Italia se convierte en el primer país europeo en producir la vacuna rusa

La planta de producción se espera que comience a funcionar en julio y produzca 10 millones de dosis este año
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MTI/ZOLTAN MATHE  -   Cajas de vacunas Sputnik V están listas para ser descargadas de un camión en un almacén de Hungaropharma, una empresa mayorista farmacéutica húngara, en Budapest, Hungría

Rusia ha llegado a un acuerdo con Italia para producir su vacuna, Sputnik V, convirtiéndose en el primer país europeo en fabricar la vacuna rusa. El fondo soberano ruso RDIF ha firmado un contrato con la compañía farmacéutica suiza Adienne Pharma & Biotech con sede en la región de Lombardía, en el norte de Italia.

La Agencia del Medicamento Europea (EMA) aún no ha dado su aprobación para la producción de la Sputnik V, y este anuncio es otra prueba más de que algunas empresas farmacéuticas no están dispuestas a esperar más para iniciar la producción de este inmunógeno. Según declaraciones del propio consejero delegado de RDIF, Kirill Dmitriev, Rusia también ha llegado a acuerdos para producir su vacuna en España, Francia y Alemania.

Sin embargo, las autoridades regionales de Lombardía señalan desconocer esta información y añadieron que no hay ningún tipo de acuerdo entre instituciones públicas, por lo que se trata de un acuerdo privado entre los contrayentes. La confirmación del contrato con Moscú vino de Vincenzo Trani, presidente de la Cámara de Comercio Italo-Rusa, un organismo privado con sede en Milán.

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PHOTO/REUTERS - El director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia, Kirill Dmitriev

La Cámara Italo-Rusa ha confirmado que este acuerdo significa la creación de la primera planta de producción de la vacuna rusa, Sputnik V, en Europa, y que se espera que comience a funcionar en julio y produzca 10 millones de dosis este año. Asimismo, recalcan que "el innovador proceso de producción ayudará a crear nuevos puestos de trabajo y permitirá a Italia controlar toda la producción del compuesto".

La Unión Europea ha sido duramente criticada por su lentitud a la hora de aprobar el uso de ciertas vacunas y algunos Estados miembro de la UE han decidido no esperar dicha aprobación. Hungría se convirtió en el primer país de la UE en autorizar el uso de Sputnik V el pasado mes, mientras que Eslovaquia anunció un acuerdo la semana pasada para adquirir 2 millones de dosis y recibió el primer envío de 200.000 dosis.

Desde la institución abogan porque las vacunas que se distribuyan en Europa estén producidas, totalmente o en parte, dentro de la UE. Se trata de un mecanismo para controlar la distribución, pero también la calidad y seguridad. De esta forma, el fondo soberano ruso entra en territorio comunitario con su solución para inocular frente al SARS-CoV-2.

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AFP/ SAID KHATIB - Un empleado del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (OOPS) administra una inyección de la vacuna Sputnik V COVID-19

Asimismo, Christa Wirthumer-Hoche, presidenta del consejo de administración de la EMA y directora de la Agencia Austriaca de Medicamentos y Dispositivos Médicos, dijo en la televisión austriaca que los miembros de la UE que aprueban vacunas rusas y chinas a través de procedimientos nacionales de emergencia es "en parte comparable con la ruleta rusa", citando la necesidad de examinar primero los datos sobre la calidad, seguridad y eficacia de las dosis.

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AFP/AFP - Ficha técnica de la vacuna rusa Sputnik V contra el Covid-19

La vacuna rusa Sputnik V posee, según los resultados preliminares publicados en ‘The Lancet’, una efectividad del 91,8%, y ya se ha aprobado su uso en 45 países. Aún así, la Unión Europea sigue apostado por aquellas vacunas producidas en territorio europeo, y ha firmado hasta ahora contratos de suministro con seis fabricantes de vacunas tanto europeos como estadounidenses por un total de casi 2.600 millones de dosis para su población de 450 millones.