La nueva Ruta de la Seda y el juego de China en Oriente Medio

La presencia de Pekín en la región de Oriente Medio es esencial, ya que es el mayor consumidor del mundo de petróleo
Mohammed bin Salman y Xi Jinping

FOTO/AP  -   El presidente chino Xi Jinping, a la derecha, da la mano al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, durante una reunión al margen de la cumbre del G20 en Buenos Aires, el viernes 30 de noviembre de 2018

China se ha convertido en los últimos años en un jugador muy importante en el tablero de Oriente Medio. Aunque todavía en los asuntos diplomáticos y políticos de la región se mantiene en un segundo merced a un papel bastante cauto, su rol dentro de la economía regional ha adquirido un considerable protagonismo. No es la primera vez que las poblaciones de Oriente Medio y los pueblos de Asia mantienen una relación cercana. Allá por el siglo VIII d.C. la dinastía Tang y los pueblos de religión musulmana comerciaban juntos e incluso participaban en la vida de la corte imperial, una de las más cosmopolitas de la historia. Fue con esta misma dinastía, la de los Tang, cuando China consolidó su papel en el comercio con la Ruta de la Seda.

China Ruta de la Seda
REUTERS/JASON LEE - El emir de Qatar, el Jeque Tamim bin Hamad Al Than y el presidente de China, Xi Jinping, asisten a una ceremonia en el Gran Salón del Pueblo de Pekín el 31 de enero de 2019

Las miras del gigante asiático sobre Oriente Medio están puestas, sobre todo, en las empresas energéticas de la zona. En 2015, China se convirtió en mayor importador de petróleo, con casi la mitad de su suministro proveniente de la zona de Oriente Medio. Dentro del top 15 de países exportadores de crudo a China, Arabia Saudí está en el segundo puesto, Irak en el cuarto e Irán en el octavo. Oriente Medio representa más del 40% de las importaciones de petróleo de China, y también la región es un proveedor clave de gas natural para el gigante asiático. Es por eso por lo que China depende, y en los próximos años irá incrementando esa dependencia, de la energía que estos países le proporcionan, ya que se prevé que el gigante asiático aumente drásticamente su consumo de energía.

Ruta de la Seda
PHOTO/REUTERS -Carga en el primer buque portacontenedores chino que sale tras la inauguración del puerto del Corredor Económico Chino-Pakistaní en Gwadar (Pakistán) el 13 de noviembre de 2016

Es por eso por lo que el megaproyecto que Xi Jinping puso en marcha en 2013, conocido como La franja y la ruta (One belt, One road, en inglés) y bautizado como la nueva Ruta de la Seda, atravesará diversos países de la zona. Una destacada ruta estratégica, tanto por vía marítima como terrestre, para unir Asia, Europa y África con Oriente Medio.

Por el momento, las relaciones de China con la región está centrada en los Estados del Golfo, debido a su importancia en los mercados de la energía.
El interés de China por esta región se vio expuesto en dos documentos que en 2015 y 2016 el Gobierno chino hizo públicos: 'Vision and Actions on Jointly Building Silk Road Economic Belt and 21st-Century Maritime Silk Road' y el 'Arab Policy Paper'.

La principal conclusión que se extrae de estos documentos es la intención de ambas regiones por cooperar. Sobre todo en materia de energía, infraestructuras, tratados comerciales e inversiones en Oriente Medio. Una cooperación que, por ahora, no parece ir más allá de lo económico, ya que Pekín quiere mantenerse neutral en el polvorín de Oriente Medio.

Ruta de la Seda
AFP/AFP/LAURENCE CHU - Mapa que muestra las rutas viales, ferroviarias y marítimas que forman parte de un plan de China para hacer frente a los desafíos de la globalización reviviendo la antigua Ruta de la Seda
¿En qué consisten la franja y la Ruta?

La iniciativa de Pekín es desarrollar una franja de corredores terrestres entre países y una ruta de navegación para uso comercial que vaya desde Asia hasta África, pasando por Europa Oriental. Por el momento, más de 70 naciones se han integrado en este proyecto que supondrá inversiones de cientos de miles de millones de dólares. Países de América Latina, Europa y también de Oriente Medio se han incorporado a la Ruta de la Seda del siglo XXI.

En el ámbito de Oriente Medio, el enorme y ambicioso proyecto de infraestructuras denominado Corredor Económico China-Pakistán (CEPC) hará que las regiones de la China occidental y las del mar Arábigo y océano Índico estén unidas vía Pakistán.

Con el CECP se espera que se lleve a cabo la modernización de carreteras, ferrocarriles, gasoductos y otros proyectos de infraestructura desde la costa pakistaní del mar arábigo hasta la frontera noreste del país, que limita con China. El costo de este proyecto se estima que llegue a los 51.000 millones de dólares, de los que Pekín se hará cargo de 46.000 millones. El corredor tendrá unos 3.000 kilómetros, desde el puerto de Gwadar, en la provincia pakistaní de Beluchistán, hasta la ciudad china de Kasgar. Con este proyecto, la idea es facilitar el comercio entre el gigante asiático y los países de Oriente Medio.

Los documentos publicados por el Gobierno chino avanzan las líneas estratégicas de la cooperación, que se manifiestan en cinco campos de cooperación y de desarrollo entre ambas regiones: coordinación política, conectividad de instalaciones, comercio sin obstáculos, integración financiera y lazos entre personas. La ausencia de seguridad y cooperación militar respalda la narrativa china de que la franja y la Ruta es una iniciativa centrada en el desarrollo y no forma parte de una estrategia geopolítica.

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PHOTO/REUTERS - Vista general del puerto de Gwadar en Pakistán
Proyectos en marcha

Las monarquías del Golfo han sido las principales fuentes de contratos de construcción de infraestructuras para empresas chinas, como las del estadio Lusail de Qatar, sede de la Copa Mundial de la FIFA 2022, la refinería Yanbu de Arabia Saudí y la línea de ferrocarril de alta velocidad que conecta Yeda con La Meca y Medina. Los programas de desarrollo de Gulf Vision, que incluyen grandes proyectos de infraestructura, brindan oportunidades para una mayor cooperación. Las empresas chinas han estado activas en todo Oriente Medio, a menudo enfocándose en proyectos que se prestan al objetivo de la nueva ruta de conectividad. 

Los puertos y los parques industriales han sido fundamentales para dicha cooperación, ya que crean una cadena económica que une a China con el Golfo, el mar Arábigo, el mar Rojo y el Mediterráneo. El puerto Jalifa de los Emiratos, el puerto Duqm de Omán, el de Jizan en Arabia Saudí, el de Said en Egipto y el de Ain Sokhna de Yibuti forman parte del proyecto.

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AFP/ GIUSEPPE CACACE - Una foto tomada el 20 de diciembre de 2019 muestra una vista del Estadio Lusail de Qatar, en construcción, a unos 20 kilómetros al norte de la capital, Doha

También es probable que las empresas chinas desempeñen un papel importante en los proyectos de reconstrucción en Irak, Siria y Yemen. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el volumen del comercio entre China y los Estados del Golfo fue de 197.000 millones de dólares en 2017. En 2016, China se convirtió en la mayor fuente de inversión extranjera en Oriente Medio.

Además, China ha establecido alianzas estratégicas integrales con Argelia, Egipto, Irán, Arabia Saudí y Emiratos, así como alianzas estratégicas con Yibuti, Irak, Jordania, Kuwait, Marruecos, Omán, Qatar y Turquía.

El pasado año, China ya había firmado acuerdos con 21 países de Oriente Medio sobre proyectos conjuntos dentro de la 'nueva Ruta de la Seda'.