José Manuel García-Margallo: “Sánchez hubiese querido un Gobierno de Esquerra con los comunes a cambio de que le siguiesen apoyando en Madrid”

El miembro del Parlamento Europeo y exministro de Asuntos Exteriores y Cooperación presentó en el programa Atalayar de Capital Radio el libro ‘Gibraltar: la segunda rendición’ y repasó la actualidad política
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 -   José Manuel García Margallo, eurodiputado y exministro de Asuntos Exteriores de España

José Manuel García-Margallo, miembro del Parlamento Europeo y exministro de Asuntos Exteriores y Cooperación del Partido Popular, analizó en el programa Atalayar de Capital Radio la situación del Peñón de Gibraltar y el hecho de que la Unión Europea no vaya a tolerar que haya un paraíso fiscal; también presentó el libro ‘Gibraltar: la segunda rendición’, además de dar las claves sobre el resultado de los comicios catalanes y hablar sobre la nueva etapa que se abre en el mundo con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca.

Estos días se encuentra presentando el libro ‘Gibraltar: la segunda rendición’ escrito junto a Fernando Eguidazu, exsecretario de Estado para la Unión Europea, y es un libro que repasa las claves de un conflicto histórico que edita la editorial Almuzara. Antes de eso, me gustaría saber su opinión sobre la propuesta de Podemos de que dejemos de vender armas a países como Emiratos o Arabia como consecuencia de la guerra interna entre el PSOE, por la parte que representa Margarita Robles, y la facción Podemos del Gobierno.

Creo que es así y además el movimiento de Podemos se produce en un momento muy delicado para el Gobierno de coalición Sánchez-Iglesias. Hace una semana que la ministra de Exteriores se ha desplazado a Arabia Saudí y a Emiratos buscando fondos para financiar las invasiones que tenemos que hacer. El Gobierno ha decidido no recurrir a los préstamos del mecanismo de estabilidad que se creó especialmente para eso, ha decidido que no va a recurrir a los 70.000 millones a los que tendría acceso probablemente porque los están reservando para un momento más próximo a la disolución de las Cortes y a unas elecciones. El otro día, en una videoconferencia que tuvimos con Nadia Calviño, le planteé lo que a mi juicio va a ser el tema central económico en los próximos años, en estos momentos el Gobierno puede permitirse el lujo de no recurrir al mecanismo de estabilidad porque toda la deuda que emite la compra el Banco Central. Cuando yo le planteé esto le expuse que cuando todo se estabilice llegará el momento en el que el Banco Central deje de comprar y habrá que recurrir a los mercados para seguir financiándose y en ese momento los mercados empezarán a priorizar y a seleccionar en función a los países que les ofrezcan mayores garantías. Ella dijo que no era del todo cierto que nos estuviesen comprando deuda; es más, que había cierto interés en Oriente Medio por comprar deuda y eso se produce cuando la ministra González Laya se desplaza allí con una firma muy clara que insisto es traer dinero. En estos momentos realizar una declaración de este tipo es posiblemente lo más torpe que se puede hacer. Estas divisiones en el seno del Gobierno están teniendo un coste que la opinión pública no percibe del todo porque los asuntos exteriores están muy lejanos de la preocupación y estamos perdiendo posiciones. La política exterior española, un país medio con 47 millones de habitantes y una renta per cápita de 24.000 dólares es una potencia media, si tiene que pelear por encima de su peso tiene que tener una voz potente en la Unión Europea y una cooperación muy estrecha con los Estados Unidos de América, no es lo mismo ir a Venezuela siendo ministro de Asuntos Exteriores de España que ir siendo ministro de Asuntos Exteriores de España representante de la Unión Europea y tener la convivencia de los Estados Unidos y estos dos pilares los están dinamitando. Ya que estamos con el ejemplo de Venezuela, la decisión del Gobierno de privar a Guaidó de su condición de presidente, que es lo que la Constitución bolivariana dice, va a tener un coste en la Unión Europea en la que hemos dejado de ser la voz en un escenario en el que se nos reconocía con una situación privilegiada, otro era el Magreb, y en los dos hemos perdido. En el Magreb se ha producido un reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental sin haberse tomado la molestia de consultar o avisar a España, esto es lo preocupante se están mandando gestos muy evidentes. Hablando de Gibraltar, cuando Estados Unidos decide que hay que parar un barco iraní que, según su información, iba a llevar petróleo a Irán incumpliendo las sanciones no acuden a la Marina española sino a la Marina de Gibraltar.

En el libro ‘Gibraltar: la segunda rendición’, en el título que han elegido los dos coautores, usted mismo y Fernando Eguidazu, se entiende claramente lo que entendemos todos, ¿se está produciendo una segunda rendición en torno a la soberanía de Gibraltar?

La primera fue en 1704, que protagonizó Salinas durante una escuadra angloholandesa, en esta rendición Salinas desiste ante el pretendiente a la Corona española, el archiduque Carlos, pero la reina de Inglaterra aprovecha la ocasión para quedarse con el peñón de Gibraltar hasta ahora. En está ocasión, teníamos una oportunidad histórica con el Brexit en la que la Unión Europea nos dio la llave cuando el equipo negociador dijo que no podía haber ningún acuerdo Unión Europea-Reino Unido, sin un previo consentimiento. Esto nos hubiese permitido plantear la fórmula que nosotros estábamos planteando de cosoberanía de doble nacionalidad, instituciones de alto gobierno en zona económica especial incluyendo el campo, y se renuncia a esto. Pero España dijo que con el Brexit no iba a plantear el sistema de cosoberanía y a partir de ahí se han perdido todas las bazas. Pero es que ahora se firma un acuerdo fiscal, el primer acuerdo internacional que se firma sobre Gibraltar desde Utrecht en que España no gana absolutamente nada.

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José Manuel García Margallo, eurodiputado y exministro de Asuntos Exteriores de España

Bueno ha dicho el Gobierno de España también que va a caer la verja...

Eso en la cosoberanía estaba cerca, eso va a traer problemas, es decir, dice cosas muy peligrosas. Que se va a aplicar el acuerdo de Schengen y que se va a buscar una solución ‘ad hoc’ a la medida para que se apliquen las normas de la Unión Europea. Esto se traduce en movilidad de personas y mercancías sin ningún control sobre el territorio gibraltareño y el territorio español. Los controles se desplazan al puerto y al aeropuerto que están en territorio gibraltareño, con una peculiaridad, los controles de personas los harán Frontex, una agencia europea y Gibraltar, y los controles aduaneros también. España va a ser el único país del mundo de los 193 de UN que no controle sus fronteras. Si se sigue respetando el régimen fiscal gibraltareño en el que no hay IVA, no hay impuestos sobre el alcohol, tabaco, petróleo, y el impuesto sobre sociedades no grava en absoluto, es a tipo 0, a los beneficios que obtengan las sociedades establecidas en el Peñón de actividades realizadas fuera del peñón que son todas, eso explica que con una sociedad de 33.000 habitantes haya 80.000 sociedades en Gibraltar. Si usted los controles los pone en el puerto y en el aeropuerto, y si Gibraltar no modifica ese régimen fiscal que quiere decir que todo el mundo puede llegar a Gibraltar y comprarse el tabaco un 40% más barato, entonces vamos a tener que cerrar los estancos hasta Santander; también quiere decir que se van a seguir aprovisionando los barcos que pasen por el Estrecho por un petróleo más barato en Gibraltar que en Algeciras o en cualquier otro punto del Mediterráneo; no es una cifra menor, por el Estrecho circulan 200.000 barcos todos los años. Las sociedades que se establezcan en Gibraltar van a tener acceso al mercado interior no pagando impuestos, en el problema nosotros planteamos avanzar en el proceso de recuperación de la soberanía. Porque parece que estamos dispuestos a tener unas islas Caimán en la verja con la Línea, y esto produce una economía extractiva que condena a la dependencia del campo de Gibraltar. Mire usted, Gibraltar, que tiene 4,7 km2, 33.000 habitantes y ningún recurso natural, tiene la tercera renta por habitante más alta del mundo, después de Luxemburgo y Qatar; en cifras, hace dos años 93.000 dólares frente a la Línea con 20.000, una diferencia de 1 a 6, la mayor diferencia que existe entre territorios contiguos incluyendo las diferencias entre el sur de Estados Unidos y México que es de 1 a 5 porque la economía de Gibraltar depende en un 25% de la economía del Peñón. Esto es una situación temporal, la Unión Europea al final no va a tolerar que haya un paraíso fiscal, entonces toda esa economía artificial decaerá. Es muy sencillo de entender Gibraltar vive fundamentalmente de estar en el mercado interior con un régimen especial que se fijo cuando entró el Reino Unido en la Unión Europea y está porque hay un artículo, el 655 del Tratado de Funcionamiento, que dice que las leyes europeas se aplican a aquellos territorios cuya relación exterior estén gestionadas por un Estado miembro; por tanto, cuando el Reino Unido se va, esa condición no se cumple. Entonces la solución que existe es la de la cosoberanía, en materia de Relaciones Exteriores se cumpliría la condición para que Gibraltar tuviese acceso al mercado interior, con lo cual la verja desaparecería. En Defensa podíamos haber aprovechado la ocasión para hacer la gran base del Mediterráneo con Rota y Gibraltar, que ahora funcionan defectuosamente por los conflictos que tenemos de soberanía en espacio aéreo y marítimo, en control de fronteras asilo y refugio. El resto, un autogobierno que prevé la Constitución española en el 144, doble nacionalidad y una zona económica especial que incluyese también al Campo para no tener estas diferencias entre un país y el otro con incentivos a las empresas que quisiesen aprovechar el tráfico que viene de Asia o Suez, manipulación, exportación, etc., o para que fuesen sede de las empresas que necesariamente va a haber que financiar para que inviertan en Marruecos. África va a ser el gran problema los próximos años, en población en 2050 serán 2.500 millones con una edad media de 18 años, en la Unión Europea 54, y, o usted invierte ahí, o el fenómeno de la inmigración clandestina va a ser una bomba de relojería. 

Pero es que lo que usted plantea no da tantos votos como lo que ha hecho el Gobierno. ¿Están buscando los votos de la Línea y del Campo de Gibraltar?

Ese es el problema, pero insisto que con nuestra fórmula no se hubiese perdido el trabajo porque es verdad que allí ya nadie se fía de ningún Gobierno, se han hecho tantos planes sobre Gibraltar que no han llegado a término y la situación allí está tan degradada con un paro juvenil del 50%, que piensan, déjense de historias, que eso de la zona económica especial queda lejos. Yo fui al Campo de Gibraltar antes de dejar de ser ministro y sabiendo que iba a dejar de serlo a causa del tema de Gibraltar y Cataluña, y para que esto funcione hay que empezar a invertir mañana y era la conexión del Puerto de Algeciras con el corredor mediterráneo, la construcción de un nuevo puerto y el saneamiento de la zona porque mientras eso no se saneé no habrá empresa que se establezca allí. Y si ustedes comenzasen con está formula se necesitaría además una garantía de renta para quien pierda su trabajo como consecuencia de la transición de un modelo a otro. Es que estamos hablando de 10.000 trabajadores que es una cifra mítica que yo siempre he dado porque cuando establecimos un carril para que pasasen los trabajadores sin tener que pararse por el tema de los controles que ejecutamos cuando descubrimos que en Gibraltar se importaban 124 millones de cajetillas de tabaco, para que usted pueda pasar por ese carril tiene que identificarse y se identificaron 44. 

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José Manuel García Margallo, eurodiputado y exministro de Asuntos Exteriores de España

Hablando de África y la necesidad de invertir en el continente, dada la situación actual que se está viviendo en Marruecos con el reconocimiento por parte de Estados Unidos sobre la soberanía marroquí en el Sáhara Occidental, ¿Qué haría usted si fuera el ministro de Asuntos Exteriores?  Las oportunidades de inversión y el desarrollo se están abriendo de manera exponencial.

Marruecos es la prioridad número uno en la política exterior española. Esa prioridad hay que combinarla con Argelia y con el aspecto a las resoluciones de Naciones Unidas sobre el Sáhara Occidental. La primera entrevista que yo tuve con Hilary Clinton en enero de 2012 fue en un momento en el que las relaciones con Estados Unidos eran muy malas como consecuencia de la política de Zapatero de retirar tropas de Irak y las posteriores declaraciones animando a todo el mundo a hacer lo mismo, y lo primero que me dijo Hilary Clinton es que estaba empezando a llevarse Morón y Rota a Marruecos. Se arregló y con Argelia y Marruecos no tuvimos ningún conflicto y, créame, cuando hay un conflicto con Marruecos cualquier español lo nota al día siguiente. Marruecos te manda un mensaje y la Gendarmería mira para otro lado y el número de pateras aumenta exponencialmente. 

Sin ir más lejos cuando el vicepresidente del Gobierno ha pedido un referéndum hemos visto la oleada de desembarcos que ha habido. 

Es que las cifras son las cifras, el último año que estuve en el ministerio tuvimos 16.000 inmigrantes ilegales mientras que el primer año de Sánchez en el Gobierno hubo 69.000. Ahora el tema del Sáhara hay que tratarlo con pinzas; respecto a las resoluciones que se aprobaron en Naciones Unidas, nosotros tenemos ahí una responsabilidad moral especial, eran muy medidas. Hablaban del derecho al reconocimiento y la autodeterminación del pueblo saharaui de forma acordada y de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas y esa fórmula se había pactado con Argelia y con Marruecos. Si se rompe eso, no me atrevería porque no tengo la información, usted me está preguntando si España debe dar el paso y renunciar a la doctrina de que el pueblo saharaui tiene derecho a la autodeterminación y reconocer la soberanía sobre Marruecos, eso es un paso muy delicado. Llevamos muchos años en Naciones Unidas haciendo encaje de bolillos y no tengo la información suficiente para responder sobre esta cuestión.

¿Cree usted qué fue un error la visita de Borrell Moscú y cómo se saldó con esa conferencia de prensa internacional?

Absolutamente, el problema con Rusia, y miré que yo tuve una relación espléndida, es que Rusia es un imperio por el que no ha pasado el tiempo y lo que ellos pretenden siempre es ser reconocidos como potencia mundial. Además, hay cosas en las que no están dispuestos, como puede ser que les tomen el pelo, es decir que les prometan una cosa y se haga otra. 

Entonces, ¿no se le puede decir a Rusia que lo que está haciendo con Navalny o con los opositores está mal hecho por miedo a su reacción?

Pero es que no lo hacemos con China, Arabia Saudí o con Irán; esas cosas no se dicen en público. No hay que intervenir en asuntos internos y menos en una rueda de prensa conjunta. Todos los países de la Unión Europea son como los saltamontes que ponen los huevos en un sitio y cantan en otro. ¿Alemania ha dicho algo sobre el Nord Stream? No porque el gas de Rusia llegue a Alemania. Por otro lado, están ahora hablando de que se reconozca la vacuna Sputnik por parte de la Agencia Europea del Medicamento. El ir allí para decir eso, que no tiene ninguna consecuencia práctica, para crear un problema y que te respondan como te han respondido no me parece que sea algo rentable, ni prudente, porque España es una potencia media y el tema de Rusia nos afecta y hemos defendido las sanciones, pero no hay que exagerar porque nadie nos llama a exagerar en este tema. Hay cosas en las que no conviene sacar pecho. ¿Se acuerda del tema de la jurisdicción universal? Cuando se nos ocurrió que un juez español podía juzgar a un ciudadano que no sabía ni siquiera dónde estaba España por cualquier crimen y nos montaron un lío monumental, lo corrigió el propio Zapatero diciendo que debía tener un punto de conexión, que hubiese algo que se relacionase con España. Pues yo me encontré con que un tribunal tenía que juzgar, a instancias de un monje tibetano que se había nacionalizado español, los sucesos del Tíbet entre los años 70 y 90 y pretendían meter en la cárcel a dos expresidentes de la República Popular China, al secretario general del Partido Comunista de China y a dos generales; claro, el embajador vino y me dijo si sabía la deuda pública española que tiene China. Le intentaba explicar la separación de poderes y la independencia del poder judicial y el embajador me miraba como diciendo este es imbécil con lo que me está contando.

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José Manuel García Margallo, eurodiputado y exministro de Asuntos Exteriores de España

Bueno ese concepto de la justicia universal parece que ha decaído en estos últimos años. 

Es que lo tuvimos que hacer a través de una proposición de ley, y el que se portó conmigo como un señor fue Alfredo Pérez Rubalcaba porque me dijo que no podía hacerse como proyecto de ley porque se necesitaba un informe del Consejo de Estado y esto nos urgía. Y lo hicimos a través de una proposición de ley que llevo a cabo el grupo parlamentario popular en el Congreso cuando el Gobierno tenía 186 escaños. 

Hay una cuestión, señor García-Margallo, que es en público la no injerencia en asuntos internos. 

Claro, pero es que ahora Laya se va a Turquía y dice que no le gusta que Santa Sofía lo vayan a hacer mezquita, el ministro de Exteriores en la tribuna de al lado la corrigió cuando le dijo oiga no se meta usted en estos asuntos o quiere que hablemos de la catedral de Córdoba. No se puede ir a tocar las narices. 

Déjeme aprovechar la oportunidad para preguntarle por la nueva etapa que se abre en el mundo con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca. ¿Se han resuelto ya todos aquellos asuntos que complicó Trump solo con la llegada de Biden?

Esto lleva un tiempo, Trump ha creado muchos problemas, se llevo la embajada de Tel Aviv a Jerusalén. Pompeo, cuando ya prácticamente estaba Trump saliendo, se va allí y reconoce la soberanía israelí sobre las colonias en Cisjordania. Biden no va a alterar la hoja de ruta de la política exterior americana que es muy constante, él sigue considerando que el adversario de Estados Unidos es China y eso tiene una repercusión en todo, la tecnología, la Ruta de la Seda, etc. Además, creo que esa confrontación la va a llevar a cabo en unos términos más civilizados y buscando complicidades, especialmente con la Unión Europea. Va a seguir considerando que China es el adversario. También ha hecho una cosa muy importante como es la vuelta al acuerdo de París, el cambio climático, y ha dicho que vuelve al acuerdo nuclear con Irán. No va a cambiar su política en exceso en Latinoamérica, con menos “griterío”, va a continuar con el reconocimiento a Guaidó y, por tanto, no reconociendo a Maduro como presidente de Venezuela porque en Hispanoamérica se están volviendo a complicar los temas. Puedo haber un momento que parecía que las democracias liberales se estaban imponiendo y ahora hay una invasión de la marea, y ya se ha podido ver lo que ha pasado en Ecuador, Bolivia, Argentina y, por otro lado, está el Brasil de Bolsonaro o Maduro.

¿Qué le producen los resultados de las elecciones de ayer de Cataluña?

Pavor, porque este no es un tema casual. Esto no es de ayer, Zapatero cambia la base ideológica del Partido Socialista y lo convierte en un partido radical. Zapatero se da cuenta que la lucha de clases ya no es el motor de la historia. Cuando un señor quiere comprarse un apartamento en Benidorm y lo que le preocupa es cómo va a ir vestida la Pedroche en Año Nuevo. Lo que decide es acaudillar aquellas minorías cuya identidad se ha visto ninguneada, como podía ser el movimiento LGTBI, el movimiento feminista, las religiones minoritarias y los nacionalismos periféricos y con esos jugadores se reparte la banca. El PSOE apoya los partidos sedicionistas en Euskadi, Cataluña y Galicia y les salió bien con el tripartito en Cataluña, no les salió bien en Euskadi porque hubo una bomba en la T-4 y les salió temporalmente bien en Galicia, a cambio de que ellos le apoyen en Madrid, y es lo mismo que está haciendo Sánchez. Y lo que quería Sánchez, y esto no es opinión es información, es que hubiese salido un Gobierno Esquerra con los “comunes” con el apoyo parlamentario del PSC, a cambio de que Esquerra le siguiese apoyando en Madrid. Ahora creo que su estrategia, porque quieren conservar a Esquerra, es que haya un Gobierno independentista porque Esquerra no puede cederle la bandera independentista a Junts y porque cree que le va a arrancar más a Sánchez encabezando un Gobierno separatista con Junts y con la CUP que entrando en un tripartito de izquierdas. Además del Gobierno independentista creo que también va a existir una mesa de diálogo en la que se hablará de cosas que ronden la Constitución como puede ser la amnistía y la autodeterminación. Y Cataluña va a terminar en una situación ingobernable.