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La oligarquía europea del Real Madrid expulsa al Chelsea de la Champions

Otro partido histórico del equipo blanco que se vio con un 0-3 en contra y sin ideas para acabar menospreciado por la UEFA
El jugador del Real Madrid Karim Benzema celebra el segundo gol

REUTERS/SUSANA VERA  -   El jugador del Real Madrid Karim Benzema celebra el segundo gol

El Real Madrid juega contra la UEFA en cada partido de Champions. Ceferin y su séquito veían fuera a los blancos contra el PSG y tras el 0-3 del Chelsea en el Bernabéu. Pero no. La oligarquía del fútbol europeo está dominada por el Real Madrid que ya ganaba Champions antes de que nacieran todos los que intentan ningunear a los de Ancelotti. Otra noche más, la web de la UEFA abría su portada con el otro partido de la eliminatoria, en este caso, el pase del Villarreal a semifinales. La hazaña blanca o, mejor aún, el gran partido de la noche europea para los amantes del fútbol quedaba relegado a una anotación indigna del organismo que dirige el fútbol en el Viejo Continente. 

El Real Madrid jugó a lo de siempre. Parecía que tenía dominado el partido, pero en 20 minutos desapareció sumergido en pequeños errores y en jugadores que no dan la talla cuando se les exige al máximo. Nacho cumple. Siempre lo hará. Hasta tendrá partidos muy buenos, pero ahora no hace ni la mitad del trabajo de Militao. Algo parecido pasa con Carvajal. Sus buenas condiciones físicas quedan en entredicho cuando tiene que jugar con precisión o tomar decisiones clave. De Mendy no se esperaban errores y el público se lo reprochó con una pitada cuando fue sustituido.

El jugador del Chelsea Mason Mount marca su primer gol ante el jugador del Real Madrid Thibaut Courtois
REUTERS/PAUL CHILDS - El jugador del Chelsea Mason Mount marca su primer gol ante el jugador del Real Madrid Thibaut Courtois

De Ancelotti no se podía esperar nada. No es un entrenador de partidos. Todo lo que hace, lo prepara durante la semana. El día señalado sufre en la banda y tomando decisiones. Le cuesta hacer cambios y ni piensa en poner sobre el césped a quienes fueran cracks mundiales como Bale o Hazard si estuvieran sanos en lo que queda de temporada. 

El Real Madrid es Modric. También Vinicius y Benzema. El brasileño y el francés rinden por encima del cien por cien cuando se encuentran y muy por debajo si no conectan. El caso de Benzema es el milagro que muchos madridistas llevan esperando desde hace años. Un 9 que meta goles. El resto les sobraba y por eso disfrutan el doble viendo como pone la cabeza a pase de Vini para anotar el 2-3 y desesperar a los seguidores del Chelsea que atronaban el Bernabéu. Las obras del templo blanco están viviendo noches para la posteridad, aunque la afición visitante haga más ruido que la grada subvencionada por el club para animar. 

Karim Benzema del Real Madrid marca su segundo gol
REUTERS/PAUL CHILDS - Karim Benzema del Real Madrid marca su segundo gol

La galaxia de Modric pierde a una estrella como Kroos que tuvo que dar paso a Camavinga para aguantar el partido y evitar la sangría del Chelsea. Del exterior de su bota derecha salió un pase estratosférico para Rodrygo que anotó el 1-3 y volvió a animar al estadio. Queda claro después de esta noche que el seguidor del Real Madrid no va al estadio a animar, va a que le animen y si los jugadores lo hacen bien apretará como si les fuera la vida en ello. Pero los jugadores primero. Y con un 0-3 en contra solo se podía esperar que celebrasen el gol anulado al Chelsea como si fuera propio.

Tuchel lloró al final. Como Klopp. Son de esa estirpe de entrenadores modernos a los que les molesta todo cuando no ganan. A Guardiola el césped, a Xavi le molesta el mismo rival, a Klopp el cerrojazo de Simeone y a Tuchel que Ancelotti salude al árbitro. Cosas de perdedores. 

El entrenador del Chelsea, Thomas Tuchel
REUTERS/PAUL CHILDS - El entrenador del Chelsea, Thomas Tuchel

El Chelsea se queda más huérfano si cabe. Poco que hacer en la Premier, sin Abramovich en el palco y con un desierto hasta el 31 de mayo cuando el Reino Unido decida si extermina el club o lo deja con vida. De momento, el campeón de Europa tendrá que entregar su corona a otro club. Ninguno de los que pueden meterse en semifinales pertenece a esa estirpe de ganadores europeos, a esa oligarquía que se ha ganado noche tras noche su fortuna y que encabeza el Real Madrid a mayor gloria de la UEFA.

Los jugadores del Real Madrid celebran al final del partido de fútbol de vuelta de los cuartos de final de la UEFA Champions League entre el Real Madrid CF y el Chelsea FC en el estadio Santiago Bernabéu en Madrid el 12 de abril de 2022
AFP/PIERRE-PHILIPPE MARCOU - Los jugadores del Real Madrid celebran al final del partido de fútbol de vuelta de los cuartos de final de la UEFA Champions League entre el Real Madrid CF y el Chelsea FC en el estadio Santiago Bernabéu en Madrid el 12 de abril de 2022

En todo caso, el Real Madrid espera rival en semifinales diga lo que diga la UEFA. Y Ceferin ya traga saliva solo por pensar en que podría entregar la 14ª Copa de Europa a su gran enemigo en París.