La economía de la Eurozona despide 2019 con su peor evolución desde 2013

La lectura preliminar del índice compuesto de gestores de compras (PMI) sugiere una expansión del PIB del 0,1% entre los meses de octubre y diciembre
La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, en una conferencia de prensa para anunciar los nombres de los nuevos comisarios europeos en la Comisión Europea en Bruselas

AFP/KENZO TRIBOUILLARD  -   La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, en una conferencia de prensa para anunciar los nombres de los nuevos comisarios europeos en la Comisión Europea en Bruselas

La economía de la zona euro ha registrado en el cuarto trimestre del año sus peores niveles de actividad desde 2013, según la lectura preliminar del índice compuesto de gestores de compras (PMI), que sugiere una expansión del PIB del 0,1% entre los meses de octubre y diciembre.

El PMI compuesto de la eurozona en el mes de diciembre se mantuvo estable en 50,6 puntos, después de que la encuesta del sector servicios mejorase su resultado hasta los 52,4 puntos desde los 51,9 de noviembre, su mejor lectura en cuatro meses, mientras que el PMI manufacturero retrocediese a 45,9 puntos, frente a los 46,9 del mes anterior, su nivel más bajo en dos meses.

“La economía ha estado paralizada en una marcha superlenta por cuarto mes consecutivo y el índice PMI indica un crecimiento trimestral del PIB de tan solo el 0,1%”, ha declarado Chris Williamson, economista jefe de IHS Markit, para quien existen “pocos indicios de posibles mejoras inminentes”.

En el mes de diciembre, se registró un aumento marginal del nivel de nuevos pedidos por primera vez desde el pasado agosto, lo que permitió una bajada por décimo mes consecutivo de los pedidos pendientes, aunque al ritmo más débil desde junio. De este modo, volvió a registrarse un exceso de capacidad operativa, lo que impulsó a las empresas a limitar la contratación.

El empleo aumentó en diciembre al ritmo más lento desde noviembre de 2014, algo que influyó en parte en la continua debilidad del optimismo respecto de las perspectivas para los próximos doce meses, que siguen situándose en uno de los niveles más bajos registrados desde 2013 ante las preocupaciones de las empresas por la incertidumbre geopolítica relacionada con el Brexit y las guerras comerciales, así como con una inquietud más generalizada respecto de la ralentización del crecimiento económico mundial en 2020.