La corriente árabe se decanta por Benny Gantz

El candidato centrista del partido Azul y Blanco recibe el apoyo de la Lista Unida árabe para superar al conservador Benjamin Netanyahu de cara a la formación de Gobierno
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PHOTO/OREN ZIV  -   Benny Gantz, líder del partido Azul y Blanco de Israel y ex jefe de personal de las FDI.

Benny Gantz, candidato centrista para formar Gobierno en Israel, parece tener todo a su favor de cara a desbancar del poder al primer ministro Benjamin Netanyahu tras el último giro de los acontecimientos protagonizado por las fuerzas políticas árabes, dispuestas a decantar la balanza a favor de Gantz para desalojar del poder a Netanyahu. Es la primera vez que los árabes palestinos proponen un candidato judío desde 1992, cuando desde este bando se apoyó al laborista Isaac Rabin.

Benny Gantz ha tomado la delantera para formar Ejecutivo en Israel gracias al último movimiento político llevado a cabo por las formaciones árabes. Las grupos políticos palestinos han tomado la determinación de apoyar al cabeza de lista centrista y líder del partido Azul y Blanco con el objetivo de deshacerse políticamente del actual primer ministro Benjamin Netanyahu, quien ganó las pasadas elecciones de abril. Netanyahu no fue capaz de conformar Gobierno con el resto de formaciones de derecha y quien ha visto como en la última repetición electoral fue superado por Gantz, candidato que obtuvo 33 de los 120 escaños puestos en liza en los últimos comicios electorales. 

En estas últimas elecciones, celebradas el pasado día 17 de septiembre, el Likud, partido conservador liderado por el actual jefe de Gobierno Benjamin Netanyahu, dejó de ser el partido más votado, honor que correspondió en esta última cita electoral a la formación Azul y Blanco, comandada por Benny Gantz, el dirigente de centro que se erigió en los últimos tiempos en el principal rival de Netanyahu.

El líder del Likud venció en los anteriores comicios celebrados en abril, pero no fue capaz de conformar Ejecutivo ante la falta de acuerdo con otras formaciones de derecha que le podrían haber aupado al poder nuevamente. La incapacidad para formar nuevo Ejecutivo condujo a estas últimas elecciones en las que Azul y Blanco se llevó el gato al agua. En este último proceso electoral la participación final alcanzó el 69,72% (4,4 millones de votantes de los 6,3 llamados a ejercer su derecho al voto), un 1,8% más que en los comicios de abril.

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AFP/MENAHEM KAHANA - El primer ministro en funciones israelí Benjamín Netanyahu al llegar a la sede de la campaña electoral de su partido Likud para pronunciar un discurso a principios del 18 de septiembre de 2019.

El partido Azul y Blanco superó en unas 37.000 papeletas al derechista Likud, que perdió más de 28.000 sufragios con respecto a los anteriores comicios. La Lista Unida, que representa a la minoría árabe-israelí, se consolidó como la tercera fuerza más votada con el 10,62% de los votos y logró 13 asientos en el Parlamento (Knéset).

Por detrás quedó el partido ultraortodoxo sefardí Shas, que obtuvo un 7,44% de votos, 9 escaños, y el ultraderechista laico Israel Nuestro Hogar con un 6,99% y 8 asientos; el mismo número cosechado por el ultrarreligioso ashkenazí Judaísmo Unido de la Torá con un 6,06%. A la cola estuvo la alianza derechista y religiosa Yamina con el 5,88% (7 escaños), seguida de la coalición de Laborismo-Guesher con el 4,80% (6) y la izquierdista Unión Democrática con un 4,34% (5). El partido Poder Judío, considerado racista, no superó el umbral del 3,25% requerido para entrar en la Knéset. Aunque los resultados definitivos e inamovibles se darán a conocer el próximo 25 de septiembre, tras el final del recuento.

Después de estos resultados electorales arrojados, dieron comienzo las rondas de contactos dirigidas por el presidente del Estado de Israel, Reuven Rivlin, en su residencia oficial de Jerusalén con las diversas formaciones políticas para proponer un nuevo primer ministro. En la primera fase de conversaciones Rivlin pudo constatar que Gantz tiene el apoyo de la árabe Lista Unida, lo que otorga al dirigente centrista una ventaja remarcable sobre Netanyahu.

Las consultas dieron comienzo con una reunión con parlamentarios del partido Azul y Blanco, liderado por Gantz, que obtuvo 33 escaños de los 120 en las elecciones del último martes, dos más que el Likud de Netanyahu. Moshe Yaalón, que encabezó la delegación del partido en la reunión con Rivlin, propuso a su líder como primer ministro y reiteró la voluntad de su partido de asentar un Ejecutivo de unidad "nacional y liberal", con "todos los partidos sionistas, incluyendo al Likud", aunque "sin extremistas".

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AP/SEBASTIAN SCHEINER - El presidente israelí, Reuven Rivlin.

Posteriormente, llegó el turno del Likud, cuyo equipo fue dirigido por el ministro de Turismo, Yariv Levín, quien recomendó al actual primer ministro Netanyahu para ser quien intente formar un nuevo Gobierno. Durante su encuentro con Rivlin, Levín remarcó que su formación y el resto de los partidos de derecha y ultraortodoxos mantendrán una posición conjunta y negociarán como bloque y, al igual que Netanyahu el día posterior a los comicios, hizo un llamamiento a Gantz para sumarse a un Ejecutivo "estable", que sea "amplio y de unidad nacional". Algo que rechazó el propio Gantz, quien descartó cualquier pacto con Netanyahu ya que el actual primer ministro, que dirige el país desde hace una década, se vio imputado por corrupción en tres casos distintos instruidos por el fiscal general del Estado. 

La Lista Unida, que representa a la minoría árabe de Israel y que obtuvo 13 escaños en las últimas elecciones, fue tercera e hizo historia al dar su apoyo a Gantz, siendo la primera vez desde 1992 que una lista árabe palestina nomina a un candidato hebreo para el cargo. "Nos convirtieron en un grupo ilegítimo para la política israelí, y como nos quieren desplazar, tomaremos el lugar que nos corresponde", declaró el líder de la formación Ayman Odeh, que explicó su decisión argumentando que "lo más importante es desplazar a Netanyahu del poder".

Ante este viraje de las listas árabes en apoyo a Gantz, Netanyahu ha querido dar la voz de alarma, al considerar que estos representantes políticos "rechazan a Israel como Estado judío y democrático y glorifican a terroristas que asesinan a soldados y ciudadanos". En este sentido, Shas, el partido ultraortodoxo liderado por Arie Deri que consiguió 9 escaños, explicó que recomienda a Netanyahu como primer ministro para poner freno a la posible expansión política árabe palestina.

Por otro lado, Oded Forer, representante de Israel Nuestro Hogar, informó al presidente Rivlin de que su lista no recomendaría a ningún candidato y reiteró su llamado a un Gobierno de unidad que incluya a Azul y Blanco y a Likud. Avigdor Lieberman, máximo mandatario de esta formación, detalló que no apoyan directamente a Netanyahu por su asociación con partidos ultraortodoxos, a los que se opone, y tampoco a Gantz por recibir el apoyo de la Lista Unida árabe, grupo al que consideran “enemigo”.

Por su parte, el partido ultraortodoxo Judaísmo Unido por la Torá (8 escaños) y el ultraderechista Yamina (7) prometieron recomendar a Netanyahu; y Laborismo-Guesher (6 escaños) y Unión Democrática (5), aseguraron que propondrán a Gantz como primer ministro. 

Con estas previsiones, Gantz obtendría un total de 57 apoyos, y Netanyahu 55, por lo que, siguiendo la lógica histórica de recomendar a quien más nominaciones obtenga, Rivlin encomendaría al líder de Azul y Blanco la formación del Gobierno.

A partir de ese momento, Gantz tendría 28 días para hacerlo, con la posibilidad de que el presidente le otorgue una extensión de 14 días si no lo logra. De no ser capaz, sería el turno de Netanyahu, que contaría con la misma cantidad de tiempo.

Mientras tanto, el propio presidente hebreo Rivlin manifestó su postura de apoyo a un Gobierno de unidad nacional formado por las fuerzas más votadas, Azul y Blanco y el Likud. “Los dos principales partidos tienen una representación similar y deberían unir sus fuerzas para conseguir un Ejecutivo estable”, aseveró Rivlin en un encuentro con dirigentes del Likud. “Esto es lo que quiere la gente y no podemos ignorarlo”, destacó.