La conquista china del petróleo iraquí

La Compañía de Ingeniería y Construcción de China se hace con otro contrato para levantar unas instalaciones en una planta de gas en Irak
Un trabajador en el yacimiento petrolífero de Majnoon en Basora, a 420 kilómetros al sudeste de Bagdad

PHOTO / REUTERS  -   Un trabajador en el yacimiento petrolífero de Majnoon en Basora, a 420 kilómetros al sudeste de Bagdad

Poco a poco y contrato a contrato, China está cada vez más presente en la industria petrolera iraquí. La última concesión con la que se ha hecho la Compañía de Ingeniería y Construcción nacional ha sido por valor de 203,5 millones de dólares, para tratar el gas agrio en el campo petrolero de Majnoon, según ha informado Reuters este martes. Está previsto que el proyecto dure hasta 29 meses, según un comunicado del grupo, y que se genere una capacidad diaria de 4,39 millones de metros cúbicos. El campo petrolífero de Majnoon, operado por la estatal Basra Oil Co, ahora produce alrededor de 240.000 barriles por día y planea aumentar su producción a 450.00 en 2021. 

A pesar de la fuerte presencia de Estados Unidos en el país a causa de la invasión de 2003 y toda la ayuda que han recibido por parte de esta nación por la reconstrucción, el gigante asiático está aprovechando la precaria situación del país para hacerse con el con el control de los hidrocarburos de los que carece en su territorio. Así, tanto Washington como Pekín están compitiendo por la influencia en Bagdad y para conseguir el control sobre los campos petroleros gigantescos, como el de Qurna-1, que está a solo 50 kilómetros del centro petrolero de Basrah. 

Ya el año pasado, una empresa china y una iraquí firmaron un acuerdo por valor de 1.070 millones de dólares para procesar alrededor de 300 millones de pies cúbicos de gas del yacimiento petrolero de Halfaya, en el sur de Irak, según informó entonces la agencia de prensa estatal Xinhua. El ministro del Petróleo de Irak, Thamir al-Ghadhban, declaró en la ceremonia que “el proyecto firmado entre PetroChina y CPECC es uno de los más importantes y estratégicos para desarrollar la industria de gas en Irak”. 

Campo de Majnoon
AFP/HUSSEIN FALEH - Vista parcial del enorme campo petrolero de Majnoon, a unos 40 kilómetros de la frontera oriental con Irán, al norte de la ciudad iraquí de Basora

“Tenemos muchas compañías trabajando en cooperación con el Ministerio del Petróleo Irak”, indicó, y agregó que “la cooperación en el campo del petróleo y energía es una parte importante de la cooperación entre los dos países, porque China es el mayor importador del petróleo iraquí”. Por su parte, Liu Haijun, presidente de la Compañía de Ingeniería y Construcción, comentó que una de las prioridades de China es proporcionar oportunidades de empleo para los iraquíes en el proyecto, así como la transferencia de tecnología moderna al país de Oriente Medio.

China se ha convertido de facto en el principal importador de crudo iraquí y actualmente compra la mitad del oro negro que se extrae, de acuerdo con Sputnik. Además, casi todas las grandes empresas chinas están trabajando en los yacimientos iraquíes. La clave para esta “conquista” pacífica de los recursos iraquíes ha sido que China no ha querido intervenir en los asuntos internos iraquíes, a diferencia de Estados Unidos, según explica el director del Instituto Nacional de Desarrollo de la Ideología Moderna Ígor Shatróv en declaraciones a la mencionada publicación rusa.

“China se dedica solo a asuntos relacionados con el crudo y no trata de sacar tajada a las discrepancias entre Irak y el Kurdistán iraquí”, afirma Shatróv. China no está preocupada por hacerse con los yacimientos del Kurdistán y por ese motivo su penetración en el resto del territorio le está resultando tan sencilla. “Se trata de la misma estrategia seguida en África y otros lugares de Oriente Medio. Se apuesta por las inversiones y se coopera con los países a cambio de recursos”, asegura al respecto.

Sin embargo, cabe destacar que uno de los problemas con los que se está encontrando China para trabajar en Irak es el deterioro de la seguridad. “Las empresas con capital chino se han tropezado con dificultades para operar en algunas partes del territorio y algunos contratos que se habían cerrado antes entre ambos países no se han cumplido por el vacío de poder”, declaraba a Sputnik Ji Kaiyun, jefe del Centro de Investigaciones Iraquíes de la Universidad Sudoccidental de China. Este experto también afirma que Pekín ha aligerado a Bagdad parte de sus deudas y ha aplazado pagos. 

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