La muerte de 100 manifestantes obliga a convocar elecciones en Sudán

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Henar Hernández

Pie de foto: Fuerzas de seguridad sudanesas en la parte trasera de una en una avenida principal en Jartum mientras los militares continuaban dispersando a los manifestantes por la fuerza en la capital de Sudán el 4 de junio de 2019. PHOTO/AFP

El Comité Central de Médicos de Sudán ha elevado a un centenar el número de víctimas mortales tras los ataques llevados a cabo por el Ejército encabezado por el Consejo Militar de Transición este lunes contra la manifestación pacífica de sudaneses que se concentraban a las puertas del cuartel militar de Jartum, la capital. La organización, que coordina las manifestaciones junto con la Asociación de Profesionales de Sudán (SPA, por sus siglas en inglés), ha confirmado, además, que más de 320 personas han sido hospitalizadas, una cifra que podría aumentar en las próximas horas.

Los acontecimientos se precipitaron cuando el Consejo Militar de Transición dio la orden de desalojar la plaza ubicada enfrente del cuartel del Ejército, abarrotada por centenares de sudaneses que llevan protestando desde marzo, primero por la salida del ya exmandatario Omar al-Bashir y ahora por la entrega del poder a un Gobierno civil. El Ejército comenzó a utilizar contra los manifestantes gases lacrimógenos y munición real, como armas de fuego y granadas, lo que provocó que se recrudeciera la violencia. La SPA llamó, entonces, al bloqueo de las arterias de la capital y de otras ciudades, así como otras infraestructuras clave como los puentes. Los sudaneses atendieron la llamada y levantaron barricadas con neumáticos quemados, entre otros materiales. Como contramedida, las Fuerzas Armadas cortaron el servicio de internet y la emisión de las cadenas de radio, para evitar nuevas movilizaciones multitudinarias del pueblo. Asimismo, cabe recordar que desde el pasado 28 de mayo concurría una huelga general en el país con un amplio seguimiento, otro signo más de la capacidad movilizadora de los grupos opositores.

Pie de foto: Una imagen tomada de un video publicado en la página de Facebook de Ahmed Kwarte muestra a manifestantes sudaneses llevando a un manifestante herido durante un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad cerca del cuartel general del ejército de Jartum el 3 de junio de 2019. AFP/EBRAHIM HAMID

Los enfrentamientos continuaron hasta que el general al mando del Consejo Militar, Abdel Fattah al-Burhan, anunció la convocatoria de elecciones en un plazo de nueve meses, tras suspender el acuerdo de gobierno que se había detallado en las últimas semanas con la oposición, aglutinada en la formación denominada Fuerzas de la Declaración de la Libertad y el Cambio (DFCF, por sus siglas en inglés). En este sentido, este miércoles se ha conocido la noticia de que el Consejo Militar ha manifestado su deseo de retomar las negociaciones "sin condiciones, excepto por los intereses de la patria", una oferta que ahorá tendrá que ser sopesada por los líderes opositores.

Ambas partes lograron un entendimiento sobre la nueva organización política que vertebraría al país africano con la creación de un Consejo Soberano, que reemplazaría al Consejo Militar en el gobierno de la etapa transitoria hasta la convocatoria de comicios, y el establecimiento de un posterior Gabinete de ministros y una cámara legislativa con el resultado de dichas elecciones. No obstante, las presiones del Ejército por mantener a los efectivos militares dentro de las estructuras de poder político habían provocado el cese de las negociaciones en sucesivas ocasiones.

Ahora, habrá que ver en qué condiciones se desarrollan las elecciones y cuál será la organización política derivada de los resultados. La propuesta del Consejo Militar no es otra que la instauración de su propia hoja de ruta con una “democracia” bajo control del Ejército, algo que no satisface las demandas de la oposición ni del pueblo sudanés, que no ha fallado a su compromiso con la movilización desde el pasado mes de marzo. Los analistas temen, además, que el Consejo Militar haya tomado la decisión de apresurar las elecciones para que no se den las condiciones necesarias para la celebración de las mismas de una manera justa y libre. Bajo este argumento, las DFCF han anunciado que rechazan el calendario electoral, por lo que seguirán organizando manifestaciones, con el apoyo del Comité Central de Médicos y de la SPA.

Pie de foto: Una de las avenidas principales de Jartum, casi desierta,el 4 de junio de 2019. AFP/ASHRAF SHAZLY

El papel del Ejército

Antes de la caída del régimen del expresidente Omar al-Bashir, el pueblo sudanés encontró en las Fuerzas Armadas sudanesas a su mayor aliado. Tanto es así que cuando la Policía y las milicias paramilitares que formaban parte del entramado corrupto leal y protector de al-Bashir y su estructura de poder oligárquica reprimían a los manifestantes en las inmediaciones del cuartel militar, los soldados del Ejército les abrían sus puertas para poder resguardarse de sus disparos e, incluso, llegaron a enfrentarse con munición real con los grupos paramilitares por defender la revolución.

Cuando el golpe de Estado se hizo efectivo el pasado 11 de abril, el que fuera jefe del comité político del Consejo Militar, Omar Zain al-Abdin, aseguró que entregarían el Gobierno a los civiles una vez que se completara el periodo de transición, estipulado en un principio en un plazo máximo de dos años: “No tenemos nada que dictar a la gente […] Estamos con las demandas de la gente y por ello hay que acordar una forma civilizada para un diálogo entre todas las partes […] Juro que no os traicionaremos, estamos aquí para vosotros, pero hay que limitar el caos”, explicaba el exdirigente. Asimismo, afirmaba que el Gobierno sería “completamente civil”, al mismo tiempo que pedía a las fuerzas políticas que se pusieran de acuerdo sobre ese Ejecutivo.

Pie de foto:  El general Abdel Fattah al-Burhan, jefe del consejo militar gobernante de Sudán. AFP PHOTO / SAUDI ROYAL PALACE / BANDAR AL-JALOUD

Con el desalojo de al-Abdin del Consejo, el general Abdel Fattah al-Burhan entró en escena. Una de sus primeras medidas, tan solo 72 horas después del golpe de Estado, fue la liberación de todos los manifestantes que habían sido detenidos y/o encarcelados durante el transcurso de las protestas. Además, convocó a las DFCF a una reunión en la que el Consejo Militar solicitó a los grupos políticos que presentaran sus propuestas y condiciones para la etapa transitoria, incluido el nombre de un candidato de consenso que ejerciera como primer ministro del país.

Con los ataques de esta semana contra los manifestantes y la ruptura de las conversaciones con la oposición, la situación ha dado un giro de 180 grados: las Fuerzas Armadas se han enrocado en el poder con el Consejo Militar de Transición y parece que no quieren abandonarlo bajo ninguna circunstancia. El Ejército habría traicionado, así, al pueblo que una vez protegió de los abusos de un régimen oxidado, convirtiéndose, por lo tanto, en el máximo exponente del continuismo del mandato oligarca de Omar al-Bashir.