La libra libanesa se desploma ante el bloqueo político

Persiste el colapso financiero del país
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REUTERS/MOHAMED AZAKIR  -   Edificio del Banco Central del Líbano en Beirut

La moneda libanesa cae a un nuevo mínimo mientras se profundiza el colapso financiero. Los operadores del mercado han informado de que la libra libanesa cotiza a unos 15.150 por dólar, perdiendo alrededor del 90 por ciento de lo que valía a finales de 2019, cuando estalló la crisis económica y financiera del Líbano. Mientras tanto, persiste el colapso financiero y el estancamiento político del país.

Según los datos ofrecidos por el Banco Mundial, durante el 2020 el PIB se contrajo en un 20 por ciento, pasando de un PIB per cápita anual de $7.583,699 en 2019 a un $4.891 en 2020. La inflación en 2020 fue de un 85 por ciento anual, y continúa en aumento. Asimismo, el Banco Mundial dijo que la crisis económica en el Líbano es una de las peores a nivel mundial desde mediados del siglo XIX, con una caída drástica de cerca del 40 por ciento de PIB per cápita desde 2018.

La crisis financiera amenaza la estabilidad del país. El pasado marzo, la última vez que la libra alcanzó un mínimo de 15.000LBP por dólar, los manifestantes salieron a las calles de durante más de una semana, bloqueando carreteras con neumáticos quemados. Las reservas de divisas, que se utilizan para financiar un programa de subsidios para bienes básicos, como combustible, medicamentos y trigo, se están agotando y la escasez ha empeorado en todos los ámbitos en las últimas semanas.

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AFP/AFP - Gráfico informativo sobre la economía libanesa

Algunos hospitales están descartando procedimientos electivos y solo realizan cirugías de emergencia para racionar lo que queda de suministros médicos. La mayoría de las farmacias realizaron una huelga de dos días esta semana, ya que los medicamentos se agotan y las largas colas de autos para obtener gasolina han frustrado a los automovilistas que causan disputas.

El colapso financiero se está produciendo en un contexto político incierto, donde se discute sobre la formación del gabinete. Líbano lleva once meses sin un Gobierno, desde que el primer ministro provisional Hassan Diab y su gabinete dimitiese tras la explosión del puerto de Beirut en agosto de 2020, que causó más de 200 muertos y miles de heridos.

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AFPPATRICK BAZ - Un hombre envuelto en una bandera libanesa, ante el puerto devastado de la capital del Líbano, Beirut, el 9 de agosto de 2020

El Grupo Banco Mundial, con la cooperación de las Naciones Unidas y la Unión Europea, llevó a cabo una evaluación rápida de daños y necesidades tras la explosión del puerto y determinó que los daños que la explosión ocasionó a los activos físicos rondan los $4.200 millones, mientras que las pérdidas, incluidos los cambios en los flujos económicos como resultado de la disminución de la producción de los sectores económicos, se estiman en el orden de los USD 2900 millones a USD 3500 millones.

Los sectores más seriamente afectados son la vivienda, el transporte y los bienes culturales materiales e inmateriales (como los sitios religiosos y arqueológicos, los monumentos nacionales y de otra índole, los teatros, los archivos y las bibliotecas). Según el Banco Mundial, los tres principales efectos económicos de la explosión fueron las pérdidas en la actividad económica causadas por la destrucción del capital físico, las perturbaciones del comercio y las pérdidas de ingresos fiscales del Gobierno, lo cual exacerba y contribuye a la profundización del desplome económico.

El primer ministro designado, Saad al-Hariri, y el presidente Michel Aoun no han alcanzado un acuerdo político desde su designación en octubre, por lo que el antiguo gobierno ha continuado en calidad de interino tras su renuncia. Aoun exigía nombrar a 20 ministros cristianos en el Gobierno, lo que permite la presencia de un tercio de bloqueo a favor del presidente. Por otro lado, Hariri insistía en formar un Gobierno de especialistas basado en la iniciativa francesa y en el apoyo tácito de algunas fuerzas en el país, como el Movimiento Amal.

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AP/BILAL HUSSEIN - Cientos de manifestantes libaneses se reúnen en el centro de Beirut, con la esperanza de reiniciar las protestas antigubernamentales a nivel nacional que comenzaron a finales del año pasado en medio de una crisis económica y financiera sin precedentes

Al no encontrar un punto en común y conseguir formar gabinete, al-Hariri ha dimitido, por lo que no parece que la crisis política vaya a llegar a su fin en un futuro próximo. La formación de un gobierno es imprescindible para la llegada de la ayuda internacional, que podría suponer una fuente de alivio para una profunda crisis, marcada por la hiperinflación, el empobrecimiento de la mitad de la población y la escasez.