PUBLICIDAD

Iberdrola

La derecha radical gana las elecciones en Italia con Meloni a la cabeza

La líder del posfascista Fratelli d’Italia (FdI) obtiene más del 26% de los votos y se perfila para ocupar el Palacio Chigi
Giorgia Meloni

PHOTO/FdI  -   La líder y fundadora de Fratelli d'Italia, Giorgia Meloni, en un mitin de campaña

No hubo sorpresas. Las urnas confirmaron el domingo las proyecciones y han otorgado una victoria contundente a la coalición de derechas encabezada por Hermanos de Italia (Fratelli d’Italia, FdI), la formación posfascista liderada por la mujer del momento, Giorgia Meloni. Con el respaldo de La Liga del incendiario Matteo Salvini y Forza Italia del incombustible Silvio Berlusconi, y ampliamente favorecida por la controvertida ley electoral italiana, el Rosatellum, el bloque radical suma siete puntos más que en 2018 y supera el 44% de los votos. Pero se queda a las puertas de alcanzar el número de papeletas necesario para reformar la Constitución, deberá para ello pactar con otras formaciones. 

El bloque ha sido etiquetado de múltiples formas, desde extrema derecha hasta posfascista, pasando por nacional populista o conservador. Los expertos no terminan de ponerse de acuerdo, pero existe cierta unanimidad en que supone una ruptura histórica en la caótica política italiana. 

La gran vencedora ha sido Giorgia Meloni con el 26% de los votos. Ha sextuplicado el resultado obtenido en los últimos comicios de hace cuatro años. Y no solo eso, sino que suma casi 10 puntos porcentuales más que sus tres socios de coalición juntos, incluyendo en la ecuación al cuarto eslabón de la cadena, el exministro Maurizio Lupi, líder de Noi Moderati (Nosotros los moderados). 

Giorgia Meloni
PHOTO/FdI  -   La líder y fundadora de Fratelli d'Italia, Giorgia Meloni, en un mitin de campaña

La victoria es suya. Por eso, siempre y cuando el octogenario presidente de la República Sergio Mattarella dé su visto bueno, como todo parece indicar, debería ser la elegida para formar Gobierno y estrenar la legislatura. En caso de que los acontecimientos se sucedan de esta forma, Meloni se convertiría en la primera mujer en presidir el Consejo de Ministros en la historia del país transalpino, pero también en la primera jefa de Gobierno vinculada al movimiento posfascista. 

Sobre el papel, ningún líder político ha estado tan escorado hacia la derecha desde el dictador Benito Mussolini. Meloni, de hecho, ha reivindicado su figura en el pasado.

Con la líder y fundadora de Fratelli d’Italia en el Palacio Chigi, muchos ven en peligro el orden republicano cimentado sobre las bases del antifascismo. En la recta final de su campaña ha resucitado una retórica más combativa, pero la línea en la que venía expresándose ha sido más de contención que de beligerancia. Daba la victoria por descontada, aunque los resultados han superado las expectativas. Primero, porque tiene todas las papeletas para gobernar. Después, porque ha absorbido a su socio y principal rival, Matteo Salvini. El hundimiento en las urnas del populista pone en cuestión su liderazgo al frente de La Liga, algunas voces del partido ya han exigido su dimisión. 

La pretendida unidad en el bloque de la derecha, una convergencia heterogénea basada más en el plano electoral que en el ideológico —algo que dará pie a futuras discrepancias—, ha contrastado con la visible división en el bloque de centroizquierda. Fragmentado en una miríada de candidaturas y coaliciones, los partidos de este espectro han puesto en bandeja la victoria a sus adversarios. Apenas había esperanzas más allá del Partido Democrático (PD) del ex primer ministro Enrico Letta, que pareció conformarse con no sufrir un batacazo electoral. Mejoraron sus resultados con más del 19% de los votos, pero los socialdemócratas no mostraron ambición y dieron el partido por perdido desde el minuto uno. 

Letta, defensor del continuismo de las políticas de Mario Draghi, ha anunciado que abandonará el liderazgo del partido a partir del próximo congreso. 

Enrico Letta
PHOTO/PD  -   El secretario general del Partido Democrático (PD), Enrico Letta

El populista Movimiento Cinco Estrellas (M5S), creado hace casi una década por el cómico Beppe Grillo y sostenido en la actualidad por el ex primer ministro Guiseppe Conte, ha dado la sorpresa amasando más del 15% de los votos. Haciéndose fuerte en el sur del país y explotando el fuerte descontento de la región, el M5S de Conte ha conseguido doblegar las divisiones internas que propiciaron la caída del Gobierno de Draghi y la escisión encabezada por el todavía ministro de Exteriores, Luigi di Maio, quien, por cierto, ni siquiera consiguió escaño propio al frente de su formación Compromiso Cívico en su embate contra el candidato del M5S. 

La estela continúa con el denominado Tercer Polo, la coalición del ex primer ministro Matteo Renzi —considerado por muchos como el iniciador de la espiral de inestabilidad política que sacude Italia—, y el exministro Carlo Calenda. Rozan el 8% de los votos, pero siguen por detrás de Salvini y Berlusconi. 

El octogenario magnate, íntimo amigo del presidente ruso Vladímir Putin como quedó demostrado en una reciente entrevista televisiva en la que justificaba la agresión rusa de Ucrania, ha sido elegido senador casi una década después de ser expulsado de la Cámara alta por fraude fiscal. Será el último baile de Il Cavaliere desde su famoso discurso de “la discesa in campo” de 1994, cuando dio el salto a la arena política. En enero intentó sin éxito ascender a la presidencia de la República. 

Fuerte abstención

Otra de las claves, quizá la más importante por sus ramificaciones, ha sido la elevada abstención, rayana al 30%, de acuerdo con los datos publicados por el Ministerio del Interior. Se trata de la tasa más elevada en la historia del país, algo que da buena cuenta del hartazgo generalizado de la sociedad italiana con respecto de su clase política y, por qué no, también del sistema. La anunciada victoria de Meloni y, sobre todo, la falta de alternativas sólidas bajaron decibelios a una campaña más bien discreta. Los comicios levantaron más expectación fuera que dentro. 

En cifras, la tasa de participación ha caído en picado, desde el 90,6% registrado en 1979 hasta el 72,9% de 2018. Esta vez, el porcentaje no supera el 64%. Una cifra desoladora que ha hecho saltar las alarmas porque, además, los italianos llevaban cinco años sin acudir a las urnas.

Guiseppe Conte
PHOTO/M5S  -   La cara visible del populista Movimiento Cinco Estrellas, Giuseppe Conte, durante un mitin de campaña

Con esta votación se pone fin a una legislatura turbulenta en la que se han sucedido hasta tres Gobiernos. Primero, el de Conte I, integrado por el M5S y La Liga. Después, el Conte II, conformado por el M5S y el PD. Por último, el gabinete del expresidente del Banco Central Europeo (BCE) y a la postre salvador del euro, Mario Draghi, una figura de consenso aupada por los poderes fácticos para conducir al país en plena situación pandémica.

El Ejecutivo de Draghi impulsó una serie de medidas para contener la crisis, recrudecida tras la invasión rusa de Ucrania, y recibió el respaldo de todas las formaciones políticas con la notable excepción de FdI de Giorgia Meloni, quien supo sacar rédito de su papel de oposición. El boicot interno del M5S hizo tambalearse y finalmente caer al Gobierno de unidad de Draghi.

En la última década, Italia ha visto desfilar por el Palacio Chigi hasta seis primeros ministros. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, hace 77 años, se han formado hasta 70 Ejecutivos, un dato que expone la fuerte inestabilidad política que sacude al país transalpino. El ritmo es casi de Gobierno por año. Por eso no se espera que el hipotético gabinete de Meloni sea duradero, menos aún si se tienen en cuenta las enormes diferencias de fondo que distinguen a las tradiciones políticas de los miembros de la coalición derechista. La Liga de raíces separatistas, Forza Italia de corte liberal y FdI surgida de los rescoldos del posfascista MSI.

@silvio.berlusconi Ciao ragazzi, eccomi qua. Vi do il benvenuto sul mio canale ufficiale #Tiktok per parlare dei temi che più stanno a cuore a Forza Italia e al sottoscritto e che vi riguardano da vicino: parleremo e discuteremo del vostro #futuro Vi racconterò di come vogliamo rendere l'#Italia un Paese che possa darvi nuove opportunità e la possibilità di realizzare i vostri sogni. Ci rivediamo presto su TikTok ! #silvioberlusconi #berlusconi #elezioni #forzaitalia🇮🇹💪❤️ #politica #giovani ♬ suono originale - Silvio Berlusconi

Con todo, el bloque derechista no está lejos de alcanzar la mayoría necesaria para reformar la Carta Magna. Entre las propuestas de Meloni, detalladas durante la campaña, está la de transformar el marco constitucional italiano para convertirlo en el de una república semipresidencialista. Esa es la receta para dejar atrás la marcada inestabilidad. 

El reconocido periodista Ezio Mauro de La Reppublica, diario de centroizquierda, vaticina que la Constitución será reformada “a través del caballo de Troya del presidencialismo, una herramienta perfecta para la prédica populista que quiere la identificación entre el líder y el pueblo”. “Todo el panorama institucional, con sus delicados equilibrios, tendrá que adaptarse a la jerarquía de poderes”, sostiene Mauro.

¿Cambio en la política exterior?

La inminente llegada de Giorgia Meloni a la presidencia del Consejo de Ministros en Italia promete alterar la dinámica de alianzas establecidas bajo el Gobierno de Draghi, que devolvió a Roma un papel predominante en la escena internacional. Y promete hacerlo en muchas direcciones. En primer lugar, en relación con la Unión Europea, una institución con la que Meloni ha mostrado su escepticismo. La dirigente conservadora apuesta por una Europa de las naciones, un concepto esbozado con anterioridad por los Le Pen, Orbán o Geert Wilders, muchos de sus socios europeos, quienes, por cierto, la han felicitado por su victoria. 

Giorgia Meloni
PHOTO/FdI  -   La líder y fundadora de Fratelli d'Italia, Giorgia Meloni, en un mitin de campaña

Las relaciones con Bruselas serán convulsas, pero, más allá de abandonar el eje franco-alemán tan buscado por Draghi, con el correspondiente alineamiento con las tesis de Hungría o Polonia, los analistas no esperan que Meloni abra grandes brechas en el seno de los Veintisiete dado el delicado contexto geopolítico, a pesar de su naturaleza y la de sus socios. Que sea la formación de Berlusconi la encargada de templar las aguas de la coalición es cuanto menos paradójico. Pero Italia continuará, en teoría, apoyando a Ucrania y bajo el marco de la OTAN. 

En su autobiografía Io sono Giorgia. Le mie radici le mie idee (Soy Giorgia. Mis raíces mis ideas, Rizzoli, 2021), la cara visible de Fratelli d’Italia cuenta su experiencia de 10 días “inolvidables” en los campamentos argelinos de Tinduf y muestra su simpatía por la causa saharaui. “Allí comprendí lo que significa amar de verdad una tierra, sentirse parte de ella y decidir defenderla a toda costa”, trasladó. Quizá sea ese el enfoque con el que Meloni mire las relaciones de Italia en el Magreb.