La ONU insta a 57 Estados a repatriar a sus ciudadanos de los campos de refugiados en Siria

Una delegación de Naciones Unidas alerta de las prácticas cometidas contra los Derechos Humanos en los centros de Al-Hol y Roj
Atalayar_campamento al-Hol

REUTERS/ALI HASHISHO  -   Campo de desplazados de al-Hol en la gobernación de Hasaka, Siria

“Miles de personas retenidas en los campos se ven expuestas a la violencia, la explotación, los abusos y a privaciones en unas condiciones y tratos que podrían equivaler a tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes según el derecho internacional, y carecen de recursos efectivos. Un número indeterminado ya han muerto a causa de las condiciones de detención”, sentenció el grupo de expertos de la ONU desplegado en los campos de refugiados de Siria.

Una delegación de relatores de la Organización Mundial de Naciones Unidas ha alertado a más de medio centenar de Estados, entre ellos España, para que actúen contra la situación en los campos de desplazados y refugiados internos de Al-Hol y Roj, situados al norte del país.

Los expertos abogan por emprender “una acción colectiva, sostenida e inmediata para evitar daños irreparables a las personas en situación de vulnerabilidad allí retenidas”, ante el gran número de países implicados y las graves condiciones humanitarias en los campos. Esta solución pasaría por la repatriación de unas 10.000 personas, entre ellas mujeres y niños asociados con combatientes de Daesh.

Los especialistas han enviado cartas a los Gobiernos de las 57 naciones que, supuestamente, tienen a nacionales en los campamentos para que inicien el proceso de repatriación, según ha informado la propia organización. El derecho internacional establece que los Estados deben repatriar a sus ciudadanos y, si hay pruebas, procesar a los adultos por crímenes de guerra u otros delitos en juicios justos en sus tribunales.

Atalayar_Campamento Roj Siria
AFP/DELIL SOULEIMAN - Una mujer está junto a unos niños cerca de una cisterna de agua en el campamento Roj

Hasta 9.462 mujeres y niños extranjeros se encuentran entre las más de 64.600 personas detenidas en los campamentos de Al-Hol y Roj. En el primero, incluso, el 80% de los internos son mujeres y niños. Ambos enclaves están dirigidos por las autoridades kurdas sirias y albergan a población mayoritariamente siria e iraquí.

Desde principios de año, además, varios informes indican un significativo aumento de la violencia en el interior de estos campos. Naciones Unidas reportó en enero el fallecimiento de, al menos, 14 personas en Al-Hol. Y es que este centro alberga a refugiados internos y a familias de combatientes de Daesh.

Allí se produjeron tres decapitaciones, pero también ejecuciones a balazos con armas equipadas con silenciadores, según explicó Sheijmus Ahmed, responsable de la administración semiautónoma kurda encargada de los desplazados, a AFP.

Entre las víctimas se encontraban diez iraquíes y cuatro sirios, detalló el funcionario, que acusa a las células de Daesh presentes en el campo. Según el propio Ahmed, estos atacan a “aquellos que colaboran con la administración” con el objetivo de “sembrar caos y miedo”.

“El asunto es de extrema urgencia”, dijo Fionnuala Ní Aoláin, abogada y relatora especial de la ONU sobre la protección de los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo, en una rueda de prensa posterior a la declaración conjunta. La abogada irlandesa tildó a la nómina de los 57 países como “lista de la vergüenza”. Esta está conformada por naciones como Alemania, China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos, entre otras.

Atalayar_Campamento Roj Siria
AFP/DELIL SOULEIMAN - Una mujer sentada junto a unos niños fuera de una tienda de campaña en el campamento Roj, que alberga a familiares de personas acusadas de pertenecer a Daesh

“Estas mujeres y niños viven en lo que solo se puede describir como condiciones horribles e infrahumanas… Las condiciones en estos campamentos pueden llegar al umbral de la tortura, el trato inhumano y degradante según el derecho internacional”, sentenció Ní Aoláin. La relatora denunció “un repunte en el despojo de la nacionalidad” y recordó la ilegalidad en la que se incurre si se deja a alguien apátrida.

Bloqueo en el Consejo de Seguridad

Mientras la situación se recrudece en los campos de refugiados y desplazados, la guerra continúa y el Consejo de Seguridad de la ONU mantiene su bloqueo por la divergencia de posturas en torno a Siria. Y es que el pasado 29 de enero finalizaron sin avances las negociaciones destinadas a revisar la Constitución del país.

El principal enviado de la ONU para Siria, Geir Pedersen, instó de nuevo a los actores inmiscuidos en el conflicto a abandonar las trincheras. Sin embargo, el diplomático noruego catalogó las negociaciones como “una oportunidad perdida” y advirtió a los negociadores de que necesitaría “un compromiso creíble para garantizar que, si el comité se vuelve a reunir, funcionará correctamente, trabajará con rapidez y logrará algunos resultados y un progreso continuo”.

Atalayar_Al-hol siria
AP/MAYA ALLERUZZO - Al-Hol alberga a más de 60.000 personas, entre ellas 24.300 sirios capturados o desplazados por los combates para expulsar a Daesh de su último trozo de territorio sirio hace casi dos años

Pedersen sugirió ante los medios que había sido entonces la delegación del Gobierno sirio la culpable de la falta de progresos. No obstante, parece haber una hoja de ruta definida. Los últimos comunicados de prensa se acercaron a una resolución del Consejo aprobada el 30 de junio de 2012 por representantes de las Naciones Unidas, la Liga Árabe, la Unión Europea, Turquía y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

Esta incluye el inicio de un proceso político liderado por Siria que comience con el establecimiento de un Gobierno de transición que redacte una nueva Constitución para terminar con elecciones supervisadas por la ONU. Esta resolución añade que las elecciones deben cumplir con “los más altos estándares internacionales” de transparencia y responsabilidad, y que todos los sirios – incluidos los desplazados– pueden participar.