La nueva arma de Filipinas para luchar contra tifones, terremotos e inundaciones

Archipiélago situado en el cinturón de fuego del Pacífico, las agencias filipinas que batallan contra los desastres naturales dependen cada vez más de las imágenes satelitales
Bajo la dependencia del propio presidente Rodrigo Duterte, la PhilSA está orientada a gestionar y mitigar las catástrofes y también a preservar y mejorar de seguridad nacional

PHOTO/AP  -   Bajo la dependencia del propio presidente Rodrigo Duterte, la PhilSA está orientada a gestionar y mitigar las catástrofes y también a preservar y mejorar de seguridad nacional

La República de Filipinas ha dado vida a una nueva organización nacional. Su presidente, Rodrigo Duterte, la ha situado bajo su dependencia directa para actuar como principal instrumento preventivo y reactivo frente a los desastres naturales que año tras año azotan un archipiélago habitado por unos 110 millones de personas y formado por más de 7.100 islas. Bautizada con el acrónimo en inglés de PhilSA, la principal razón de ser de la Agencia Espacial de Filipinas es utilizar la ciencia y la tecnología espacial para gestionar y mitigar las catástrofes que de forma periódica arrasan importantes zonas del país y provocan el desplazamiento de cientos de miles de personas, la destrucción de innumerables infraestructuras críticas y grandes pérdidas económicas.

Las desgracias anteriores son la consecuencia de la localización geográfica de Filipinas en el llamado cinturón de fuego del Pacífico y también de su clima tropical, que generan un importante número anual de tifones, terremotos, erupciones volcánicas e inundaciones de gran magnitud. Las agencias gubernamentales filipinas dependen cada vez más de los datos satelitales, ya que las implacables fuerzas de la naturaleza se abaten de modo semejante sobre la mayor y más poblada de las islas, Luzón, ‒al norte, donde se sitúa la capital, Manila‒, al igual que sobre Mindanao, en el extremo sur, y las innumerables y más pequeñas islas Bisayas

Tifón Filipinas
PHOTO/AP - El súper tifón Haiyan ‒también llamado Yolanda‒ fue el más mortífero de la historia de Filipinas. Devastó el archipiélago en noviembre de 2013 y dejó alrededor de 6.300 víctimas mortales

Para dar una idea de la repercusión de las letales energías que se desatan en el Pacífico occidental donde se localizan las Filipinas y de la importancia que para sus habitantes tienen las aplicaciones espaciales, las imágenes ópticas y radar proporcionadas por los satélites sirvieron en enero de 2020 para comprobar el alcance de las fuentes de lava y cenizas arrojadas por la erupción del volcán Taal ‒a 66 kilómetros de Manila‒, que exigieron evacuar y prestar ayuda a los 45.000 habitantes de las áreas más próximas. 

Satélites
PHOTO/DOST-ASTI - Los microsatélites de observación de la Tierra Diwata-1 y Diwata-2 fueron obra de ingenieros filipinos y técnicos de las universidades japonesas de Tohoku y de Hokkaido, instituciones especializadas en cooperar con países en desarrollo en la evolución de pequeñas plataformas espaciales

Las estaciones de seguimiento filipinas tienen acceso directo a sus propios satélites y a una amplia gama de datos e imágenes procedentes de otras plataformas espaciales comerciales ópticas ‒KompSat-3, RapidEye y Worldwiev-1, 2 y 3‒ y radar ‒KompSat-5, COSMO-SkyMed y NovaSAR-1‒, que son facilitadas a las Agencias de Reducción de Riesgos provinciales. En diciembre de 2019 sirvieron para prestar auxilio a las varias decenas de miles de desplazados por el violentó tifón Kammuri ‒con vientos de 155 km/h y rachas de 235 km/h‒, que causaron una veintena de muertos en el norte del país y obligó al cierre del aeropuerto de Manila. También son de capital importancia para las predicciones que realiza la Administración de Servicios Atmosféricos, Geofísicos y Astronómicos de Filipinas (PAGASA), para supervisar el estado de los proyectos del Departamento de Presupuesto y Gestión, y reflejar los cambios en la vegetación que son de interés del Departamento de Medio Ambiente y Recursos Naturales. 

Las imágenes ópticas y radar proporcionadas por los satélites en diciembre de 2019 sirvieron para prestar auxilio a las varias decenas de miles de desplazados por el tifón Kammuri, con vientos de 155 km/h y rachas de 235 km/h
PHOTO/ PAGASA - Las imágenes ópticas y radar proporcionadas por los satélites en diciembre de 2019 sirvieron para prestar auxilio a las varias decenas de miles de desplazados por el tifón Kammuri, con vientos de 155 km/h y rachas de 235 km/h
Construir desde cero, pero no comenzar desde cero

Con solo un año de vida, la PhilSA (Philippine Space Agency) nace de la mano de la Ley del Espacio de Filipinas 11363, aprobada por el Senado de la nación y que el presidente Rodrigo Duterte firmó a mediados de agosto de 2019, tras salir reforzado de las elecciones legislativas y municipales de mitad de legislatura celebradas a mediados de mayo del pasado año. La Ley del Espacio y la PhilSA son el fruto de la conjunción de los esfuerzos del secretario ‒equivalente a ministro‒ del Departamento de Ciencia y Tecnología (DOST), Fortunato de la Peña, y del director del Instituto de Ciencia y Tecnología Avanzada (ASTI), Joel Joseph Marciano, este último designado en enero pasado en calidad de director general de la Agencia Espacial y asesor directo del presidente Duterte.

Joel
PHOTO/DOST-ASTI - Complementario al de Manila, el Centro de Observación y Recursos de Datos de la Tierra de Filipinas (PEDRO) de Dávao, en la isla de Mindanao, fue inaugurado en agosto de 2019. En la imagen, el director general de la PhilSA, Joel Joseph Marciano, asesor del presidente Duterte en materia espacial

Con el apoyo del mandatario de la República, tanto Fortunato de la Peña como Joel Joseph Marciano han luchado a brazo partido por superar los obstáculos legales que se oponían a la fundación la PhilSA. En esencia, las trabas no eran otra cosa que la resistencia del propio sector espacial filipino que, formado por diferentes institutos de investigación gubernamentales y académicos, pero pertenecientes a distintos ministerios, estaban faltos de una adecuada dirección y coordinación, lo que la nueva Agencia viene a paliar.

La nueva Agencia “se está construyendo desde cero, pero no está comenzando desde cero”, asegura su director general. La PhilSA aprovecha las 25 infraestructuras, las tecnologías y los más de un millar de técnicos que ya trabajan en el campo espacial. Entre las principales se encuentra PEDRO, el Centro de Observación y Recursos de Datos de la Tierra de Filipinas, un conjunto de estaciones receptoras situadas en las ciudades de Manila y Dávao. Dotadas con antenas para el seguimiento de satélites, reciben, procesan y distribuyen datos e imágenes para su aplicación en la gestión del riesgo de desastres, el seguimiento ambiental y la vigilancia terrestre y marítima.

Satélite
PHOTO/JAXA-NASA - Momento en que el Diwata-1 es soltado en abril de 2016 desde el modulo japonés de la Estación Espacial Internacional y colocado a 420 kilómetros de altura. El pasado 6 de abril culminó su vida operativa y ardió en la atmósfera terrestre

La PhilSA también ha sido fundada para preservar y mejorar de seguridad nacional, fomentar el surgimiento de una industria espacial próspera y, en definitiva, para acelerar el desarrollo del país y poder convertirse en una nación con capacidad de acceder al espacio en la presente década. El Laboratorio Universitario de Pequeños Satélites y Sistemas de Ingeniería Espacial (ULyS3ES) de la Universidad de Filipinas-Diliman es un centro académico pionero en tecnología espacial. La PhilSA todavía no cuenta con una sede central. Pero sus oficinas principales ya se están levantando en la Zona Económica Especial de Clark, a 64 kilómetros al noroeste de Manila. Se trata de una enorme extensión de terreno que se ha rehabilitado como área comercial y puerto franco tras abandonar la Fuerza Aérea de Estados Unidos en 1991 la importante base aérea militar del mismo nombre.

La ciencia y la tecnología espacial ayudan a mitigar la destrucción de infraestructuras críticas y valorar las pérdidas económicas, en especial en países afectados muy a menudo por desastres naturales
PHOTO/Reuters - La ciencia y la tecnología espacial ayudan a mitigar la destrucción de infraestructuras críticas y valorar las pérdidas económicas, en especial en países afectados muy a menudo por desastres naturales
Un tercero para 2022

Filipinas ha puesto en órbita dos microsatélites gubernamentales de observación de la Tierra, los llamados Diwata-1 y Diwata-2 y un tercero totalmente construido en el país lo será en 2022, según declaraciones de Fortunato de la Peña. Los Diwata-1 y 2 fueron desarrollados a partir de diciembre de 2014 por ingenieros filipinos con el apoyo tecnológico de las universidades imperiales japonesas de Tohoku y de Hokkaido, especializadas en cooperar con países en desarrollo para poner a punto pequeñas plataformas espaciales.

De unos 50 centímetros de lado y forma cúbica, el Diwata-1 ‒de 55 kilos‒ fue soltado desde el modulo japonés de la Estación Espacial Internacional en abril de 2016 y colocado a 420 kilómetros de altura. El 6 de abril del presente año terminó su vida operativa y ardió durante su entrada en la atmósfera terrestre. En sus cuatro años de servicio, su telescopio de alta precisión con resolución de 3 metros y sus dos cámaras de amplia cobertura han captado más de 45.000 imágenes de la Tierra, ha observado el 38% del territorio filipino y enviado más de 17.000 fotografías de diferentes zonas del país.

Duterte
PHOTO/Presidential Communications - La PhilSA nace con la Ley del Espacio, aprobada por el Senado de la Nación y que el presidente Rodrigo Duterte firmó en agosto de 2019 tras ganar las elecciones legislativas y municipales

Todavía en funcionamiento y emplazado a 601 kilómetros de altitud por un lanzador japonés H-IIA, el Diwata-2 ‒de 57,3 kilos‒ está equipado con los equipos mejorados semejantes a los de su hermano mayor. Ya ha generado cerca de 2.400 de Filipinas ‒y más de 1.600 del resto del mundo‒ que han permitido el seguimiento del tifón Vongfong, que alcanzó el país a mediados de mayo pasado y cuyas fuertes lluvias y vientos de más 150 km/h ‒con rachas de hasta 185 km/h‒ obligaron a evacuar a 400.000 personas de las provincias de Samar oriental y Samar norte. En el marco de las comunicaciones comerciales, entre 1983 y 1992, el operador estatal de Filipinas puso en órbita cinco plataformas bautizadas Palapa. Fueron fabricadas por empresas norteamericanas y también lanzadas al espacio desde Estados Unidos. Ya están fuera de servicio.

Contar con un Agencia Espacial dedicada a recoger los beneficios que reporta el espacio ultraterrestre ha sido desde hace varias décadas un anhelo de los sucesivos Gobiernos filipinos. Ha sido el presidente Rodrigo Duterte quien ha dado los pasos necesarios para establecer una “estrategia coherente y unificada” para lograr el desarrollo y la utilización del espacio a fin de “mantenerse al día con otras naciones del sudeste asiático en términos de ciencia y tecnología espacial”, señala la Ley del Espacio de Filipinas.