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La movilización militar decretada por Putin provoca protestas y un éxodo ruso

Más de 1.000 detenidos y vuelos agotados para salir de Rusia: consecuencias de la nueva orden decretada por el Kremlin
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PHOTO/AFP  -   Las protestas contra la guerra vuelven a Rusia

Los gritos de “no a la guerra” recorren Rusia de nuevo. De San Petersburgo a Yakutsk los ciudadanos han vuelto a salir a las calles para mostrar su rechazo a la guerra y a la movilización militar parcial anunciada por el presidente Vladimir Putin. De acuerdo con el grupo independiente de monitoreo de protestas, OVD-Info, al menos 1.386 personas han sido arrestadas en 38 ciudades del país. Moscú y San Petersburgo son las metrópolis donde más detenciones se han reportado, 509 y 541 respectivamente.

En la capital, OVD-Info denuncia que una niña perdió el conocimiento a consecuencia de los golpes de las fuerzas de seguridad y que las autoridades utilizaron el sistema de reconocimiento facial del metro para detener a los ciudadanos. Asimismo, el grupo de monitoreo informa que en cuatro departamentos de policía de Moscú a los arrestados le entregaron citaciones a la oficina de registro y alistamiento militar.

“No a la movilización” y el mítico “no a la guerra” fueron algunos de los lemas que corearon los manifestantes, aunque también hubo referencias al Gobierno, en concreto, a Putin. “¡Enviad a Putin a las trincheras!”, clamaron los ciudadanos en San Petersburgo, la ciudad natal del presidente.

“¿Por qué estás sirviendo a Putin, un hombre que ha estado en el poder durante 20 años?”, gritó un joven manifestante a la política, según informa AFP. “Maldito calvo chiflado. Nos va a tirar una bomba y todos lo seguiremos protegiendo”, señaló a AP una mujer de Ekaterimburgo refiriéndose al presidente ruso.

Durante las manifestaciones, los ciudadanos expresaron su temor a la movilización militar. “¿Por qué están decidiendo mi futuro por mí? Tengo miedo por mí, por mi hermano”, indicó una estudiante a AFP. “Lo más valioso que nos pueden quitar es la vida de nuestros hijos. No les daré la vida de mi hijo”, afirmó otra manifestante en Moscú.

De una forma similar se manifestaron en la ciudad siberiana de Ulan Ude, donde una ciudadana pidió que “no dejen a los hijos huérfanos “. “Queremos que nuestros padres, esposos y hermanos sigan con vida. ¡Detengan la guerra y no se lleven a nuestra gente!”, exclamó, según recoge CNN.

El Ministerio del Interior ruso calificó las protestas como “acciones no autorizadas con un número extremadamente pequeño de participantes” en un comunicado difundido por agencias de noticias rusas. “Todos estos fueron detenidos. Aquellas personas que violaron las leyes fueron detenidas y llevadas a comisarías para ser investigadas”, añade la nota.

Poco después de que Rusia comenzase su brutal invasión sobre Ucrania, miles de ciudadanos rusos tomaron las calles de diferentes ciudades durante varios días para protestar contra la “operación militar especial”. Las autoridades aplastaron las manifestaciones con violencia y endurecieron las leyes contra la libertad de expresión y reunión, elevando la pena de cárcel hasta los 15 años por participar en las marchas.

Durante meses no se produjeron grandes protestas, pero la movilización militar volvió a encender la chispa del descontento con la guerra y el Gobierno. Desde el 24 de febrero al 21 de septiembre, se han notificado 16.500 arrestos y 245 acusaciones de delitos penales, según datos de OVD-Info.

La llamada a filas ha enfurecido a los ciudadanos rusos. 300.000 hombres “con experiencia militar” de entre 18 y 65 años se unirán a la guerra en Ucrania. 300.000 hombres que, tal y como afirma el movimiento pacifista Vesna, “serán arrojados a la picadora de carne”. Según los últimos datos oficiales, 5.937 soldados rusos han perdido la vida durante la invasión. Sin embargo, la cifra real podría ser mucho más alta.

Informes de inteligencia estadounidense estimaron a principios de agosto entre 75.000 y 80.000 bajas desde el comienzo de la guerra. Ucrania, por su parte, asegura que sus fuerzas armadas eliminaron a unos 51.900 soldados rusos entre el 24 de febrero al 9 de septiembre, destacando que tan solo el 8 de septiembre -durante la contraofensiva en el este del país- perdieron la vida 650 rusos. “Este régimen se ha condenado a sí mismo y está destruyendo su juventud”, apuntó un ciudadano ruso de 60 años a AFP.

Desesperación por escapar de Rusia

El anunció de Putin ha enfurecido a la población, provocando masivas protestas. Otras de las consecuencias de la movilización militar ha sido un importante éxodo ruso hacia países donde los ciudadanos no necesitan visado, como Turquía, Armenia, Serbia o Georgia.

Poco después del discurso, los precios de los billetes de avión aumentaron y muchos se agotaron en escasas horas. Estambul, Ereván o Belgrado son algunos de los destinos que ya no están disponibles en las páginas webs de las aerolíneas rusas. Lo mismo ha ocurrido con los vuelos directos a Azerbaiyán, Kazajstán, Uzbekistán y Kirguistán.

Ante la falta de vuelos, muchos ciudadanos han optado por escapar por las fronteras terrestres. Guardias fronterizos finlandeses señalaron a Reuters que habían notado un “número excepcional” de rusos que trataron de cruzar la frontera durante la noche.

De acuerdo con la agencia de noticias, más de 4.800 rusos llegaron a Finlandia el mismo día en el que se anunció la movilización militar parcial. Los mismo ha ocurrido en la frontera con Georgia, Mongolia y Kazajistán. El medio de comunicación RFE/RL incluso habló de “colapso” en la frontera ruso-georgiana.

Como era de esperar, el Kremlin ha tachado esta información de “falsa”, asegurando que el aumento del tráfico fronterizo es “altamente exagerado”. En este sentido, y con el objetivo de frenar la huida masiva de ciudadanos, Moscú habría prohibido a las aerolíneas vender billetes a los hombres de entre 18 y 65 años. Un canal de Telegram ha reportado varios casos en los que guardias fronterizos han prohibido salir del país a hombres en edad militar.

El éxodo actual se suma al que ya comenzó en febrero, poco después de la invasión. Muchos rusos optaron por abandonar el país por temor a ser llamados a filas o para evitar las consecuencias económicas de las sanciones impuestas contra Moscú.

La Unión Europea prohibió los viajes aéreos con Rusia, aunque algunos ciudadanos tienen ciertas opciones para ingresar en territorio comunitario. No obstante, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania han cerrado las puertas a los rusos recientemente, y presionan a otras naciones para que hagan lo mismo. Los países bálticos también se han negado a ofrecer refugio a los ciudadanos que huyen de la movilización militar.