La ONU extiende su misión en Libia hasta el 31 de enero

Consiguen ampliar la misión, pero se sigue sin llegar a un acuerdo por el cambio
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AFP PHOTO/NACIONES UNIDAS  -   Stephanie Williams, enviada interina de la ONU para Libia

La mediación de la ONU en territorio libio no termina de ser todo lo efectiva que se podría desear. A la ya de por sí compleja situación en Libia, hay que sumar los desencuentros de las grandes potencias que se encuentran inmersas en las negociaciones para la prolongación de la misión de Naciones Unidas y los cambios que debe adoptar el país aún liderado por Abdul Hamid Mohammed Dbeibé. La moción de censura aprobada por el parlamento y posteriormente rechazada por el Alto Consejo de Estado ponen en riesgo las elecciones previstas para el próximo 24 de diciembre, que deberían suponer el paso definitivo a una democracia plena.

El acuerdo para extender la negociación se ha producido in extremis ya que el plazo vencía en la jornada de ayer, tras la prórroga que se consiguió a principios de septiembre. En ese momento se esperaba que esa ampliación pudiese ser más productiva de lo que finalmente ha sido. Y el problema es que existen importantes diferencias dentro del Consejo de Seguridad de la ONU. Dos de ellos, además, cuentan con el poder de veto, como son Rusia y Reino Unido, que es el principal responsable del dossier libio en el Consejo.

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AP/HAZEM AHMED  -   El primer ministro designado Abdul Hamid Mohamed Dbeiba

La embajadora británica ante la ONU, Barbara Woodward, ha asegurado que “ha sido una negociación dura”, y ha expresado su descontento por que “un Estado miembro no pudiese sumarse al consenso”, alcanzado por el resto de los países. Moscú no estaba por la labor de aceptar un borrador en el que se estipulaba la salida de todas las tropas extranjeras y mercenarios de territorio libio, como se lleva meses pidiendo desde Naciones Unidas sin éxito. Como tampoco querían incluir el embargo de armas que ahora mismo se mantiene – o al menos debería hacerlo – en todo el país, por lo que presentaron un texto alternativo en los últimos momentos.

El Foro para el Diálogo Político en Libia (FDPL) – organismo creado ‘ad hoc’ para elegir los líderes libios que llevarían a cabo la transición – fue un importante paso en la situación del país que permitió tener un nuevo Consejo Presidencial y un nuevo Gobierno que en estos momentos se tambalea debido a la moción de censura aprobada en el parlamento. El Ejecutivo liderado por Dbeibá no tenía otro objetivo que el de unificar las decisiones tomadas en Trípoli y Tobruk, que no se reconocen entre sí y están envueltas en un constante conflicto, y dar pie a los comicios del viernes 24 de diciembre.

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PHOTO/AFP - Graduados militares libios leales al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) reconocido por la ONU participan en un desfile que marca su graduación, resultado de un acuerdo de entrenamiento militar con Turquía, en el campamento Omar Mukhtar en la ciudad de Tajoura, al sureste de la capital Trípoli el 21 de noviembre de 2020

Con la vista puesta en esas elecciones, los países de la ONU estaban de acuerdo en que era necesario hacer un cambio en el mandato de la UNSMIL (misión de Naciones Unidas en Libia). El secretario de la ONU, Antonio Guterres, había realizado algunas propuestas para mejorar la situación. Una de ellas, y que está pensado llevarla a cabo una vez tenga lugar la jornada electoral, es la de instalar un enviado de la organización en Trípoli con el objetivo de que tenga una mayor facilidad para trabajar con las partes, ya que los anteriores enviados siempre han trabajado desde fuera del país.

No obstante, la mayor preocupación sigue siendo a corto plazo ya que el acuerdo para el nuevo mandato no es nada sencillo. La aprobación por unanimidad de una extensión de la misión sin cambios lo único que proporciona es un tiempo que no tendrá ningún valor si las partes no consiguen encontrar un punto de encuentro que permita a Libia hacer una transición pacífica y liberar su territorio de tropas extranjeras y mercenarios. El descontento en la inmensa mayoría de países es muy grande. Estados Unidos se muestra decepcionado con la posición de Rusia que está obligando a retrasar unos cambios considerados muy necesarios por los americanos, incluso hasta después de las elecciones de diciembre.