La herida abierta de los cristianos en Argelia

Las autoridades del país magrebí cierran tres nuevos templos protestantes
Esta foto tomada el 7 de diciembre de 2018 muestra al monje católico francés Hermano Jean-Pierre Schumacher (izq.), el último superviviente de la toma de rehenes de los siete monjes de Tibhirine durante la guerra civil argelina en 1996

AFP/ RYAD KRAMDI  -   El religioso católico francés Hermano Jean-Pierre Schumacher (izq.), último superviviente de la toma de rehenes de los siete monjes de Tibhirine durante la Guerra Civil argelina en 1996

Una herida que continúa abierta. Tres nuevos templos de culto de la Iglesia protestante de Argelia fueron cerrados los pasados días 15 y 16 de octubre. Más de una docena de ellos han sido clausurados en el último año y medio. La comunidad cristiana argelina sigue siendo perseguida. En el país norteafricano viven hoy entre 120.000 y 140.000 cristianos entre católicos y protestantes, aunque las cifras oficiales aseguran que son muchos menos. En todo caso, por debajo del 2% de la población. 

“El Estado argelino tiene un plan: cerrar todas las iglesias de Argelia”, denunciaba el pastor y vicepresidente de la Iglesia Protestante de Argelia Youssef Ourhamane, ante las cámaras de la cadena francesa France 24 en enero del año pasado. Las comunidades cristianas de Argelia son heterogéneas: las componen población local conversa, religiosos europeos -principalmente franceses-, inmigrantes de origen subsahariano y filipino, etc. En el caso concreto de los protestantes, los integrantes de esta subcomunidad son mayoritariamente antiguos musulmanes.

Uno de los templos cerrados por las autoridades magrebíes se encuentra en Makouda y los otros dos en la ciudad de Tizi-Ouzou, todos en la región de Cabilia, al norte de Argelia. La región bereber cuenta con la mayor proporción de cristianos del país, entre un 1 y un 5% del total. Una zona del país especialmente levantisca, escenario de frecuentes protestas contra las autoridades de Argel. Se estima que en torno a 7.000 personas se convierten al cristianismo en la Cabilia al año.

Jóvenes cantan en un segmento coral interreligioso durante una vigilia espiritual en la Catedral de Santa María en la ciudad noroccidental de Orán, en Aglelia, el 7 de diciembre de 2018, antes de la beatificación de siete monjes franceses y otros 12 clérigos asesinados durante la Guerra Civil argelina, la primera ceremonia de este tipo en una nación musulmana
Jóvenes cantan en un segmento coral interreligioso durante una vigilia espiritual en la Catedral de Santa María en Orán el 7 de diciembre de 2018, antes de la beatificación de siete monjes franceses y otros 12 clérigos asesinados durante la Guerra Civil argelina

“Una vez más, los cristianos de Argelia son el objetivo de los atropellos oficiales, ilegales e injustificados. Sin decisión de justicia, las autoridades han procedido al cierre de una docena de iglesias. Las últimas, las de Makouda y de Tizi-Ouzou, fueron cerradas el martes 15 de octubre por las fuerzas del orden, empleando la violencia contra los fieles que rezaban”, aseguraba el pastor y presidente de la Iglesia Protestante de Argelia Salaheddine Chalah al digital franceinfo.com. Los miembros de la principal congregación protestante de Argelia -la Iglesia Pleno Evangelio de Tizi-Ouzou- habían sido advertidos días antes de la medida.  Según medios locales, las autoridades policiales emplearon la violencia para llevar a cabo el desalojo y cierre de los templos. 

Concentraciones de protesta

La medida se vio respondida este miércoles por concentraciones frente a la wilaya de Bugía, en la Cabilia, un día después. La Iglesia protestante de Argelia exigía entonces la “apertura de los lugares de culto, el fin de las intimidaciones contra su comunidad y sus miembros, la abolición de la ley liberticida de 2006, que no constituye, según ellos, ni más ni menos, que un útil de persecución en las manos de las autoridades, dirigido contra los cristianos argelinos”.

El proceso de democratización argelina sigue poniéndose a prueba en el respeto a sus minorías religiosas

El Parlamento argelino aprobó en 2006 una ley que castigaba con penas de prisión el proselitismo. La norma establecía la prohibición de desarrollar un culto  “fuera de los edificios previstos a tal efecto” y hasta que “la afectación de edificios para el ejercicio de un culto” distinto al islámico requería de “una autorización previa” del Ministerio de Asuntos Religiosos.

Los tiempos están cambiando, Argelia se encuentra en estado de efervescencia desde hace varios meses, y las comunidades cristianas argelinas han encontrado apoyo en las redes sociales dentro y fuera del país. El pasado día 24, la Unión de Norteafricanos Cristianos de Francia organizó, junto a un colectivo de iglesias, una concentración en apoyo a los cristianos argelinos frente a la Embajada del país magrebí en París. 

Estatua de Charles Lavigerie, el primer cardenal de Argel, se encuentra frente a la Basílica de Notre Dame d'Afrique el 8 de mayo de 2014 en la capital argelina, Argel. El número de cristianos en Argelia se estima oficialmente en unos 10.000, pero la cifra real es probablemente mucho mayor, teniendo en cuenta los miles de trabajadores expatriados de Filipinas y China, así como los estudiantes del África Subsahariana
Estatua de Charles Lavigerie, el primer cardenal de Argel, se encuentra frente a la basílica de Nuestra Señora de África en Argel

Argelia cuenta con numerosas iglesias construidas en tiempos de la colonización francesa. Algunas tan bellas como Nuestra Señora de África, basílica de estilo neobizantino situada en un bello promontorio en la capital argelina. La historia de algunas de ellas está marcada por la tragedia. En marzo de 1996, el Grupo Islámico Armado secuestró en Argelia a siete monjes trapenses, cuyas cabezas aparecieron en una cuneta. Ocurrió en el monasterio de Tibhirine, en la comuna de Medea, no lejos de Argel. 

Meses después, el 1 de agosto de 1996, el obispo de Orán, Pierre Claverie -de origen francés, nacido en un suburbio de Argel-, fue asesinado por terroristas islámicos. En enero de 2018 fue beatificado por el papa Francisco junto a otros 18 religiosos argelinos, incluidos los citados monjes de Tibhirine. La ceremonia de beatificación se celebró en la propia Orán. Fue el primer acto de este tipo que la Iglesia católica celebraba en un país de mayoría musulmana. Una de cal y otra de arena. 

Jean-Paul Vesco, obispo dominico francés de la diócesis católica romana de Orán, habla durante una vigilia espiritual en la catedral de Santa María, en la ciudad noroccidental de Orán, en el noroeste de Argelia, el 7 de diciembre de 2018.
AFP/ RYAD KRAMDI - Jean-Paul Vesco, obispo dominico francés de la diócesis católica romana de Orán, habla durante una vigilia espiritual en la catedral de Santa María, en Orán, el 7 de diciembre de 2018

La historia del cristianismo en Argelia es muy antigua. Se remonta a la época romana.  De hecho, el país ha dado a las iglesias cristianas varios santos, el más conocido de ellos San Agustín de Hipona. El teólogo latino nació en Tagaste, hoy Suq Ahras, al este del país, en 354 y murió en Hipona, en la actual provincia de Annaba, en 430.  Pero desde el siglo VII la zona comienza a islamizarse. Durante los siglos XI y XII la religión mahometana se expande por el Magreb.

El islam es hoy la religión oficial en el país. Más del 98% de los argelinos se adscriben al islam suní y, dentro de este, al rito malequí. Sobre el papel la práctica de otras fes está garantizada por la ley, pero el proselitismo está perseguido. Los cristianos practican su religión con discreción y miedo. El recuerdo de la citada contienda fratricida, que sacudió el país magrebí desde 1992 hasta 2002, es aún poderoso. Más de 300.000 personas murieron en la Guerra Civil argelina, muchos de ellos cristianos.

En Argelia hay una archidiócesis católica, la de Argel. Su sede es la catedral del Sagrado Corazón de Argel. Y hay cuatro diócesis: Argel, Constantina e Hipona, Orán y Laghouat. 

Basílica de Nuestra Señora de África
AFP/ FAROUK BATICHE - Basílica de Nuestra Señora de África, en Argel

Como también ocurre en Marruecos, hay constancia de que en los últimos años se ha producido un número creciente de conversiones al cristianismo en Argelia. Los conversos son habitualmente perseguidos y castigados. No tienen otra posibilidad que practicar su fe de manera casi clandestina. 

Para una parte de la sociedad argelina, la lucha de los cristianos por practicar su fe es inseparable de la democratización del Estado. Pero hay aún un largo trecho por recorrer. La democracia magrebí sigue poniéndose a prueba en el respeto a sus minorías religiosas.