La dura historia de Jimmy Aldaoud, deportado por Estados Unidos a Irak y muerto por falta de asistencia sanitaria

La agencia de inmigración ICE decretó la salida de Aldaoud hacia Irak por su ascendencia a pesar de no haber nacido allí y no hablar el idioma
Jimmy Aldaoud

EDWARD BAJOKA  -   Imagen rescatada de Facebook, Edward Bajoka

Jimmy Aldaoud, ciudadano de 41 años nacido en Grecia y de ascendencia iraquí, fue deportado de Estados Unidos por decisión del Servicio de Inmigración y aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), que ordenó su salida hacia Irak a pesar de no haber estado nunca allí, de no manejar el idioma y de la necesidad urgente que tenía de tratamiento con insulina para hacer frente a la diabetes que le afectaba, tras la cual acabó falleciendo en territorio iraquí. 

Aldaoud, que había pasado toda su vida en Estados Unidos, se mudó con su familia a la ciudad de Detroit, en el estado norteamericano de Michigan; Grecia no le había otorgado la nacionalidad griega, ya que no basta solo el nacimiento en suelo heleno para obtenerla, y el ICE, después de unos supuestos delitos menores, lo mandó de vuelta a Irak, el país de origen de su familia, donde supuestamente terminó muriendo por la falta de la asistencia sanitaria con insulina, necesaria para luchar contra la diabetes que padecía.

El ciudadano greco-iraquí sufría también de problemas mentales, en concreto, esquizofrenia paranoide, la cual le llevó, en principio, a cometer delitos menores, motivo suficiente para que se decretase su expulsión de territorio estadounidense. 

Edward A. Bajoka, abogado y amigo de la familia Aldaoud, quiso confirmar que esos supuestos delitos provocaron la decisión de su expulsión del país norteamericano a pesar de la difícil situación personal que atravesaba. “Su salud mental fue la razón principal de los problemas legales que lo llevaron a la deportación”, indicó Bajoka. El letrado señaló que su representado y amigo habría muerto probablemente por no haber podido obtener su dosis necesaria de insulina siendo diabético, tras haber sido expulsado a la fuerza de EEUU con destino a Irak, donde no conocía a nadie y donde no podía desenvolverse normalmente al desconocer el idioma árabe incluso. El propio Bajoka señaló en la red social Facebook que la sangre de Aldaoud estaba en "las manos del ICE y su Administración”.

Por otro lado, Andy Levin, un político demócrata de Michigan, resaltó en la red social de Twitter que Jimmy “nunca debió haber sido deportado a Irak” ya que suponía un gran riesgo para su salud en integridad física. El demócrata aseguró que tanto políticos republicanos como de su propio partido habían “pedido reiteradamente al poder ejecutivo que cese la deportación de personas tan vulnerables”. “Ahora alguien ha muerto”, sentenció Levin. 

Aldaoud pertenece a la rama de los caldeos, grupo minoritario dentro de la iglesia católica que tiene su origen en el actual territorio de Irak. En este país de Oriente Medio, grupos terroristas yihadistas como Daesh persiguen y asesinan a minorías católicas y, por eso, desde instituciones como la Asociación Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) se llegó a denunciar que se podía adivinar previamente la suerte que podría correr Aldaoud si era enviado hasta allí.