La COVID-19 suma una dificultad más a la lista de obstáculos en los procesos de adopción

Las adopciones internacionales se han visto afectadas de forma directa con la llegada de la pandemia
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El proceso de adopción es largo y complejo.

“Es una de las cosas más bonitas, demandantes y retadoras que he hecho en mi vida”, afirma Julio Lleonart, padre adoptivo. La adopción es un camino largo y complicado que muchas familias deciden emprender cada año. Con la llegada de la pandemia provocada por la COVID-19, y, por tanto, del confinamiento y el cierre de fronteras, el proceso de adopción se ha visto afectado. Los plazos se han alargado, los trámites se han parado y las fechas para que las familias adoptivas recojan a sus hijos se han visto pospuestas.

Los procesos de adopción se caracterizan por ser complicados y largos. “Son familias que saben que tienen que esperar cuatro años de promedio”, afirma Consuelo Ibarra, abogada de los organismos acreditados en el centro de adopción y post adopción Kune, y directora de dos de ellos, Creixer Junts y Bradopta. Se trata de un camino repleto de trámites, que se agrava con la situación provocada por la pandemia. “Es un año de espera que no cuenta”, afirma Consuelo.

Además, todos coinciden en que el proceso de adopción se podría agilizar. “Solo hay que tener voluntad por parte de quienes gestionan los procesos burocráticos”, señala Cristina Abellán, madre adoptiva.

Consuelo Ibarra: “Es un año de espera que no cuenta”
El reto en sí

Muchas de las familias que se encuentran en el proceso de adopción, incluso a la espera final de viajar para recoger a sus hijos después de todos los trámites, han visto cómo la pandemia ha acabado con todos esos planes. Confinamiento domiciliario, fronteras cerradas y vuelos cancelados.

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Esta situación ha provocado que muchas de estas familias sufran problemas, la mayoría de ansiedad, además de otros más graves como depresiones, tal y como ha explicado la psicóloga Montse Lapastora, experta en adopción durante más de 20 años y escritora de ‘Adopción, trauma y juego’, ‘Mirándome con amor’ y coautora de ‘Cuida’ (test de adopción).

Con la declaración del estado de alarma todos los viajes previstos para esas fechas fueron cancelados de forma inmediata. “No sabían entonces hasta cuándo, había una incertidumbre muy grande”, explicaba Consuelo Ibarra.

Consuelo Ibarra: “No sabían entonces hasta cuando, era una incertidumbre muy grande”

En esta situación, las asociaciones que se encargan las adopciones internacionales, así como profesionales como los psicólogos, han ayudado a las familias ofreciendo soporte. “El apoyo ha sido muy directo con las familias”, afirma Consuelo Ibarra. A través de una comunicación constante con ellas, una atención dedicada y sin horarios, los profesionales han intentado animar y aliviar la angustia de las familias. ”Nos ha faltado traérnoslas a casa”, afirmaba entre risas. Desde el centro Kune, ha sorprendido la actitud de las familias frente a la situación: “Nos hemos encontrado una paciencia y una fortaleza por parte de las familias, que eso también dice mucho de ellas”, expresaba Consuelo.

Julio Lleonart y Raquel Ferreiro son padres adoptivos que viajaron a recoger a su hija justo antes de que se declarase el estado de alarma. “Hemos sido de los últimos en cruzar la frontera”, afirmaba Julio. La pareja viajaba a India a finales de febrero y llegó a España con su hija la primera semana de marzo.

¿Qué ha pasado con las adopciones?

Según los datos publicados por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, las adopciones internacionales en los últimos siete años han ido en descenso. En 2014 se registraron un total de 824 adopciones internacionales, que han ido decreciendo hasta registrar en 2018 un total de 445 adopciones.

Según los datos aportados por Kune, la comparativa entre los datos registrados en su entidad en el año 2019, y los datos registrados a lo largo del año 2020, recogen un total de 24 adopciones internacionales en 2019 frente a 14 adopciones realizadas a lo largo del 2020.

Momentos de pausa

Con el estado de alarma vigente y hasta que todos los organismos públicos y administraciones comenzaron a teletrabajar hubo un parón en toda su actividad. “Administraciones cerradas, organismos públicos colapsados…”, explicaba Consuelo Ibarra. Una vez se comenzó el teletrabajo todos los trámites continuaron, tal y como señala Consuelo: “Con la normalidad que se podía”. “El parón no ha sido tanto como se ha dicho”, señalaba.

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La abogada del centro Kune y directora de Bradopta y Creixer Junts ha explicado cómo el parón se produjo en las familias que estaban solo a la espera de viajar para recoger a sus hijos. Pero señala que los trámites y el “papeleo” continuaron en cuanto se pudo. Además, ha añadido que encontraron “una Administración bastante solidaria”.

Pero hay un contraste de opiniones sobre lo ocurrido durante la pandemia. Por otra parte, Julio Lleonart, padre adoptivo, muestra su indignación y descontento. En su caso, el problema vino con la post adopción, en los trámites como la inscripción en el registro civil, la solicitud de  la tarjeta sanitaria… “procesos que deberían ser bastante sencillos, nos supusieron un mundo”. Asimismo, señala como problema principal la falta de comunicación entre instituciones.

A pesar de las medidas anunciadas, “el registro no disponía de servicios mínimos”, afirmaba Julio. “Llamé a la Policía” ha explicado. Al llegar la Policía Nacional hicieron un documento por orden del juez, en el que expresaban que no les atenderían porque no disponían de servicios mínimos. “Me fui a casa sabiendo que los niños adoptados vienen con un visado familiar de la UE que les permite una estancia en el país hasta que se regule todo el procedimiento administrativo de 90 días”. “El tiempo corría administrativamente igual, pero la niña no estaba inscrita en el registro civil”, explica Julio Lleonart.

“Fue una lucha constante contra la Administración” explicaba Julio, quien señalaba que “parecía un contrincante en vez de estar para ayudarte”.

Desde los ojos de un niño

Para los niños adoptados, adaptarse a su nueva vida supone un gran esfuerzo, y la llegada del confinamiento hace aún más difícil esa adaptación. Son niños con carencias sobre todo afectivas, que afectan a su relación con los demás y el medio. “Los padres han sacado recursos de donde han podido”, afirmaba Montse Lapastora. Además, ha explicado que a muchos niños les gusta salir a la calle, pero hay otros a los que les da miedo. “Para muchos, el estar encerrados en casa ha sido como volver al útero de la madre”, “les ha servido para reforzar la falta de seguridad”.

Historias con un final feliz

Con la llegada de la desescalada y la apertura de las fronteras, los viajes para las adopciones internacionales también se reanudaron. Según Consuelo Ibarra, en Kune la primera familia ya pudo viajar el 4 de julio a República Dominicana, pero, según ha explicado, depende de la fecha en la que cada país decidía abrir sus fronteras.

La COVID-19 ha dificultado los procesos de adopción y los ha parado durante un tiempo, pero no ha impedido que al final muchos padres puedan abrazar a sus hijos y muchos hijos encuentren el hogar en los brazos de sus padres.