La falta de oxígeno agrava la pandemia en África y América Latina

Según datos facilitados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada cinco pacientes con COVID-19 requerirá oxígeno
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AP/ANDRE PENNER -  -   Trabajadores sanitarios de Médicos Sin Fronteras visitan un campamento para realizar exámenes médicos y evitar la propagación de la COVID-19 en São Bernardo do Campo, en el área metropolitana de São Paulo, Brasil

La pandemia causada por la COVID-19 ha llegado a todos los países del mundo, provocando que el sistema sanitario a nivel global se haya puesto al límite. El coronavirus ha provocado que la mitad de la población mundial sufriera un estricto confinamiento durante meses, y que se impongan medidas restrictivas, así como nuevos hábitos como la mascarilla, la distancia social o el lavado de manos.

Pero, desafortunadamente, han sido los países con menos recursos los que están sufriendo de una forma mucho más pronunciada los estragos del coronavirus. África y América Latina se encuentran ante una “crisis de oxígeno”, es decir, una escasez en el suministro de oxígeno médico para los pacientes con coronavirus, que ha provocado muertes innecesarias.

Según publica AP, se tarda unas 12 semanas en instalar una planta de oxígeno hospitalaria y aún menos en convertir los sistemas de fabricación de oxígeno industrial en una red de calidad médica. Sin embargo, en Brasil y Nigeria, así como en países menos poblados, las decisiones para abordar plenamente la insuficiencia de suministros no empezaron a tomarse hasta el mes pasado, después de que los hospitales se vieran desbordados y los pacientes empezaran a morir.

El acceso al oxígeno es vital a la hora de poder salvar vidas, el director de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, Peter Piot, explicó que la brecha en la disponibilidad de oxígeno médico, "es uno de los temas que determina la igualdad en salud, creo, en nuestro tiempo", además señaló que él sobrevivió al coronavirus gracias al oxígeno que recibió.

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AP/THEMBA HAD - Las personas afectadas por la crisis económica del coronavirus hacen cola para recibir donaciones de alimentos en el asentamiento informal de Iterileng, cerca de Laudium, al suroeste de Pretoria (Sudáfrica)

Según datos facilitados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada cinco pacientes con COVID-19 requerirá oxígeno. En casos severos, esto aumenta a tres de cada cinco. Asimismo, la organización dice que no tiene datos específicos por país, pero agrega que algunos hospitales han visto aumentar la demanda de oxígeno entre cinco y siete veces los niveles normales debido a la afluencia de pacientes con enfermedades graves y críticas.

PATH, una organización mundial sin fines luctrativos que ayuda a varios gobiernos a responder a la pandemia, ha calculado que se necesitan cerca de 1,5 millones de cilindros de oxígeno todos los días en países de ingresos bajos y medianos para hacer frente a la demanda adicional generada por la pandemia.

John Nkengasong, director de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, dijo que el oxígeno médico es una "enorme necesidad crítica" en todo el continente de 1.300 millones de personas y es una de las principales razones por las que los pacientes del COVID-19 tienen más probabilidades de morir allí durante las oleadas.

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REUTERS/PILAR OLIVARES- Entierro en el cementerio de Nova Iguacu en la ciudad de Nova Iguacu, cerca de Río de Janeiro, Brasil

En el continente americano, la BBC, publica que Brasil ha experimentado uno de los aumentos más drásticos en la demanda de oxígeno del mundo desde noviembre, requiriendo aproximadamente 340.000 cilindros adicionales al día para tratar casos de COVID.

Una de las posibles soluciones a corto plazo puede ser el uso de concentradores de oxígeno, una máquina que filtra el aire y lo convierte en oxígeno de grado médico. La OMS ha distribuido unos 16.000 a nivel mundial durante la pandemia, pero advirtió que "no son suficientes para los pacientes con enfermedades críticas que necesitarán más flujo de oxígeno".

La falta de previsión de muchos gobiernos y el desabastecimiento de oxígeno ha provocado, sobre todo, en África y América Latina, un aumento de las muertes por coronavirus. A este escenario hay que sumarle la escasez de vacunas y el reparto desigual de las mismas, lo que seguirá incrementado la desigualdad entre países.