La economía argelina retrocede y se estanca

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Por Ahmed Brahim

Foto: La economía argelina, que basa su riqueza en la producción y exportación de hidrocarburos, vive un periodo de estancamiento.

La economía argelina presenta un cuadro preocupante. La balanza fiscal está equilibrada, en gran medida gracias a la exportación de hidrocarburos, pero el país es económicamente vulnerable y dependiente del extranjero, porque carece de una estructura productiva potente y moderna. Según el último informe del Banco de Argelia, el excedente comercial es cada vez más pequeño. Las importaciones retrocedieron  14,02% en 2014, frente a 14,09% en 2013. Las exportaciones de hidrocarburos también registraron un retroceso este año: 9% en volumen y 12% en valor. La balanza de pagos registró un déficit de 470 millones de dólares. En principio, estos malos datos no tienen un impacto directo sobre las reservas de cambio, que fueron de 194.961 millones de dólares a finales del primer trimestre de 2014, es decir 1.000 millones más que el año pasado. Ahora bien, los expertos aseguran que esta estabilidad no es más que “aparente”, porque esconde un realidad de desequilibrios económicos. Es más, algunos economistas sostienen que las reservas argelinas disminuyeron anualmente entre 4.000 y 5.000 millones de dólares debido al pago de intereses. El excedente de la balanza comercial también se retractó; está por debajo de los 2.000 millones de dólares, frente a los casi 3.800 millones de dólares en 2013. Pero no todo es negativo en la economía argelina. Las importaciones de equipamientos  industriales aumentaron 6,7% y constituyeron el 28,13% del total importado. El Banco de Argelia advirtió que el dinar (la divisa nacional) sigue perdiendo terreno frente a  grandes monedas como el dólar. La evolución de los créditos fue relativamente positiva. Las empresas recibieron créditos por un valor de 68.000 millones de dólares. Los créditos al sector privado alcanzaron la cifra de 31.000 millones de dólares. La inflación se sitúa en un nivel bajo: entre 1,98% y 2%. Pero el cálculo de este indicador económico es problemático en Argelia, porque la evolución de los precios no es real, ya que muchos productos y servicios están subvencionados por el Estado. Y en sectores que no lo están, como el transporte, la ropa y el calzado, “los precios se  han disparado”, asegura el Banco de Argelia.

Un sector problemático
 Argelia vive básicamente de la producción y exportación de hidrocarburos, y en 2018 sus dirigentes creen que podrá producir unos 225 millones de toneladas de petróleo, el mismo volumen que en el año 2008. Sonatrach, la gran empresa pública de hidrocarburos, invertirá 42.000 millones de dólares y en 2020 el país producirá gas de esquisto sobre una base inversora de unos 100.000 millones de dólares. El plan estratégico de Sonatrach para el periodo 2014-2018 permitirá aumentar la producción de hidrocarburos un 20%. Aparentemente son buenos datos, aunque no todo es oro lo que reluce. Los expertos económicos creen que los hidrocarburos, el gas natural y el petróleo, que hasta ahora han sido una fuente de ingresos para Argelia, en los próximos años, no serán tan rentables. La producción, en los próximos años,  apenas será superior al periodo de 1992-1995, pero los costos serán más caros, sobre todo la explotación y el transporte. El modelo económico argelino está en crisis y el país ha sido incapaz de impulsar un tejido productivo diverso, moderno y competitivo. Quizá durante un tiempo la producción de gas de esquisto pueda compensar los desequilibrios generados por los hidrocarburos clásicos. “La economía de renta seguirá siendo el principal factor económico durante unos años, pero Sonatrach no lo va a tener fácil para encontrar financiación. La economía de renta basada en la explotación de materias primas y no en el desarrollo global del país no es una solución para el futuro”, recalca un experto económico argelino.