Israel, Grecia y Chipre firman un nuevo acuerdo para conectar sus redes eléctricas vía submarina

El proyecto que implementará un cable que conecte las redes de los tres países tendrá un coste de más de 755 millones de euros
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PHOTO/REUTERS  -   Campo de gas natural Leviathan, en el Mar Mediterráneo, frente a la costa de Haifa, Israel

Los Gobiernos de Israel, Grecia y Chipre han alcanzado un acuerdo para poner en marcha un acuerdo que establecerá el cable eléctrico submarino más largo del mundo, de más de mil kilómetros. Este cable, que contará con una potencia de hasta dos mil megavatios, tendrá una profundidad máxima de 2.700 metros. El proyecto tendrá un coste de tres mil millones de shekels israelíes – algo más de 755 millones de euros – y se espera que se pueda poner en marcha en los próximos meses, teniendo como objetivo completar la primera fase antes de que finalice el 2025.

El proyecto, bautizado bajo el nombre de “Interconector Euro-Asia”, fue firmado en la capital de Chipre, Nicosia, por la ministra chipriota de Energía Natasa Pilides y su homólogo israelí Yuval Steinitz, en videoconferencia con el griego Kostas Skrekas. Pilides fue la encargada de dar los detalles del acuerdo, aunque en declaraciones conjuntas, los tres representantes afirmaron que el programa constituye un “gran paso adelante” para llevar a cabo la integración de los recursos energéticos renovables. Un proyecto reconocido de “interés común” por parte de la Comisión Europea, elegible por lo tanto como parte del financiamiento de la Unión Europea (UE). La iniciativa fortalecerá “la capacidad de los tres países para cumplir con sus compromisos bajo el Acuerdo de París”, añadieron los ministros.

Yuval Steinitz afirmó que el acuerdo permitirá a Israel “recibir electricidad de las redes eléctricas del continente europeo en caso de emergencia”. La ministra de Chipre dijo que este nuevo cableado debe servir como vehículo de fortalecimiento para la “seguridad energética” de Europa. Además, quiso recalcar que el proyecto supone un gran paso al frente en lo que al aislamiento chipriota respecta, ya que era, hasta este momento, el único país de toda la UE no interconectado, y que así, perderán cierta dependencia respecto a los combustibles pesados. Según Pilides, suponía “un obstáculo importante para la competitividad general” de la economía del país.

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PHOTO/REUTERS - Central eléctrica privada de Israel, que funciona con gas, del yacimiento de Tamar

Estos tres mismos países han protagonizado un acuerdo en torno al “pasaporte COVID”. Israel ya cuenta con más del 40% de su población vacunada y el 75% de los mayores de 60 años ya ha recibido ambas dosis. Ya desde el mes de enero, el Gobierno de Benjamin Netanyahu comenzó a repartir los denominados “certificados de vacunación”.

El pasado 8 de febrero, Israel firmó un acuerdo con los mismos países con los que ahora vuelve a pactar. En esa ocasión lo hizo para que los ciudadanos de los tres países pudieran viajar libremente entre sus territorios. No obstante, aún no se conoce la entrada en vigor de la medida que lo hará cuando “un porcentaje significativo de la población esté vacunada”. Esta política tiene como objetivo primordial poder reactivar la economía durante la próxima temporada de turismo veraniego. Así, se pretende evitar que las personas que atraviesen las fronteras de cualquiera de estos tres países tengan que presentar una prueba PCR negativa, ni tampoco pasar una cuarentena preventiva.

El documento que permitirá la entrada de ciudadanos israelíes en tierras griegas y chipriotas consta de un código QR que condensa toda la información sanitaria para, posteriormente, ser incorporada a un móvil inteligente. Este certificado cuenta con una validez de seis meses que se activa una semana después de haber recibido la segunda dosis de la vacuna de Pfizer y BioNTech, que, hasta ahora, son las dos únicas que se han inoculado en Israel. 

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AP/AMIR NABIL - El ministro de Energía de Israel, Yuval Steinitz

Recuperar el turismo es vital para los tres países, sobre todo para Grecia y Chipre, ya que supone el 21,5% y el 22,7% del Producto Interior Bruto de cada país respectivamente. Para Israel, sin ser tan importante, también representa una buena parte de su PIB, alcanzando el 6,2%. El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí mantiene que la aplicación del acuerdo está ligada a la evolución de la pandemia que, en vista de las continuas cepas que surgen en todo el mundo, aún es incierta.

Desde el Ejecutivo de Netanyahu trabajan para extender este acuerdo a más países, entre los que asoman Seychelles y Georgia, que ya habrían alcanzado un acuerdo para la aceptación de los documentos sanitarios israelíes. A esta lista también habría que sumar a Reino Unido, Serbia, Rumanía y Estonia, con los que, según el medio The Times of Israel, ya han mantenido los primeros contactos para acercar posturas.

En lo que respecta a la Unión Europea, aún no se tiene una idea clara de cómo aplicar este tipo de políticas que aceleren el proceso de vuelta a la normalidad. Como está pidiendo una gran parte de los países de la UE, España apuesta por una cartilla de vacunación que haga posible el tránsito de la gente vacunada, aunque desde Europa, el debate aún continúa abierto.