La MINUSCA solicita más efectivos para la República Centroafricana

El jefe de la misión, Mankeur Ndiaye, ha indicado la necesidad de ampliar la presencia militar mientras se decreta el estado de emergencia en el país
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AFP/ ALEXIS HUGUET  -   En esta foto de archivo tomada el 22 de diciembre de 2020, fuerzas especiales portuguesas de la MINUSCA conducen por la carretera nacional 1 hacia los enfrentamientos que tuvieron lugar 50 kilómetros más adelante en la carretera entre grupos armados y el Ejército Centroafricano apoyado por elementos de seguridad privados rusos, en Boali

Mankeur Ndiaye, jefe de la Misión Unidimensional Integrada de Naciones Unidas para la Estabilización en República Centroafricana, la MINUSCA, ha solicitado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el envío de más efectivos de los cascos azules para hacer frente al levantamiento rebelde que trata de hacerse con el control del país.

Así de contundente se ha mostrado Ndiaye, que considera que de no tomarse esta decisión pronto, "la MINUSCA podría verse dificultada para realizar sus tareas más esenciales". En la actualidad, el número de efectivos militares que mantiene la misión en el país es algo superior a los 11.000, a los que se deben sumar más de un millar de efectivos policiales.

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REUTERS/ANTOINE ROLLAND - Mankeur Ndiaye, el enviado de la ONU en la República Centroafricana

El senegalés ha urgido al Consejo a "aumentar de forma sustancial" la cifra de militares desplegados para poder garantizar la seguridad y la integridad de las instituciones centroafricanas en el conjunto del territorio, algo que ahora no está siendo posible desempeñar ante los ataques de la Coalición de Patriotas para el Cambio (CPC).

Ndiaye también ha acusado al expresidente François Bozizé, de ser el culpable de haber convencido a varios de los catorce grupos armados que firmaron los acuerdos de paz en 2019 de volver a la senda de la violencia. Esto le ha permitido a la CPC realizar ataques contra localidades en distintos puntos del país, incluida la propia capital.

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AFP/ ALEXIS HUGUET - Fuerzas de paz ruandesas de la MINUSCA vigilan la llegada de grupos rebeldes a la carretera nacional 2 al norte de Bangui, la capital de la República Centroafricana

Un aspecto que ha señalado Mankeur Ndiaye es la necesidad de prorrogar la cooperación entre las propias misiones que Naciones Unidas mantiene en diferentes países y que, en el caso de República Centroafricana, permitiría la rápida asistencia de efectivos de los cascos azules presentes en el vecino Sudán del Sur.

El jefe de la MINUSCA también ha advertido que el verdadero esfuerzo a realizar debe ser político, y ha instado al reelegido presidente Touadera a atraer de nuevo a los grupos armados a la mesa de diálogo. De la misma forma, la relación con la oposición debe ser constructiva, para garantizar que se tienden todos los puentes posibles entre los diferentes actores políticos que juegan un papel determinante en el futuro centroafricano.

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REUTERS/ANTOINE ROLLAND - El presidente de la República Centroafricana, Faustin Archange Touadera
Touadera decreta el estado de emergencia

Una de las primeras medidas adoptadas por Faustin Toaudera ha sido la de decretar el estado de emergencia en todo el país durante los próximos quince días debido al incremento de la violencia. El presidente centroafricano, al igual que Ndiaye, ha señalado la preocupante evolución de los acontecimientos desde finales del mes pasado.

La situación empieza a ser alarmante también en Bangui, ya que la CPC, además de haber atacado en varias ocasiones la capital con escaso resultado, está tratando de bloquear la entrada de suministros con la ocupación de las carreteras de acceso a la capital centroafricana

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AFP/ FLORENT VERGNES - Soldados de la MINUSCA patrullan en el PK12, a 12 kilómetros del centro de Bangui

Tanto el Gobierno centroafricano como la MINUSCA alertan del riesgo en el que se encuentra el país. El presidente ha justificado la decisión de decretar el estado de emergencia como medida para sofocar la violencia, ya que permite, entre otras cosas, las detenciones por parte de las Fuerzas Armadas centroafricanas. 

Desde que repuntase la violencia, más de 60.000 centroafricanos han huido del país debido a que muchos de estos ataques se han producido en zonas fronterizas como en Bouar o Bangassou, de donde fueron expulsados los rebeldes tras dos semanas de ocupación de la localidad.