La milicia islamista ADF se hace fuerte en la República Democrática del Congo

Los residentes de Beni están indignados de que grupos rebeldes continúen llevando a cabo ataques mortales, a pesar de la presencia de fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU y congoleñas, y limitan la contención del ébola.
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REUTERS/OLIVIA ACLAND  -   Víctimas congoleñas de la violencia étnica en un campamento improvisado para los desplazados internos en Bunia, provincia de Ituri, en el este de la República Democrática del Congo, el 25 de junio de 2019

Medio millar de manifestantes asaltaron la base de la Misión de la ONU en la República Democrática del Congo (MONUSCO)  en la ciudad de Beni, en el noreste del país, en protesta por la supuesta inacción del organismo ante repetidos ataques de la milicia islamista Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) - el último causó ocho muertos este domingo por la noche. Cuatro civiles murieron y varias personas más resultaron heridas durante las protestas del lunes, según Efe, mientras que casi 70 civiles han sido asesinados en la zona desde que se iniciaron las operaciones militares congoleñas contra las ADF a principios de noviembre.

Este episodio se suma al rechazo que las Naciones Unidas se enfrentan en las provincias de Kivu del Norte (en la que se encuentra la ciudad de Beni) e Ituri, por su trabajo en la lucha contra el virus del Ébola. En gran parte alimentado por la oposición de milicia rebeldes, como la ADF, La población ha llegado a cerrar el acceso a los poblados en muchos casos lo que limita los esfuerzos en el terreno para llegar a las comunidades en riesgo de contraer el virus del Ébola.

Las ciudades de Beni, Oicha y Kyondo son los mejores ejemplos donde se viene dando este desencanto de la población local por la labor humanitaria de las organizaciones internacionales, en general, debido a la presencia de grupos armados y la desinformación. Cualquier disturbio en la región donde numerosos grupos rebeldes están activos perjudica los esfuerzos cruciales para contener el brote de Ébola. Desde agosto de 2018 el brote del Ébola ha causado la muerte de 2.198 personas, según los datos oficiales vigentes hasta el pasado 23 de noviembre.

El saqueo e incendio a las dependencias de la sede de la MONUSCO en el barrio de Boikene, en la ciudad de Beni, se dio en protesta por la "pasividad" de los cascos azules frente a los ataques de las ADF, según recoge Efe en declaraciones del activista de la sociedad en esa urbe Angelus Kavuthirwaki. El grupo de manifestantes también prendió fuego al ayuntamiento de la ciudad en protesta no solo contra el personal de la misión de la ONU, que ha sido trasladado a otras zonas por su seguridad, sino también contra el fracaso de las tropas gubernamentales por no detener los ataques del grupo rebelde y de otros múltiple grupos activos en la zona.

Las ADF son una de las decenas de facciones armadas rivales activas en la región, incluida la zona alrededor del Beni, que se encuentra en el epicentro del brote de ébola. Es uno de los grupos armados más letales en el este de la RDC, que surgió de una rebelión islamista de origen ugandés

La jefe de la misión de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo se ha reunido con las autoridades nacionales tras el atentado perpetrado el lunes contra su sede de Beni y que dejó el edificio gravemente dañado. "MONUSCO expresa su preocupación por la difusión de información errónea y llamamientos a la violencia en las redes sociales. Hace un llamamiento a todos los actores políticos, religiosos y mediáticos para que apoyen el retorno a la calma, necesario para la lucha contra el ADF y para la continuidad esencial de la respuesta del ébola", aseguraba la organización en su red social.

La inseguridad ha llevado a la suspensión de las actividades de respuesta al ebola y que los trabajadores humanitarios se encuentren encerrados en la ciudad de Beni. El empeoramiento de la situación de la seguridad ha llevado a la OMS ha evacuar a 49 empleados no indispensables de los 120 que trabajan contra la epidemia del ébola en la ciudad. Cada día que los trabajadores de la salud no tienen pleno acceso a las zonas afectadas por el ébola es una "tragedia" que prolonga el segundo peor brote de ébola de la historia, dijo en Twitter el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. "Me preocupa el bienestar de los que responden y de las comunidades", añadió.

“Mientras que 49 fueron reubicados, 71 permanecen en el lugar en este momento para asegurar el mejor apoyo posible, o al menos el mínimo, a la respuesta del ébola”, dijo Christian Lindmeier, portavoz de la OMS, en una conferencia de prensa en Ginebra. “Necesitamos que se restablezca la ley y el orden para llevar a cabo estas operaciones vitales". 

Las ADF empezaron su campaña violenta en 1996 en el oeste de Uganda como contestación política al régimen del presidente ugandés, Yoweri Museveni, pero la presión militar forzó su repliegue a la frontera con la RDC, desde donde efectúan incursiones en Kivu del Norte, sobre todo para saqueos y en busca de aprovisionamientos. Su programa no es muy conocido, más allá de una posible conexión con la organización yihadista Estado Islámico y un repetido "modus operandi", ocultándose y escapando a las operaciones militares gracias a una geografía montañosa, según EFE. 

El noreste de RDC lleva años sumido en un largo conflicto alimentado por las milicias rebeldes y los ataques de soldados del Ejército regular, todo ello bajo la supervisión de MONUSCO, que tiene desplegados más de 18.000 efectivos en el país. La jefa de MONUSCO, Leila Zerrougui, participó el lunes en una reunión del Consejo de Seguridad Nacional presidida por el presidente del país. 

"Es escandaloso que civiles mueran día tras día mientras la policía local y las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas permanecen en sus campamentos. Ya es hora de que todas las entidades encargadas de la protección de los civiles en la República Democrática del Congo, incluida la misión de las Naciones Unidas, tomen medidas para cumplir su mandato y poner fin a estos asesinatos. En este momento, las fuerzas de seguridad y de la ONU están incumpliendo totalmente su obligación de proteger a las personas que viven en Beni y otros lugares de la RDC", señala Amnistía Internacional.