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La defensa condena a España y obliga a Luis Enrique a tomar decisiones

Suiza superó a España en dos jugadas idénticas de córner y demuestra un pobre nivel a dos meses del Mundial de Qatar
Luis Enrique seleccionador de España

PHOTO/ARCHIVO  -  

La España de Luis Enrique ya empieza a parecerse a la de Javier Clemente. Mientras que, en los tiempos de Ángel María Villar en la RFEF, los problemas solo rodeaban a lo deportivo, en la de Rubiales los incendios son diarios en cada departamento y eso afecta al fútbol. Quedan dos meses para el Mundial de Qatar y Luis Enrique tiene un problema con las convocatorias que quedará en nada porque no dará su brazo a torcer y morirá por los suyos. 

España llegaba a La Romareda después de casi 20 años para asegurar su pase a la Final Four de la Liga de Naciones de la UEFA. Eso casi nadie lo sabía en la grada, ni en la tele, pero se notaba que Zaragoza tenía ganas de recibir allí a España en vísperas del Pilar.

Todo lo que hace Luis Enrique genera polémicas y la alineación que se conoció dos horas antes no iba a ser menos. Eric García y Pau Torres son sus centrales, aunque ninguno de los dos tenga el nivel necesario. El empeño con Jordi Alba roza lo absurdo. Un jugador al que defenestró en el Barcelona, que ahora no juega con Xavi y por el que apuesta el seleccionador. Al menos, el catalán respondió con un gol y con un agradecimiento público al seleccionador por contar con él. 

Unai Simón es otro de los problemas que se ha buscado Luis Enrique. Quizá el nivel de porteros en España ha caído, pero David Raya y Robert Sánchez junto al titular del Athletic de Bilbao no son lo más indicado para representar a La Roja cuando tienes nombres de más nivel como Kepa o De Gea que, aunque no sean la élite mundial, son exigidos cada semana en grandes equipos de Europa en la Premier League. 

Busquets, Gavi y Pedri hacen el mismo papel con España que con el Barça y eso provoca que la sala de máquinas funcione bastante bien. Arriba, Luis Enrique volvió a sorprender con Sarabia, Ferran Torres y Asensio como falso delantero. Otra vez forzando la presencia de jugadores con poco desempeño en sus equipos. Otra vez los recuerdos de Clemente. 

Manuel Akanji juega en el Manchester City. Y lo juega todo. Eso podía haber activado al cuerpo técnico español para fijar mejor las marcas. El primer gol fue en un córner que Akanji remató al borde del área pequeña primero al suelo para que el bote superase a Unai Simón, que esperaba sobre la línea de gol. 

Menos sentido tuvo el segundo gol. Fue tras otro córner que Suiza centró al área pequeña porque sabía que Simón no iba a salir de debajo de los palos. En el enredo de piernas, Embolo remató con la tibia el mal pase de Akanji a apenas dos metros de la portería en un gol de patio de colegio después del comedor. Un sinsentido defensivo. 

España se fue arriba, pero encontró a una Suiza veterana donde tuvo minutos hasta Shaqiri, ahora jugador de Chicago en la MLS, que ya estaba en aquella selección que ganó a España en el Mundial de Sudáfrica. Freuler, Rodríguez o Seferovic fueron capaces de secar a Williams, Borja Iglesias y Jeremy Pino con los que Luis Enrique acabó atacando. 

Es evidente que el nivel de España no es como para estar en la Final Four de la competición europea. Los deberes son ganar a Portugal en Braga después de que los de Cristiano hayan goleado 4-0 a la República Checa y tengan a un empate la final que se jugará en algún momento del verano de 2023, cuando ya nadie se acuerde. 

Luis Enrique apostará por Torres, Eric García, Unai Simón o Jordi Alba para el Mundial, nadie espera ya que vuelvan Ramos, Piqué o De Gea. Es el peaje que debe pagar la selección por ver crecer a jugadores inmaduros con una camiseta que tiene una estrella sobre el escudo.