zona Verde, donde se encuentra la embajada de Estados Unidos, el aeropuerto internacional de Bagdad. Aunque estos ataques no han sido reivindicados, Washington acusa directamente a Kata'ib Hizbulá, grupo al que ha responsabilizado de matar y herir a personal estadounidense en Irak desde diciembre del año pasado, cuando un contratista norteamericano murió en un ataque contra la base militar K1 de Kirkuk, en el norte del país.

El incidente provocó una escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán que desembocó en el asesinato del poderoso comandante iraní Qassem Soleimani, comandante de las Fuerzas Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, y el número dos de la Multitud Popular y jefe de Kata'ib Hizbulá, Abu Mahdi al Mohandes, en un bombardeo selectivo de Estados Unidos el 3 de enero en Bagdad. Las milicias de la Multitud Popular, creadas para hacer frente al Estado Islámico durante su avance en Irak donde llegaron a controlar grandes porciones de territorio hasta 2017, tienen presencia y control en amplias zonas del país donde colaboran con las fuerzas iraquíes.

Primer ministro de Irak, Mustafá al-Kazemi
PHOTO/ Oficina de Medios del Primer Ministro Iraquí - El primer ministro iraquí Mustafa al-Kazemi

El primer ministro iraquí aseguró al tomar posesión en mayo que todas las armas deben estar en posesión del Estado y ordenó a las fuerzas de seguridad “perseguir a los grupos armados que lanzan misiles contra bases del Ejército iraquí y misiones diplomáticas”. Estas promesas han tensado aún más las relaciones entre los líderes de Kata'ib Hizbulá y Al Kadhimi, al que acusaron cuando ocupaba el cargo de jefe de los servicios de Inteligencia de Irak de "facilitar" información a Estados Unidos para el bombardeo que mató a Soleimani.

Tensiones en aumento

Las relaciones entre Irán y Estado Unidos se han recrudecido desde que hace dos años la Administración Trump se retirase del acuerdo nuclear y reimpusiera sanciones al país. Este enfrentamiento estuvo a punto de desatar un conflicto el pasado enero, cuando un dron americano asesinó a Soleimani, Abu Mahdi al Mohandes. Irán respondió con el ataque a la base de Ain al Asad, donde se concentran las tropas estadounidenses. 

Desde entonces, los aliados de Teherán en Irak no han parado de organizar ataques contra la presencia de Estados Unidos en la zona. Su objetivo es la salida de todos los soldados estadounidenses del país. Solo en las últimas semanas se han producido ataques con cohetes contra la embajada de Estados Unidos en Bagdad o contra instalaciones en las que hay presencia militar estadounidense

La operación de este viernes es una advertencia de Al Kadhimi de que va a cumplir la promesa de actuar contra las milicias que atacan los intereses de Estados Unidos. Su objetivo desde que llegó al Gobierno en mayo ha sido reafirmar la soberanía del Estado frente a la actuación de las fuerzas no estatales. Las facciones respaldadas por Teherán cada vez están incrementando su grado de hostilidad hacia este primer ministro. 

Al Kadhimi no lo tiene fácil. Irak se encuentra sumido en una profunda crisis política desde hace mucho tiempo, a la que ahora hay que sumar la sanitaria como consecuencia de la pandemia y la económico por la caída de los precios del petróleo. A pesar de todo, Al Khadimi se ha mostrado firme en su propósito de reafirmar la autoridad del Estado y está dispuesto a reforzar el diálogo estratégico bilateral con Washington