La lacra de la violencia machista divide la polarizada sociedad turca

Erdogan ha amenazado con abandonar la Convención de Estambul, un tratado para prevenir la violencia contra las mujeres
Mujeres con mascarillas en las que pone "¡Implementen la Convención de Estambul!", participan en una protesta contra la violencia de género, en Estambul, Turquía 5 de agosto de 2020

REUTERS/MURAD SEZER  -   Mujeres con mascarillas en las que pone "¡Implementen la Convención de Estambul!", participan en una protesta contra la violencia de género, en Estambul, Turquía 5 de agosto de 2020

La lacra de la violencia machista divide Turquía. Miles de personas han salido a la calle este miércoles para reivindicar sus derechos, después de que el Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP) amenazase con abandonar la Convención de Estambul, un tratado paneuropeo para hacer frente a la violencia contra las mujeres. El partido liderado por Recep Tayyip Erdogan decidirá la próxima semana si finalmente se retiran o no de este acuerdo, mientras el país del Bósforo lucha por acabar con este fenómeno, que ha acabado con la vida de 32 mujeres a manos de sus maridos, tan solo en el mes de junio, de acuerdo con los datos recogidos por el digital Duvar. 

La paradoja reside en que Turquía, que actualmente se está planteando la posibilidad de renunciar a este tratado, fue uno de los países pioneros en firmar en 2011 en Estambul esta convención y no solo eso, sino que fue la primera nación en ratificarlo en marzo de 2012.  En el marco de este acuerdo, Ankara se comprometía a enjuiciar y eliminar la violencia doméstica, así como a promover la igualdad. Sin embargo, 474 mujeres murieron el año pasado por violencia machista, el doble que las que perdieron la vida en 2011, según un grupo de investigación consultado por la agencia de noticias Reuters. 

Esta convención ha abierto una fractura en el país, dividiéndolo entre los que creen que el pacto alienta la violencia al socavar las estructuras familiares y los que defienden que esta legislación debe implementarse de manera estricta.  La presión de varios grupos islamistas que piensan que este documento puede contribuir a la “erosión de los valores familiares y los roles de género tradicionales” ha llegado a la esfera del AKP. “Hay dos temas en esta convención que no aprobamos. Primero es el tema de género y el otro es el tema de la orientación sexual", ha señalado el vicepresidente del AKP, Numan Kurtulmuş, en una entrevista televisada, según la CNN. Este mismo argumento fue utilizado hace dos años por Bulgaria para no ratificar este tratado y, en la actualidad, tiene fieles defensores en Polonia. 

La polarización se ha trasladado a las calles este miércoles. Miles de mujeres salieron a las calles, al ritmo de cánticos como “la elección es nuestra, la decisión es nuestra, la noche es nuestra, la calle es nuestra”. En esta protesta, algunas de las manifestantes llevaban pancartas en las que se podía leer “no permitiremos los feminicidios” o “la convención nace de la sangre de las mujeres”. “Debido a que no pueden decir abiertamente que quieren mujeres como esclavas domésticas y la libertad de poder golpear a las mujeres a voluntad, se aferran a los derechos LGBTI + como un pretexto más 'socialmente aceptable' para atacar la convención, con la esperanza de que la homofobia desenfrenada sea suficiente”, ha denunciado la activista Feride Eralp, miembro de la plataforma Women are Stronger Together.

La organización Amnistía Internacional considera que las autoridades de la nación euroasiática deberían aplicar “íntegramente” este tratado, en lugar de retirarse de él. Además, han denunciado que algunas medidas tomadas para prevenir el impacto del coronavirus, como el confinamiento, han provocado un gran aumento en las denuncias de violencia contra las mujeres y las niñas. Este documento fue firmado por 45 de los Estados miembros del Consejo de Europa y ratificado por 34 de ellos.  “Es tristemente irónico que las autoridades turcas estén considerando retirarse de un Convenio que lleva el nombre de su ciudad más emblemática”; ha criticado Anna Blús, investigadora de Amnistía Internacional sobre derechos de las mujeres.

En un comunicado oficial, Blús ha advertido de que la retirada de Turquía del Convenio podría tener consecuencias “desastrosas para millones de mujeres y niñas en el país”, así como para las organizaciones que les prestan apoyo. “El mero debate sobre la posible retirada está teniendo enormes repercusiones negativas en la seguridad de las mujeres y las niñas”, ha afirmado. Así, ha instado a Ankara a “garantizar que el tratado se aplica íntegramente y adoptar medidas inmediatas para proteger mejor y promover los derechos de las mujeres y las niñas, en vez de convertirse en el primer Estado miembro del Consejo de Europa en retirarse del Convenio. 

La asociación “Pararemos los asesinatos de mujeres” ha informado de que en lo que va de año al menos 204 mujeres han muerto en Turquía. El debate también se ha intensificado dentro del AKP, donde hay varias personas que se oponen firmemente a abandonar el pacto, como algunas diputadas e incluso la propia hija del presidente, subdirectora del KADEM, una organización cercana al partido.