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Marruecos

La crisis en Kazajistán impacta sobre la cotización del Bitcoin

Los cortes de internet en el país centroasiático han provocado la pérdida del 12% del valor de la principal criptomoneda del mercado
Criptogranja

REUTERS/CHRISTINNE MUSCHI  -   Un trabajador comprueba los ventiladores de los mineros, en la operación de cultivo de criptodivisas

El bitcoin registró el pasado 4 de enero una caída vertiginosa que hizo saltar las alarmas de millones de inversores a nivel global. La principal criptomoneda del mercado ha perdido un 12% de su valor desde principios de año, pasando de rondar los 42.000 euros a superar los 36.500. Unas cifras que parecen haberse estabilizado. Organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertan sobre la volatilidad de la divisa, capaz de desestabilizar las bolsas y afectar a los mercados, y apuestan por la imposición de un marco regulatorio hasta ahora inexistente.

El revés para el bitcoin tiene mucho que ver con la crisis desatada en Kazajistán. El vasto país centroasiático alberga las segundas mayores reservas de criptominería del mundo por detrás de Estados Unidos, una posición que ostenta desde que China prohibiera en junio esta práctica. Kazajistán aprovechó entonces la fuga de mineros en su vecino oriental para establecer una legislación favorable y captar para si toda la actividad, que se ha visto resentida recientemente con el estallido de las protestas.

Las manifestaciones pacíficas en la localidad occidental de Janaozén, que clamaban en contra de la subida exponencial del precio del gas licuado, se propagaron por todo el país dando paso a violentos disturbios en los enclaves de Nur-sultán y Almatý, protagonizados por las Fuerzas de Seguridad y los manifestantes. Al menos 164 personas habrían muerto y otras 1.300 habrían resultado heridas en los enfrentamientos, según las cifras oficiales. Los edificios gubernamentales arrasados y los vehículos reducidos a cenizas reflejaron la agresividad de las protestas.

Tokáyev y Nazarbáyev
AFP/STANISLAV FILIPPOV  -  El expresidente kazajo Nursultan Nazarbayev estrecha la mano del presidente Kassym-Jomart Tokayev durante un congreso del partido gobernante Nur Otan en la capital, Nur-Sultan

Una de las primeras decisiones del presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokáyev, fue ordenar el corte de internet y los servicios de telecomunicaciones para silencias las revueltas. Un apagón que provocó la desconexión inmediata del 18% de la minería mundial de bitcoins, el volumen que se concentra en Kazajistán. Las ‘granjas’ de criptomonedas presentes en el país, que son enormes recintos donde se apilan miles de equipos encargados de crear bitcoin, se vieron incapaces de continuar su actividad, repercutiendo sobre su cotización.

Una semana después del apagón, la conexión a internet sigue viéndose afectada a pesar de la aparente disolución de los disturbios. Sin acceso a la red es imposible extraer las criptomonedas, por lo que se espera que la inestabilidad se prolongue en las próximas horas a expensas de la evolución de la crisis. Tokáyev ha asegurado a sus socios que la situación se está estabilizando, y ya ha dado pasos para recuperar el control del país.

Problemas previos

Kazajistán absorbió el 8% de la criptominería a nivel global que concentraba Pekín. Un volumen de actividad que requiere de potentes ordenadores capaces de resolver problemas de encriptación, proceso a través del cual se obtienen las criptomonedas. Estos necesitan a su vez tener acceso a la red y consumir una gran cantidad de electricidad, un problema ‘a priori’ resuelto por las vastas reservas energéticas del país. Sin embargo, esta previsión no ha sido acertada.

Desde finales de 2021, Kazajistán viene registrando un aumento significativo del consumo de electricidad en diversas regiones del país por la proliferación de la actividad en el país, donde también operan criptomineros ilegales. Un aumento que ha causado cortes de electricidad y que ha empujado al Gobierno kazajo a echar mano de Rusia, a la que solicitó asistencia energética. De hecho, la empresa minera local Xive.io se vio obligado a desmantelar su granja de 2.500 equipos. Esta situación pone en aprietos a las actividades de criptomonedas en el país.

Alijan Smailov
REUTERS/ANDREA VERDELLI  -  Alikhan Smailov, nuevo primer ministro de Kazajistán
Nuevo Gobierno

Tokáyev ha nombrado este lunes al hasta ahora ‘número dos’ del exjefe de Gobierno, Askar Mamin, como nuevo primer ministro. Aliján Smailov asume el cargo tras el cese en bloque del Ejecutivo anterior con motivo del estallido de las protestas. Smailov, que ejerció como ministro de Finanzas y consejero del expresidente y “padre de la patria” Nursultán Nazarbáyev durante cuatro años, ha recibido la aprobación del Parlamento.

El nuevo primer ministro deberá presentar en un plazo de tres semanas su plan de acción de Gobierno. De esta forma, Tokáyev empieza su remodelación al frente del Estado después de tres años de administración bicéfala, donde ha tenido que compartir el poder con su antecesor en el cargo. La lucha intestina por el control entre el actual presidente y Nazarbáyev se ha saldado con la destitución de este último al frente del Consejo de Seguridad, así como con la detención de perfiles próximos al exmandatario.

Eso sí, con el respaldo político y militar de Putin mediante el envío de 2.500 efectivos para hacer frente a las revueltas, Tokáyev ha aumentado su dependencia del Kremlin, del que también depende a nivel energético para hacer frente al crecimiento exponencial del consumo de electricidad en el país y sostener las actividades relacionadas con las criptomonedas. En este sentido, el analista turco Karim Has, experto en la región, sostiene que Rusia “ha tomado nuevas posiciones muy serias en Kazajstán”.