La Fundación Tres Culturas es hogar de encuentro, según Antonio Chaves

 -  

Noor Ammar Lamarty

Pie de foto: Antonio Chaves, responsable de Planificación Estratégica de la Fundación Tres Culturas, en los cursos de verano de Atalayar 'Magreb, Oriente Medio y Europa. Entendimiento entre culturas. Relaciones y desafíos', en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

La interculturalidad y las relaciones con los países vecinos son un punto clave para el enriquecimiento de las sociedades, es por ello por lo que, según Antonio Chaves, responsable de Planificación Estratégica de la Fundación Tres Culturas, España debe asumir su identidad diversa y el transvase cultural y artístico existente en el Mediterráneo en el que la generación de sinergias entre las dos orillas redundará en el beneficio mutuo la buena convivencia y la integración efectiva. Así ha quedado recogido en el marco de la ponencia ‘Cómo incrementar las relaciones de España con el Mundo Árabe’, que se ha celebrado en la primera jornada de la edición de Madrid del Curso de Verano de Atalayar ‘Magreb, Oriente Medio y Europa: Entendimiento entre culturas. Relaciones y desafíos’.

La Fundación Tres Culturas busca aprovechar los diferentes entornos de interculturalidad para plantear la necesidad del diálogo político y social entre las diferentes orillas. En el caso de conflicto palestino-israelí, se pretende favorecer un espacio de interlocución activa para alcanzar una alternativa consensuada, sobre la base del diálogo entre la sociedad civil palestina y la sociedad civil israelí. Desde la Fundación se estima que el proceso de paz en Oriente Próximo tiene que seguir siendo una prioridad política, especialmente en la política exterior española.

De igual modo el Mediterráneo debe seguir siengo la prioridad de la política exterior española. Para ello es necesario aunar fuerzas y concertar políticas en clave mediterránea con nuestro país vecino, Francia, uno de los principales actores en el espacio político Mediterráneo y uno de los principales impulsores de la iniciativa de la Unión por el Mediterráneo en el año de manos del presidente de la República Nicolás Sarkozy.

Pie de foto: Antonio Chaves, responsable de Planificación Estratégica de la Fundación Tres Culturas.

Existen puntos claves que han sido cruciales en la evolución de la realidad geopolítica en el Mediterráneo desde el año 1995 hasta la actualidad. Sin duda hay que constar como afirmara Chaves, el fracaso de las ‘Primaveras Árabes’ en particular en Libia, Siria, Egipto y Túnez. La esperanza de estos procesos de cambio para la sociedad civil de los países del Mediterráneo sur se ha transformado en muchos casos en motivo de desesperación para gran parte de la población que observa como la mejora de los estándares de calidad de vida, bienestar y calidad democrática no han sido conseguidos.

En el caso de Libia, actualmente se vive prácticamente en un estado de cuasi anarquía, con un desequilibrio económico bastante significativo que empeora día tras día y condiciona el acceso a las necesidades y recursos por parte del pueblo libio.

Por otro lado, en Túnez, pese a las mejoras en la gobernanza y estándares democráticos y de paridad, la amenaza constante por parte del islamismo radical ha aumentado la inseguridad del país, reduciendo a mínimos las tasas de turismo por la inseguridad que dichos grupos causan. Esto ha desembocado en el estancamiento económico del país, que se beneficiaba principalmente de dicho sector para ayudar en materia social y de infraestructura al país, condicionando la consecución de uno de los principales objetivos del movimiento que inspiró a la “revolución de los jazmines”: la superación de los desequilibrios económicos de la población tunecina.

Marruecos, que también vivió un proceso de movimientos sociales se apresuró a llevar a cabo los cambios constitucionales necesarios. Dicha iniciativa liderada por el monarca Mohamed VI tuvo tenía como objeto dar respuesta a las demandas de reformas por parte de la sociedad civil.

Pie de foto: Antonio Chaves, responsable de Planificación Estratégica de la Fundación Tres Culturas.

Otro de los condicionantes débiles que la Fundación Tres culturas considera necesario abordar para analizar el futuro del Mediterráneo, es la ausencia del liderazgo regional árabe. En este sentido destacó qué procesos de integración regional como la Unión del Magreb Árabe y o instituciones como la Liga Árabe no están consiguiendo responder al desafío de que el Mundo Árabe pueda ejercer su influencia económica y política en el mundo, acorde a su peso demográfico y geopolítico. No existen, líderes referentes árabes con peso político significativo tal que ?am?l ?Abd an-N??ir quien entre los años ’50 y ’70 supiera promover el discurso panarabista. El fin de dicho liderazgo necesario en la región tiene que ver con el avance hacia una unidad política que pueda ayudar y promover la unión y la coalición árabe con el fin de atender las necesidades y beneficios de todos los países. Así, el libre comercio, el libre movimiento de las personas y otras medidas mejorarían considerablemente la actividad económica, cultural y social de dichos países.

Pie de foto: Antonio Chaves, responsable de Planificación Estratégica de la Fundación Tres Culturas.

La inmigración irregular y los refugiados en busca de asilo constituyen una población migratoria vulnerable, no sólo por el viaje que en muchos casos convierte a Marruecos y a España en una parada o destinos obligatorios y, por lo tanto, en receptores constantes de refugiados, sino también por la falta de un plan o de una estrategia clara que permita actuar y ayudar a conciliar la vida de dichas personas durante su estancia en nuestro país.