La inacción política saca a las calles a los iraquíes

Este domingo, ha expirado el ultimátum que habían dado los manifestantes para el establecimiento de un Gobierno provisional y la convocatoria de elecciones
Manifestantes iraquíes se reúnen durante las continuas protestas antigubernamentales en Bagdad, Irak, este lunes

PHOTO/REUTERS  -   Manifestantes iraquíes se reúnen durante las continuas protestas antigubernamentales en Bagdad, Irak, este lunes

Los iraquíes siguen en las calles. Los ciudadanos se han manifestado en masa para demandar que las autoridades acometan las reformas necesarias para que la política del país avance. Precisamente, este domingo era el último día que los manifestantes habían dado al presidente en funciones Barham Saleh para que respondiese a sus demandas: el nombramiento de un Gobierno provisional, la convocatoria de elecciones y la investigación de las muertes de los manifestantes durante las protestas que vienen produciéndose en las últimas semanas.

Desde principios de octubre, los ciudadanos iraquíes han estado manifestándose para exigir, entre otras cosas, medidas que atajen la corrupción sistémica en la esfera política, así como soluciones a la delicada situación económica que atraviesan muchas familias; unos anhelos que, de momento, no han encontrado la respuesta deseada. La situación, de hecho, ha empeorado, debido al aumento de la actividad de las milicias chiíes proiraníes de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF, por sus siglas en inglés).

A la inestabilidad social se ha sumado la interinidad en que se ha instalado la vida pública de Irak. A finales de noviembre, dimitió el entonces primer ministro Adel Abdul Mahdi. Un mes después, coincidiendo con la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán, fue el presidente Barham Saleh el que renunció a la Jefatura del Estado. Por el momento, ambos mandatarios siguen detentando sus responsabilidades en funciones, pero no han tomado decisiones que aplaquen la ira de los iraquíes.

Las manifestaciones contra el Gobierno han sido multitudinarias en Bagdad y otras ciudades del sudeste de Irak

Carreteras cortadas

En las últimas horas, las manifestaciones más numerosas se han producido en Bagdad, la capital. En la céntrica plaza Tahrir, se ha producido una concentración pacífica. Sin embargo, en los alrededores se han registrado incidentes violentos. La avenida Mohamed al-Qasim, la arteria principal que une las zonas norte y sur de la ciudad, ha sido cortada por barricadas. Igualmente, la circulación ha sido interrumpida en la carretera que une la capital con la ciudad de Nasiriya, una de las más importantes del país. 

Según informa Al Arabiya, otras autopistas cercanas a las ciudades de Diwaniya y Kut, en el sudeste del país, han sufrido incidentes. Igualmente, Reuters informa de disturbios en Kerbala y Amara. Todas estas ciudades se encuentran en las regiones mayoritariamente chiíes. El desarrollo de las protestas ha disminuido la producción de petróleo en la zona meridional, especialmente en Basora. Además, muchas instituciones públicas, incluidos colegios, han cerrado este lunes sus puertas. 

Un hombre camina entre neumáticos quemados durante las continuas protestas antigubernamentales en Najaf, Irak
AFP/ AHMAD AL-RUBAYE - Un hombre camina entre neumáticos quemados durante las continuas protestas antigubernamentales en Najaf, Irak

Algunos manifestantes han lanzado cócteles molotov y piedras a las fuerzas de seguridad. Dos policías han muerto y otros 14 agentes han resultado heridos en las cercanías de la plaza Tahrir de Bagdad, según fuentes oficiales citadas por Reuters. En vista de lo ocurrido, el Consejo de Seguridad Nacional Iraquí ha dado orden de detener a los individuos más violentos. Los agentes han respondido con gases lacrimógenos y granadas.

Como consecuencia de las cargas, docenas de manifestantes han resultado heridos. Es probable que las protestas continúen en el curso de los próximos días. “Esto es solo la primera escalada”, ha declarado un manifestante a Agence France Presse.

La Policía ha tenido que intervenir cuando los manifestantes más violentos han comenzado a lanzar adoquines y artefactos inflamables
AFP/ AHMAD AL-RUBAYE - La Policía ha tenido que intervenir cuando los manifestantes más violentos han comenzado a lanzar adoquines y artefactos inflamables
Al-Sadr, un aliado que no todos quieren a su lado

Las movilizaciones han sido apoyadas por el clérigo chií Muqtada al-Sadr, considerado una de las figuras más influyentes del islam chií en Irak. “Espero que estén comprometidos con la paz, no que dañen la integridad de las personas y sometan al país a una violenta guerra civil”, había expresado el líder religioso en un comunicado publicado a través de Twitter.

No obstante, Al-Sadr tampoco es santo de la devoción de una parte importante de los manifestantes. “No lo queremos, no queremos a su milicia, es parte del problema”, ha contado Hozam, de 24 años, a Al Jazeera. “Intentará borrarnos del mapa. Si los ‘sadristas’ vienen a Tahrir, devolveremos el golpe”, ha advertido Hamoud, de 32 años.

Manifestantes antigubernamentales cierran una calle mientras las fuerzas de seguridad utilizan gas lacrimógeno durante los enfrentamientos en el centro de Bagdad
PHOTO/AP - Manifestantes antigubernamentales cierran una calle mientras las fuerzas de seguridad utilizan gas lacrimógeno durante los enfrentamientos en el centro de Bagdad
No a la injerencia

En los últimos días, las protestas en Irak han adquirido una nueva vertiente, fundada en el rechazo a la injerencia de los poderes extranjeros en la política del país. Teherán y Washington son vistas como las principales amenazas. Recientemente, tras el asesinato del general Qassem Soleimani en un ataque selectivo estadounidense, el Parlamento ha aprobado una resolución para solicitar la retirada de todas las tropas que la Casa Blanca tiene desplegadas en sus bases.

La situación de vacío de poder actual, unida a la proliferación de las milicias armadas y la reducción paulatina de presencia internacional sobre el terreno, es un cóctel peligroso; una situación que puede ser aprovechada por diversos grupos terroristas, muy especialmente por Daesh, para rearmarse y volver a ganar presencia en suelo iraquí.