La crisis del coronavirus refuerza al Estado-nación frente a los organismos internacionales

Jorge Dezcallar y Josep Piqué participan en un encuentro digital organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) y exponen los impactos geopolíticos de la COVID-19
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, participa en una videoconferencia del G20 en medio de la crisis del coronavirus

AFP/OFICINA DE PRENSA DE PALAZZO CHIGI  -   El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, participa en una videoconferencia del G20 en medio de la crisis del coronavirus

La pandemia provocada por el coronavirus ha obligado a gran parte de la humanidad a cambiar de un día para otro su rutina. Para frenar los contagios, se ha apostado por el teletrabajo, frenar la actividad productiva presencial y modificar los hábitos de consumo. La geopolítica también está sufriendo transformaciones a consecuencia del patógeno. Jorge Dezcallar, diplomático, exdirector del CNI y exembajador en Marruecos, la Santa Sede y Estados Unidos, ha explicado este lunes que el Estado-nación ha salido reforzado de esta crisis frente a las instituciones internacionales durante una sesión online organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección en la que también ha intervenido Josep Piqué, exministro y empresario.  

“La Unión Europea y la ONU no han reaccionado como se esperaba de ellas y han sido criticadas por su parálisis”, ha detallado Dezcallar. Por su parte, Piqué ha alertado del peligro que supone que algunos Gobiernos europeos hayan incentivado el euroescepticismo. “Necesitamos a la UE, por separado seríamos irrelevantes en el mundo. Es urgente que Alemania asuma una tarea de liderazgo junto a Francia para reforzar el proyecto”, ha asegurado el que fuera responsable de la cartera de Ciencia y Tecnología.  

La UE fue un proyecto político que se creó tras la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de evitar nuevas batallas en el continente. “Las generaciones más jóvenes no han vivido los conflictos entre naciones europeas y ya no ven la utilidad de esta entidad supranacional. El desafío que representa el coronavirus para Europa puede servir para relanzar el proyecto”, ha explicado Dezcallar, quien ha recalcado que uno de los peligros para el viejo continente es que la institución comunitaria salga de esta crisis desprestigiada. “Los ciudadanos han mirado a su Estado y a su sistema sanitario y se han sentido respaldados. La UE ha tardado más en actuar”, ha afirmado.  

Parlamento de Japón
AP/EUGENE HOSHIKO - El primer ministro japonés Shinzo Abe durante una sesión en el Parlamento 

A pesar de que a la UE le ha templado el pulso durante la crisis sanitaria, el BCE (Banco Central Europeo) se ha apresurado a anunciar numerosas medidas para asegurar la liquidez con el objetivo de ayudar a las empresas a mantenerse a flote y que los ciudadanos puedan consumir. “Hemos aprendido de la última crisis, la de 2008, y el BCE se ha puesto manos a obra para mantener el euro a flote”, ha explicado Piqué.  

Aunque ambos han señalado que aún es pronto para establecer los cambios que traerá la pandemia en el futuro, han coincidido en señalar que es el mayor desafío al que se enfrenta la humanidad desde la Segunda Guerra Mundial. “El impacto económico va a ser brutal. Además, es posible que se produzca una nueva ola de contagios una vez que se levante el confinamiento. Hasta que no tengamos una vacuna, la incertidumbre es total”, ha aseverado el exministro.  

Si el impacto económico y la recesión están aseguradas en los países desarrollados, en África subsahariana o en América Latina las consecuencias económicas de la pandemia pueden ser catastróficas. “La Cepal ya ha alertado de que el subcontinente va a retroceder en los objetivos de reducción de la pobreza que se había marcado y de que será una nueva década perdida”, ha asegurado Piqué. “Ya están sufriendo fugas de capitales, el turismo ha caído en picado y las materias primas se han dejado de demandar. A eso hay que añadir el gran peso del mercado informal”, ha añadido Dezcallar, quien también ha calificado de irresponsable la actitud de México y Brasil en la contención del virus.  

Otra de las consecuencias que ambos ponentes han apuntado que puede traer esta crisis es el debilitamiento del multilateralismo, la actividad conjunta de varios países para afrontar los conflictos. “Antes de la pandemia ya empezaba a mostrar signos de agotamiento, aunque la COVID-19 puede darle la puntilla”, ha detallado el diplomático. 

Parlamento de Ucrania
AP/ANDRII NESTERENKO - El presidente del parlamento ucraniano Dmytro Razumkov, en el centro, y los legisladores, discuten la situación del brote del coronavirus en el Parlamento de Ucrania

Las relaciones entre Estados Unidos y China también serán más complejas tras esta crisis sanitaria. “El concepto de China como fábrica del mundo va a cambiar. Salen de esta pandemia con un poderío tecnológico muy importante. Eso es lo que le preocupa a Estados Unidos, que el gigante asiático puede hacerle frente y disputarle la hegemonía”, ha concretado Piqué. “El conflicto en Siria demuestra que ya estamos empezando a vivir a mundo post-occidental. Las decisiones en esa guerra las están tomando Rusia, Turquía o Arabia Saudí, potencias no occidentales”, ha recalcado el exministro. 

Para que Europa encuentre su sitio en el nuevo orden mundial, Dezcallar ha enfatizado en la necesidad de reforzar la coordinación entre sus miembros, tener una sola voz en el resto del mundo y potenciar su fuerza militar. De lo contrario, avisa de que entraríamos en la irrelevancia geopolítica. “Si somos irrelevantes en el mundo, también lo será nuestro bienestar”, ha concluido.