La Europa de Schuman setenta años después

El Brexit, el coronavirus y la crisis migratoria son algunos de los peligros que amenazan al sueño europeo
Bandera UE ondea frente a la Comisión Europea

REUTERS/YVES HERMAN  -   La bandera de la Unión Europea ondea frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas (Bélgica)

“La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan”, aseguró Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea (UE) en un discurso pronunciado en París el 9 de mayo 1950. Tras su intervención, se firmó el Tratado de París, con el que nació la CECA, la Comunidad Europea del Carbón y el Acero. El Brexit y sus consecuencias, la pandemia provocada por el coronavirus y la crisis migratoria son algunos de los peligros que amenazan al sueño europeo setenta años después de que el ministro de Asuntos Exteriores francés Robert Schuman ofreciese este discurso.

Reunión del Consejo Europeo en Estrasburgo el 11 de agosto de 1950
PHOTO/AFP - En esta foto de archivo tomada el 11 de agosto de 1950 (de izquierda a derecha) Paul-Henri Spaak, de Bélgica, Presidente de la Asamblea del Consejo Europeo, el francés Paul Reynaud, el Primer Ministro británico Winston Churchill y el Ministro de Relaciones Exteriores francés Robert Schuman posan el 11 de agosto de 1950 durante la reunión del Consejo Europeo en Estrasburgo

Tan solo en 2019, más de 70.000 migrantes llegaron a Grecia por mar o tierra con la ilusión de iniciar una nueva vida en algún país europeo. La UE no ha dejado de trabajar desde entonces para dar una respuesta a las miles de personas que cada día intentan entrar a suelo europeo. La crisis migratoria de 2015 puso en peligro algunos de los principios sobre los que sustentaba la UE. Miles de personas han perdido la vida intentando llegar a las costas de Europa y otras tantas se enfrentan cada día al reto de empezar de cero una nueva vida en un lugar cuyas tradiciones son totalmente diferentes a las de su lugar de origen. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, puso en jaque a la UE después de anunciar que abría sus fronteras para permitir el paso de migrantes hacia territorio comunitario. Desde entonces, más de 35.000 personas han llegado a la frontera turco-griega huyendo de países como Siria, Libia o Afganistán. Así, en 2020, la crisis migratoria ha vuelto a estar en el punto de mira.

La UE ha seguido trabajando para hacer frente a este fenómeno, al mismo tiempo que ha intentado que el impacto de la pandemia del coronavirus sea el menor posible para todas aquellas personas que intentan entrar en nuestro continente cada día. En este escenario, juegan un papel fundamental dos instituciones que, en muchas ocasiones, quedan relegadas a un segundo plano en aras de dar mayor protagonismo a la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. No obstante, durante los últimos meses tanto el Consejo Europeo como el Consejo de la UE han hecho un gran esfuerzo para evitar que se repita el desastre que asoló a Europa en 2015. Así, el Consejo Europeo es el encargado de establecer la prioridades estratégicas en materia de migración, mientras que el Consejo de la UE determina las líneas de actuación y los mandatos para las negociaciones con terceros países. La alianza existente entre una institución y otra es imprescindible para comprender cómo ha actuado la UE en los últimos años frente a la crisis migratoria.

Reunión UE- Turquía
PHOTO/DARIO PIGNATELI/EU COUNCIL - El Presidente del Consejo Europeo Charles Michel (2º L) y la Presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen (L) se reúnen con el Presidente turco Recep Tayyip Erdogan (2º R) y el Ministro de Asuntos Exteriores turco Mevlut Cavusoglu (R) en el marco de la reunión de los líderes de la UE y Turquía

Tras el anuncio de Erdogan de abrir sus fronteras para permitir la entrada de miles de migrantes a la Unión Europea y con el objetivo de presionar a este organismo con el fin de perseguir sus intereses, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen mantuvieron una reunión con el mandatario turco en Bruselas. “La reunión de hoy con el presidente Erdogan constituye un paso importante en la dirección correcta. Tanto Turquía como la UE deben trabajar en la plena aplicación de la Declaración UE-Turquía sobre migración con el fin de rebajar las tensiones”, aseguró Charles Michel al finalizar este encuentro cuyo objetivo era establecer la hoja de ruta para la aplicación de la Declaración UE-Turquía sobre migración, seguridad y estabilidad en la región, y hablar sobre la crisis en Siria, en la cual Erdogan participa apoyando a las milicias rebeldes que se enfrenta a las fuerzas leales al Gobierno de El Asad.

Migrantes llegan a la aldea de Skala Sikaminias
PHOTO/ANGELOS TZORTZINIS - Los migrantes llegan a la aldea de Skala Sikaminias, en la isla griega de Lesbos, después de cruzar en un bote el mar Egeo desde Turquía

El 20 de marzo de 2016, los dirigentes de la UE y de Turquía firmaron un acuerdo para hacer frente a la migración irregular. Esta declaración contaba con dos principios que establecían que “todos los nuevos migrantes irregulares que lleguen a las islas griegas serán devueltos a Turquía en caso de que no soliciten asilo o de que su solicitud sea denegada y que, por cada sirio devuelto a Turquía desde las islas griegas, otro sirio será reasentado en la UE”, según recoge el propio Consejo Europeo. A cambio, las instituciones europeas tendrían que desembolsar hasta 3 000 millones de euros para atender a las necesidades de los refugiados en la nación euroasiática. El actual panorama geopolítico llevó a Erdogan a abrir sus fronteras, alegando que la UE no había cumplido con lo establecido en este acuerdo. El futuro de esta declaración y de las miles de personas que dependen de él depende, a su vez y en estos momentos, de la capacidad de la UE para hacer frente a esta crisis y de la empatía de Turquía para renegociar este documento.

¿Cuáles son las principales rutas del Mediterráneo?

Es probable que Robert Schuman no esperaba cuando pronunció su discurso el 9 de marzo de 1950 que el actual panorama geopolítico pudiera poner en peligro los principios sobre los que él mismo y otros políticos de la época habían construido la UE. En estos momentos, la nueva oleada de refugiados que está llegando a Europa lo está haciendo a través de las fronteras de Turquía y Grecia. Sin embargo, el Consejo Europeo advierte de que no es esta la única vía para acceder a Europa, sino que los refugiados y migrantes utilizan otras rutas para cruzar el Mediterráneo.

frontera greco-turca en Kastanies
AP/GIANNIS PAPANIKOS -  La guardia del ejército griego mientras los inmigrantes intentan entrar en Grecia desde Turquía en la frontera greco-turca en Kastanies

La ruta del Mediterráneo Oriental es aquella travesía marítima que conecta Turquía y Grecia. Esta ruta es la más utilizada por los refugiados que huyen del conflicto de Siria, una de las guerras más crueles del actual siglo. Tras el acuerdo firmado entre la UE y Turquía el número de migrantes ilegales se ha reducido de forma considerable. Según los datos proporcionados por el Consejo Europeo, en 2019 llegaron a la UE por la ruta del Mediterráneo oriental 82 000 migrantes irregulares. Además de ayudar económicamente a Turquía, la UE también está contribuyendo económicamente a Grecia y a Turquía, con más de 300 millones de euros desde 2015. En estos momentos y para hacer frente a la presión ejercida por países como Turquía, la UE ha destinado 700 millones de euros para apoyar a Grecia y ha activado los mecanismos necesarios, a través de Frontex o del Mecanismo de Protección Civil de la UE con el objetivo de movilizar todo el material necesario.

Los refugiados que huyen de conflictos como el de Libia lo hacen a través de la ruta del Mediterráneo Central. Ante esta situación, las instituciones europeas han elaborado una serie de medidas con el fin de controlar la migración procedente de Libia y para analizar las causas profundas de la migración irregular en África. El principal problema de esta ruta es que en medio de la inestabilidad que azota a la nación norteafricana ha habido un espacio para la aparición de redes ilegales de tráfico y trata de personas, un asunto que afecta de forma directa a las redes de seguridad europeas. Una de las últimas medidas tomadas en esta materia ha sido aprobar cinco nuevos programas relacionados con la migración en el norte de África, por un total de 61,5 millones de euros. El Consejo Europeo indica que, hasta el momento, la UE ha destinado 408 millones de euros a la financiación de programas para abordar los retos a los que se enfrenta Libia. Esta cantidad sale directamente del Fondo Fiduciario de Emergencia de la UE para África.

Valla fronteriza entre España y  Marruecos en Ceuta
PHOTO/ FARO TV/REUTERS TV/via REUTERS - Migrantes africanos en la valla fronteriza entre España y  Marruecos en Ceuta, España

En último lugar nos encontramos la ruta del Mediterráneo Occidental, una de las más utilizadas por los migrantes procedentes del África subsahariana y del norte de África, principalmente Marruecos. La UE ha contribuido en esta zona reforzando los controles de las fronteras y luchando contra las redes ilegales de tráfico de migrantes.

Mientras Erdogan tomaba la decisión de abrir las fronteras, la UE estaba analizando como resolver uno de los mayores retos a los que ha tenido que hacer frente desde su creación: la pandemia del coronavirus. Aun así, los mecanismos creados hace años para gestionar los flujos de migración legal con los solicitantes de asilo, los trabajadores altamente cualificados, los estudiantes e investigadores, los trabajadores temporeros y la reagrupación familiar han seguido funcionando, en la medida que lo ha permitido la actual crisis sanitaria. Durante el 2016, en plena crisis de refugiados, la UE y sus Estados miembros consiguieron aumentar tanto su ayuda a los refugiados como su ayuda al desarrollo a los países en vías de desarrollo. Desde entonces, la UE y sus Estados miembros han ido consolidando poco a poco su posición como una de las principales potencias donantes de ayuda al mundo y ejemplo de ello son los distintos mecanismos de acogida que han ido desarrollando durante la última década.

Trenes regionales en la estación de Cardona el 4 de mayo de 2020 en Milán
AFP/MIGUEL MEDINA - Trenes regionales en la estación de Cardona el 4 de mayo de 2020 en Milán

La maquinaria europea sigue trabajando más allá de la pandemia del coronavirus o de la crisis migratoria que amenaza con volver a poner en peligro a la UE, tal y como la pensó Schuman. En estos momentos las tensiones entre Bruselas y Varsovia se han sumado a la lista de preocupaciones de una Unión que lucha por hacer frente a la crisis económica provocada por la COVID-19. Al mismo tiempo el distanciamiento entre los países del sur y los del norte parece convertirse en una constante, mientras que el Brexit ha pasado a ser una realidad. Si 1950 fue el año en el que la UE comenzó a dar sus pasos para convertirse en lo que es ahora mismo, el año 2020 será recordado por ser la etapa en la que Europa tuvo que hacer frente al mayor de sus desafíos: no olvidar cuáles son sus principios y apostar por una integración que ahora es más necesaria que nunca.