La ONU emplaza a Marruecos y el Polisario a negociar sobre el conflicto saharaui

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Paco Soto

Pie de foto: El secretario general de la ONU, António Guterres.

El conflicto del Sáhara Occidental, que opone desde hace más de 40 años a Marruecos con los independentistas del Frente Polisario y su principal aliado político y militar, Argelia, sigue vigente. Envenena las relaciones de las dos potencias del Magreb, Marruecos y Argelia, y frena la construcción política, económica y social de esta región del norte de África. Tanto es así que la ONU emplazó de nuevo esta semana a Rabat y el Polisario a seguir negociando con un objetivo concreto: encontrar una solución política razonable a la crisis saharaui. Es el reto que se fijó el nuevo secretario general de Naciones Unidas, el portugués António Guterres. El camino del principal responsable de la ONU no es otro que “insuflar una nueva dinámica para poner fin a este conflicto histórico”, recalcó el semanario ‘Jeune Afrique’. Esta es la principal recomendación del informe que Guterres presentó a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. Según algunos expertos, el secretario general del organismo internacional presentó un “informe de transición” y voluntarista, donde la ONU no se decanta en favor de ninguna de las partes del conflicto y plantea la vía negociadora para acabar definitivamente con el conflicto.

Desafíos políticos, económicos y sociales

António Guterres planteó la necesidad de prolongar el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), y afirmó su intención de “relanzar el proceso de negociación con una nueva dinámica”. “El conflicto del Sáhara Occidental tiene que acabar para permitir que la región haga frente a los desafíos en materia de seguridad, económicos y humanos”, indicó Guterres. El mandatario de la ONU y dirigente socialista portugués defendió “una solución política mutuamente aceptada” por las partes enfrentadas, y consideró que los países vecinos, como Argelia y Mauritania, “tendrían” que participar en la resolución de la crisis.

Además, Guterres pidió al Consejo de Seguridad que exija al Polisario que retire “enteramente” y “sin condiciones” sus tropas de la zona de Guerguerat, en la frontera sur del Sáhara Occidental con Mauritania, como lo hizo Marruecos el pasado mes de febrero. En este sentido, Guterres agradeció a Marruecos su decisión y la calificó de “positiva”. Por el contrario, Guterres expresó su “decepción” por la negativa del Polisario de retirar sus tropas de Guerguerat. Sobre el espinoso apartado de los derechos humanos, el secretario general de la ONU planteó la oportunidad de incrementar la protección de la población de la antigua colonia española a través de un mecanismo “independiente, imparcial y exhaustivo”.

Pie de foto: Una saharaui de los campamentos de Tinduf enarbola una bandera de la RASD.

Conflicto estancado

En términos generales, los sucesivos informes del secretario general ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se parecen mucho. Los observadores internacionales tienen la sensación de que son textos repletos de frases hechas y lugares comunes que se aprueban en un contexto de conflicto estancado. Mientras, el sufrimiento de los saharauis que malviven en los campamentos argelinos de Tinduf no cesa y el conflicto en el propio territorio de la antigua colonia española es un hándicap para la evolución del Magreb. El predecesor de Guterres, el surcoreano Ban Ki-moon, no consiguió ningún avance positivo en la resolución de la crisis saharaui, y tomó partido por el Polisario. Esto último provocó una dura reacción de Rabat, que expulsó a gran parte del personal de la MINURSO. 84 miembros, según la AFP.

En las filas del independentismo saharaui, los sectores más radicales defienden el regreso a la vía militar para solucionar el conflicto, que dejó de ser violento gracias al alto el fuego firmado en 1991 entre Rabat y el Polisario. El asunto de Guerguerat complica aún más la situación, y esto fue lo que transmitió el pasado 24 de febrero el Rey de Marruecos, Mohamed VI, a António Guterres. Por su parte, la responsable de la MINURSO, la canadiense Kim Bolduc, viajó a Tinduf para intentar convencer a los jefes del Polisario y de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) de que retiren las tropas de Guerguerat.

Sustituto de Christopher Ross

El enviado especial del secretario general para el Sáhara Occidental, el estadounidense Christopher Ross, abandonó su puesto el pasado mes de marzo. Ross no logró mantener buenas relaciones con las autoridades marroquíes. Rabat acusó a Ross de no ser imparcial en la crisis de la antigua colonia española y de no ocultar sus simpatías por el Polisario y Argelia. Según informaron diversos medios internacionales, la ONU encontró a un sustituto: el antiguo presidente federal de Alemania, el democristiano Horst Köhler. Como recordó un medio argelino, “es la primera vez desde hace 20 años que la ONU escoge a un europeo para ocuparse del espinoso dossier del Sáhara Occidental”.

Efectivamente, hasta ahora esta misión había sido confiada varias veces a estadounidenses, como Ross y el antiguo secretario de Estado James Baker, quien en 1991 estuvo a punto de conseguir un acuerdo definitivo entre Marruecos y el Polisario. Köhler tiene 74 años, pertenece al partido de Angela Merkel, fue presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) y director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI). Según analistas argelinos, Köhler simpatiza con las tesis marroquíes. “El diplomático va a tener que gestionar una situación explosiva, sobre todo porque los saharauis se impacientan y amenazan con volver a tomar las armas”, recalcó el periódico digital argelino ‘algerie-focus.com’.

Pie de foto: El jefe del Polisario y de la RASD, Brahim Ghali.

Los medios contraatacan

Mientras António Guterres intenta aportar novedades de cara a la resolución del eterno conflicto saharaui, los medios de comunicación argelinos y marroquíes se convierten una vez más en soportes de la guerra propagandística que Argel y Rabat llevan a cabo. Los medios reflejan la posición oficial de sus respectivos dirigentes en la confrontación. Por ejemplo, ‘algerie-focus.com’ acusó al “majzén” marroquí (los sectores más tradicionales y conservadores del poder) de comprar ONG africanas para que defiendan la marroquinidad del Sáhara Occidental y critiquen Argelia. Citando un documento oficial marroquí de 2014, el citado medio digital argelino aseguró que ONG africanas como Acción Internacional para la Paz y el Desarrollo en la Región de los Grandes Lagos (AIPD-GL), el Comité Internacional para el Respeto y la Aplicación de la Carta Africana de los Derechos del Hombre y de los Pueblos (CIRAC) y la Organización para la Comunicación en Africa y la Promoción y la Cooperación Económica Internacional (OCAPROCE INTERNACIONAL) rechazaron la maniobra de Rabat.

Por su parte, el diario digital marroquí ‘yabiladi.com’ afirmó que el Polisario amenazó a los miembros de la MINURSO que se encuentran en los “territorios liberados” del Sáhara Occidental. Dicho medio calificó de “provocación” las supuestas amenazas del movimiento independentista saharaui. Así las cosas, en Suecia, país tradicionalmente cercano a las tesis del Polisario, después del Gobierno de Stefan Löfven, los socialdemócratas se negaron a reconocer a la RASD, en el 39 congreso que celebraron recientemente, según informó la agencia MAP de “círculos diplomáticos”. En 2012, el Parlamento sueco adoptó una posición contraria.

En el cónclave de los socialdemócratas, la delegación del Polisario dirigida por Mohamed Sidati no logró convencer a una mayoría de congresistas para que dieran su apoyo a la RASD. Otra mala noticia para el Polisario fueron las vacaciones que pasó recientemente en Cuba el Rey Mohamed VI. El jefe del Polisario y de la RASD, Brahim Ghali, pidió explicaciones a La Habana. El Gobierno cubano hizo saber a través de su embajador en Tinduf, Raúl Navas, que la estancia privada del monarca alauí no fue un acto político. Cuba apoya en el ámbito político y económico al Polisario desde hace muchos años y muchos jóvenes saharauis estudian en universidades cubanas.