La lucha por los derechos de las mujeres en el norte de África

Destaca el progreso de las mujeres norteafricanas para celebrar el Día Internacional de la Mujer
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AFP/FADEL SENNA  -   Mujeres marroquíes sostienen pancartas durante una protesta para pedir la igualdad de género mientras celebran el Día Internacional de la Mujer en Rabat el 8 de marzo

El 8 de marzo marca el Día Internacional de la Mujer en casi todo el mundo; con la vista puesta en Occidente la opinión pública no se fija en la celebración y la exaltación de la mujer no occidental. El foco se centra en unas cuantas e ignora a muchas otras. Sin embargo, las mujeres norafricanas también salen a las calles y ponen su grito en el cielo.

La última década, el pensamiento político de los ciudadanos del norte de África ha evolucionado tras las conocidas Primaveras Árabes, el Hirak del Rif de Marruecos y el Hirak argelino. Las vendas por fin cayeron y el pueblo salió a reclamar tener las riendas de su futuro.

Este día, desde hace algunos años, se celebra con grandes concentraciones en el centro de las ciudades de los países norafricanos. Pero lo lucha no se queda sólo en este día, sino en todos los demás del año y poco a poco va consiguiendo resultados.

Las preocupaciones del movimiento de mujeres marroquíes

El movimiento de mujeres en Marruecos se remonta a 2004, con las reformas de la ley de familia, que otorgó a las mujeres el derecho de tutela propia, al divorcio y a la custodia de sus hijos.

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AFP/FADEL SENNA - Mujeres marroquíes gritan consignas durante una protesta pidiendo la igualdad de género mientras conmemoran el Día Internacional de la Mujer

Más adelante, en 2011 las mujeres tomaron un papel decisivo durante las protestas masivas del país, conocidas como Movimiento 20 de febrero. Este movimiento produjo una nueva forma de feminismo, pidiendo reformas en la democracia para todos los marroquíes.

En cuanto a la representación política, sólo se nombró a una ministra después de las elecciones de 2011 que siguieron al Movimiento del 20 de febrero. Las mujeres representan solo el 12% del gobierno local; mientras, su número en el Parlamento aumentó al 21% en las elecciones de 2016, frente al 17% en 2011.

Un cambio legislativo importante provocado por las mujeres se dio en 2014, con la enmienda del artículo 475 del Código Penal que permitía a los violadores abstenerse del castigo al casarse con sus víctimas.

Los académicos de la Université Mohammed Premier en Oujda crearon la Asociación de Profesoras Universitarias en 2016 como un primer paso clave ante la carencia de representación femenina en las universidades.

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AFP/ FETHI BELAID - Mujeres tunecinas se manifiestan el 6 de marzo de 2021 en Túnez contra la violencia hacia las mujeres

En 2019, las mujeres rurales de Soulalyat, tras diez años de lucha por sus derechos, obtuvieron igualdad de acceso a las tierra comunales. Estas mujeres, que a menudo son pobres, no calificadas y sin educación escolar, se habían movilizado para formar grupos y enfrentarse a sus tribus y autoridades locales. Lograron desafiar el sistema de género de herencia de tierras vigente desde el período del Protectorado francés y desde entonces fueron nombradas miembros de las juntas directivas de esas tierras.

Otro avance legal para las mujeres es el aumento de la edad mínima para contraer matrimonio que pasa a los 18 años. Esta ley otorga también la posibilidad de divorciarse de su marido en caso de violencia. Asimismo, se incorpora también una ley que exige que un hombre obtenga el permiso de su primera esposa para casarse con una segunda mujer, reduciendo la poligamia.

La herencia sigue siendo una preocupación clave y las hijas tienen derecho a recibir la mitad de lo que reciben sus hermanos. Por otra parte, la violación todavía se clasifica como indecencia pública y la violación conyugal no se reconoce como delito.

La preocupación social argelina

Durante la Guerra de la Independencia de Argelia que comenzó en 1954 y terminó en 1962, las mujeres participaron como combatientes. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de las mujeres, en 1984 Argelia adoptó un código familiar conservador. Exigía un tutor matrimonial masculino, prohibía a las mujeres musulmanas casarse con hombres no musulmanes y también restringía los motivos de divorcio para las mujeres.

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PHOTO/AFP - Mujeres argelinas participan en una manifestación para celebrar el Día Internacional de la Mujer en Argel el 8 de marzo de 2020

Las argelinas continuaron su lucha y en los último años han conseguido grandes cambios. En 2012 las mujeres fueron elegidas para el 31,6% de los escaños en el Parlamento tras la adopción por parte de Argelia de una cuota de género para aumentar a participación política de las mujeres. Marcaron la representación más alta del mundo árabe del momento, pero en la actualidad este número ha descendido al 26% de los escaños en el Parlamento.

La nación adoptó una ley integral tres años después en la que se prohíbe la violencia contra la mujer. No obstante, sigue siendo un problema y ha empeorado desde la pandemia mundial de la COVID-19, lo que llevó a destacadas actrices argelinas a lanzar una campaña contra los feminicidios en octubre de 2020.

El asesinato de Chaima, una joven de 19 años a principios de octubre, provocó revuelo en todo el país, reavivando el debate sobre la urgencia de la lucha contra la violencia contra las mujeres. El sospechoso, que se había rendido a la Policía, admitió haber matado a Chaima.

No existe una cifra oficial, pero ‘Algeria Feminicides’, una cuenta de Facebook que compensa la falta de estadísticas oficiales haciendo un trabajo de monitoreo, ha identificado hasta ahora 41 casos de asesinatos de mujeres solo para el año 2020, unos 60 en 2019.

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PHOTO/REUTERS - Una manifestante lleva una pancarta durante una marcha por el Día Internacional de la Mujer en Argel, Argelia, el 8 de marzo de 2020

Más tarde, en febrero de 2019, fue cuando Argelia presenció el inicio de una revolución histórica conocida como el Hirak de Argelia, donde la participación de las mujeres y jóvenes fue importante.

Durante un año, se llevaron a cabo grandes protestas en todo el país todos los viernes y martes que fueron frenados por la COVID-19. Se incluye dentro de este periodo el 8 de marzo de cada año (2020-2021), cuando miles de mujeres argelinas salieron a manifestarse.

La democracia tunecina y las cuotas de género

Túnez, por su parte, ha logrado un gran avance democrático durante la última década desde que estalló la revolución en 2010-11. Las mujeres también formaron parte del movimiento y las activistas han trabajado en colaboración con los políticos para aprobar reformas de género.

Desde el papel tan importante que tuvieron las mujeres durante la revolución, han sido cada vez más activas en la sociedad civil y han creado entre 183 y 300 nuevas organizaciones de mujeres, incluidas las islamitas por primera vez.

Presionaron al Estado para que se comprometiera con la reforma legal y proporcionaron información sobre toda la legislación que tuviese relación con el género. En especial, la Constitución y las cuotas electorales.

Túnez aprobó una cuota de género que requería que los partidos políticos alternaran en sus listas de candidatos entre mujeres y hombres. El mismo año, las mujeres obtuvieron el 27% de los escaños en el cuerpo de redacción constitucional. Esto ayudó a las mujeres activistas a ingresar en el marco político tunecino.

Asimismo, también se aprobó una ley que no sólo requiere que los partidos alternen entre mujeres y hombres, sino que, además, la mitad de las listas deben estar dirigidas por mujeres. Esto dio el resultado de un 47% de escaños ocupados por mujeres en las asambleas locales tras las elecciones de 2018. En 2019, las mujeres ocuparon el 25% de los escaños en la legislatura nacional.

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AFP/ FETHI BELAID - En Túnez, el Código del Estatuto Personal o CSP consiste en una serie de leyes tunecinas progresistas, promulgadas el 13 de agosto de 1956 por un decreto beylical y que entraron en vigor el 1 de enero de 1957

Túnez aprobó en 2014 una ley constitucional que garantiza la igualdad de género y años después aprobó la Ley Orgánica 58 que reconoce la violación conyugal y la violencia política.

A pesar de todos estos logros, las mujeres continúan sufriendo violencia, la cual se ha potenciado debido a la pandemia. El acoso callejero, la violencia doméstica y la violencia política se han agravado desde la revolución.

Al igual que en Marruecos, la desigualdad de herencia también preocupa a las activistas. En 2018, el presidente Beji Caid Essebsi presentó al Parlamento un proyecto de ley de herencia que otorga a las familias el derecho a elegir entre la ley de herencia existente arraigada en el islam o la ley civil, que otorgaría a las mujeres igualdad de herencia.

Estos países, arraigados a la cultura patriarcal y machista, tienen mucho por hacer y por conseguir. Por ello no debemos pensar que la lucha de las mujeres de esta región ha sido o está siendo en vano, pues el tiempo determinará los resultados.

Asimismo, desde Occidente, además del resto del mundo, se debe poner la mirada en el otro lado. No se debe reducir el feminismo y la lucha de las mujeres a cuestiones limitadas y de sólo unas cuantas.

En conclusión, no debemos protagonizar su lucha, sino darles voz. Tampoco se debe continuar con los estereotipos que se tiene sobre las mujeres norafricanas, en concreto las musulmanas. Pues tienden a someterse a una doble opresión: por parte de las feministas y por parte del sistema patriarcal bajo el que viven.