La amenaza terrorista dificulta las evacuaciones en Kabul 

Varias explosiones golpean la ciudad de Kabul en la víspera de la retirada 
Cientos de personas se reúnen, algunas con documentos en la mano, cerca de un puesto de control de evacuación en el perímetro del aeropuerto internacional Hamid Karzai, en Kabul, Afganistán, el jueves 26 de agosto de 2021 AP/WALI SABAWOON

AP/WALI SABAWOON  -   Cientos de personas se reúnen, algunas con documentos en la mano, cerca de un puesto de control de evacuación en el perímetro del aeropuerto internacional Hamid Karzai, en Kabul, Afganistán

Todas las miradas están puestas en el aeropuerto internacional de Kabul, a 24 horas de la retirada final de Afganistán los países de todo el mundo, apuran las últimas horas antes de que se cumpla el plazo estipulado por los talibanes para la salida de los extranjeros. Día tras día las evacuaciones se vuelven cada vez más complicadas, miles de personas se agolpan en la entrada del aeropuerto con la única esperanza de poder abandonar el país. 

Ante la creciente escalada de tensión tras el atentado del jueves, cuando un terrorista suicida de la rama afgana del Daesh, provisto de un chaleco con 11 kilogramos de explosivos, se inmolase en un control de acceso al aeropuerto de Kabul en el que fallecieron al menos 170 personas, entre ellas 13 marines, están dificultando las evacuaciones de cumplir con el trato de retirarse de Afganistán antes del 31 de agosto.

Afganos en un hospital después de haber sido heridos en los ataques mortales fuera del aeropuerto en Kabul, Afganistán, el jueves 26 de agosto de 2021 AP/MOHAMMAD ASIF KHAN
AP/MOHAMMAD ASIF KHAN-Afganos en un hospital después de haber sido heridos en los ataques mortales fuera del aeropuerto en Kabul, Afganistán, el jueves 26 de agosto de 2021

Washington ya había alertado del riesgo de un atentado inminente y pedido a sus ciudadanos y a los afganos, que se mantuvieran alejados del recinto, pero parece que predijeron lo que iba a pasar. El domingo, según medios afganos, un misil había alcanzado una casa en el barrio de Khawja Bughra, al norte del aeropuerto y matado a varios civiles, entre ellos tres niños. Poco después, un portavoz militar norteamericano dijo que su aviación había destruido un coche bomba del Estado Islámico que se dirigía al aeródromo. No está claro si se trata del mismo incidente. 

Tras la retirada de las tropas está en el aire el programa de ataques con aviones no tripulados, una de las estrategias a las que recurre Washington una y otra vez y que le permite no tener que desplegar tropas sobre el terreno. Las autoridades del emirato, que han sufrido a los drones durante 20 años, ya mostraron su malestar el viernes tras el lanzamiento de un misil contra una base del Daesh en Nangarhar por considerarlo una violación de la soberanía nacional. 

El presidente Joe Biden y la primera dama Jill Biden observan cómo un equipo de transporte del Cuerpo de Marines  AP/MANUEL BALCE CENETA
AP/MANUEL BALCE CENETA-El presidente Joe Biden y la primera dama Jill Biden observan cómo un equipo de transporte del Cuerpo de Marines 

De momento, los talibanes no han informado sobre sus acciones tras lo ocurrido, aunque aseguran que detendrían a los responsables. Desde que los talibanes y los Estados unidos firmasen el año pasado, en Doha, el acuerdo con el que los estadounidenses se comprometían a retirar sus tropas del país siempre que los islamistas accedieran a cumplir un acuerdo político para la paz, y no permitir que Afganistán sirviese de base para que los grupos terroristas atacaran a Estados Unidos u otras naciones parece cada vez más difícil de cumplir. 

Mientras, la acción de castigo se sustancia después de que el presidente Joe Biden prometiera dar caza a los autores del atentado de Kabul. En medio de un pesado silencio solo interrumpido por el llanto de los familiares, Joe Biden recibió el domingo los restos de los 13 militares estadounidenses muertos en Kabul, una ceremonia difícil para un presidente fuertemente criticado por su gestión de la crisis afgana. Tal es la consternación en suelo americano, que ya hay criticas republicanas instando a Biden a dimitir o a someterle a un impeachment. Su apuesta por el multilateralismo después de 4 años de aislacionismo de la era Trump parecen estar pasando factura, mientras las Administración gestiona con dificultad el aluvión de solicitudes de refugiados afganos.

Combatientes talibanes de Fateh, una unidad de "fuerzas especiales", montan guardia en una calle de Kabul  AFP/ AAMIR QURESHI
AFP/ AAMIR QURESHI-Combatientes talibanes de Fateh, una unidad de "fuerzas especiales", montan guardia en una calle de Kabul 

La situación en el aeropuerto de Kabul se convierte en una carrera mortal contrarreloj, creando una situación que ha contribuido a la desesperación generalizada en torno al aeropuerto internacional Hamid Karzai para escapar de los talibanes, que tienen la intención de tomar el control absoluto del aeropuerto a partir del 1 de septiembre.  Mientras, los países de todo el mundo apuran las últimas horas antes de que se cumpla el plazo estipulado tanto por Estados Unidos como por los talibanes para la salida de todos los extranjeros. Varios países anunciaron que no podrán evacuar a todo el personal, en su mayoría colaboradores afganos.

Combatientes talibanes patrullan a lo largo de una calle en Kabul el 29 de agosto de 2021, mientras las amenazas de atentados suicidas se ciernen sobre la fase final de la operación de transporte aéreo del ejército estadounidense desde Kabul, AFP/ AAMIR QURESHI
AFP/ AAMIR QURESHI-Combatientes talibanes patrullan a lo largo de una calle en Kabul, mientras las amenazas de atentados suicidas se ciernen sobre la fase final de la operación de transporte aéreo 

Sin embargo, un centenar aproximado de gobiernos de todo el mundo han confirmado en un comunicado conjunto que han recibido garantías de los talibanes de que los ciudadanos afganos que deseen abandonar el país recibirán paso seguro más allá de la fecha límite de la retirada de las tropas internacionales y su operación de evacuación, el próximo 31 de agosto. Este compromiso aparece en una declaración conjunta distribuida por el Departamento de Estado en Washington y que firmaron 95 naciones, incluida España, además del alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. El grupo dijo haber recibido "garantías" de los talibanes para que puedan viajar de manera segura los nacionales de todos esos países, así como los afganos que hayan trabajado con ellos.

Las peores previsiones para Afganistán parecen cumplirse. A pesar de la imagen renovada que quieren ofrecer los talibanes a la comunidad internacional, la realidad en el terreno es muy distinta, y todo parece pronosticar que cuando las últimas tropas y personal extranjero abandonen el país la oscuridad y el terrorismo volverán a cernirse sobre el país centroasiático.