Israel se encamina a nuevas elecciones si Netanyahu no logra un acuerdo de Gobierno in extremis

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Raúl Redondo

Pie de foto: El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. Israel podría celebrar nuevas elecciones si Netanyahu no forma Gobierno en 48 horas. AP PHOTO/RONEN ZVULUN.

Benjamín Netanyahu está teniendo verdaderas dificultades para formar Gobierno con socios de la derecha israelí y se abre el escenario para unas posibles nuevas elecciones legislativas en Israel si finalmente no se llega a conformar un Ejecutivo a través de las negociaciones que se han estado desarrollando desde el final de los últimos comicios, celebrados el pasado 9 de abril.

Este miércoles a medianoche espira el plazo que hay para llegar a un acuerdo gubernamental y presentar una propuesta firme de cara a la formación del Ejecutivo hebreo, para lo que se necesita el apoyo de al menos 61 diputados del Parlamento israelí (Knéset). El último paso dado en el sentido de la factible convocatoria electoral ha sido que Israel ha avanzado la ley para disolver el Parlamento y hacer el llamamiento electoral. Así, se aprobó en sede parlamentaria en primera lectura la normativa para disolver la cámara. Después de que un comité parlamentario aprobase su votación en el pleno, 65 legisladores han respaldado el proyecto de ley, 43 se han opuesto y 6 se han abstenido.

Esta iniciativa ha sido interpretada también como una artimaña del primer ministro Netanyahu para meter presión en las negociaciones y apurar un acuerdo de última hora para formar el Gobierno. Si tras esta lectura preliminar la moción pasa otras tres fases de votaciones, la Knéset se disolverá y el país se verá inmerso en unas nuevas elecciones en el plazo de 90 días, algo que nunca ha sucedido en la nación hebrea.

El Parlamento se formó el 30 de abril y desde entonces ha ido discurriendo el plazo de tiempo que tenía Netanyahu para llegar a acuerdos con otras formaciones de su tendencia política, pero el tiempo se agota y queda escasamente un día para poder recabar los apoyos necesarios para formar Gobierno. Incluso el límite se prolongó en dos semanas tras la solicitud que hizo el máximo mandatario del Likud ante Reuven Rivlin, presidente de Israel, quien tiene además la potestad de encargar la formación de Ejecutivo a otro dirigente, incluso del mismo partido que Netanyahu, quien no quiere arriesgarse a que esta opción llegue a su principal rival en las pasadas elecciones ganadas, Benny Gantz, que es el líder del partido de centro Azul y Blanco, o incluso a Gideon Saar, su gran enemigo dentro de las propias filas del Likud.

El veterano mandatario conservador ya ha puesto en marcha la maquinaria para poder llegar a convocar nuevas elecciones y evitar así una posible maniobra contraria a su persona por parte del jefe de Estado Rivlin. De esta forma, el calendario propuesto está programado para que la votación definitiva del texto de disolución de la cámara se lleve a cabo poco antes de que termine el plazo para formar Gobierno.

Los principales obstáculos encontrados por Netanyahu para logra su objetivo tienen que ver con una ley de reclutamiento al servicio militar para judíos ultraortodoxos (que están exentos de este trámite), algo a lo que se oponen las formaciones de corte más religioso, que agrupan hasta a 16 diputados, y que ha sido solicitado formalmente por otros posibles socios como el derechista laico Avigdor Lieberman, exministro de Defensa y líder del partido Israel Nuestra Casa, que cuenta con 5 parlamentarios.

Netanyahu contaba con los apoyos de su formación Likud, con 35 escaños, de la extremista Unión de Partidos de Derechas, con cinco, del centro derecha del partido Kulanu, con cuatro, y con los votos positivos de los ultraortodoxos y del grupo de Lieberman. Pero, de momento, la que sería la quinta investidura del primer ministro debe esperar al apoyo final de estos últimos.

De cara a unas nuevas elecciones, parece que los sondeos seguirían dando favorito al primer ministro israelí, a pesar del desgaste político generado por la incapacidad de formar Gobierno y de sus cuentas pendientes con la justicia, que tienen que ver con la acusación por fraude y soborno en tres casos investigados por los cuerpos policiales anticorrupción, caso por el que se ha fijado para octubre el trámite de audiencia a Netanyahu a raíz de la actuación del fiscal general de Israel, Avichai Mandelblit.