La operación europea contra el embargo de armas en Libia se estanca

Los combates siguen: el Ejército de Haftar ha derribado un avión no tripulado turco
Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad

AFP/DAMIR SENCAR  -   Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad

Hace cuatro días, entró en vigor un alto el fuego humanitario en Libia a petición de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para evitar la propagación del coronavirus en el país. En él, al igual que en el que se acordó el pasado 12 de enero, está contemplado el embargo de armas, que se aprobó en el año 2011 cuando estalló la guerra civil tras la caída de Muamar el Gadafi. 

En estas 96 horas, ya se han registrado violaciones de esta cláusula. Este lunes, la jornada posterior a la aplicación del cese de las hostilidades, se informó de un nuevo envío de armas turcas a las milicias leales a Fayez Sarraj, el primer ministro que lidera al otro bando, el Gobierno de Unidad Nacional (GNA, por sus siglas en inglés), el cual, cabe recordar, fue auspiciado por la ONU.

Ese mismo día, Al-Ain documentó, citando al jefe del Servicio de Monitoreo del LNA, Gate Asbaaq, la llegada de un avión procedente de Turquía al aeropuerto de Maitiga, con unos 70 mercenarios sirios financiados por Ankara y asesores militares de la nación euroasiática a bordo.

Un dron turco Bayraktar TB2
AFP/BIROL BEBEK - Un dron turco Bayraktar TB2

Mientras, la Unión Europea, que se comprometió recientemente a hacer cumplir lo acordado hace nueve años, ha entrado en una crisis de inacción alarmante. Bruselas ha sucumbido ante el COVID-19: toda su política exterior ha quedado paralizada. Cabe recordar, en este punto, que el pasado 17 de febrero, el Consejo de Ministros comunitario pactó la creación de una misión naval para “bloquear la entrada de armas” en Libia, con componentes aéreos, navales e incluso terrestre, bajo el nombre de Operación Irene. La Operación Sophia, que entonces operaba en las aguas del mar Mediterráneo para combatir la inmigración ilegal, quedó relegada a un segundo plano. 

Un mes después, nada se ha materializado en la práctica y, como se ha visto, está siendo aprovechado por las potencias externas para seguir desplegando su juego en la nación norteafricana. El alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, el exministro español Josep Borrell, ha reconocido este lunes que “todavía se están discutiendo los detalles de la nueva misión”, entre los que se encontraría, por ejemplo, qué hacer con los migrantes que podrían ser detenidos durante su trabajo, según ha desvelado Daily Sabah. “Hay algunos problemas en los que no hay acuerdo entre los Estados miembros […] principalmente sobre los procedimientos de desembarco en caso de que los barcos de esta nueva misión naval tuvieran que lidiar con algunos migrantes que fueron rescatados del mar”, ha admitido el funcionario europeo, tras la reunión mantenida por videoconferencia con los ministros de Asuntos Exteriores. 

Uno de los países que está trabando el inicio de la Operación Irene es Italia. El responsable de la diplomacia, Luigi di Maio, ha declarado que el Gobierno de Roma ahora está concentrando “todas sus energías” en combatir al coronavirus, que ha sido especialmente letal en su nación, de lo que se puede inferir que las negociaciones sobre el resto de las cuestiones que les incumben se pospondrán sine die. El Ejecutivo italiano ya rechazó usar sus puertos para desembarcar a los migrantes. 

Aun con este escenario, Borrell confía en que la nueva misión podrá ponerse en marcha a finales del mes de marzo, como estaba inicialmente previsto.

El Ejército de Haftar derriba un avión no tripulado turco

A dicho panorama complejo, ahora todavía más por el impacto de la crisis del coronavirus -Libia ha registrado este miércoles su primer caso- se le suman los intensos combates entre las dos facciones rivales, el Ejército de Liberación Nacional libio (LNA, por sus siglas en inglés), comandado por el mariscal Jalifa Haftar, y el Gobierno de Unidad Nacional (GNA, por sus siglas en inglés), liderado por el primer ministro Fayez Sarraj. 

La División de Información del LNA ha comunicado este martes que ha derribado un avión no tripulado turco que se dirigía a atacar una base aérea estratégica ubicada en Jafra, en el centro del país. De acuerdo con el comunicado que se ha emitido, el dron estaba cargado de misiles y tenía la intención de “bombardear unidades militares”. El avión no tripulado fue derribado en una zona desértica, a unos 100 kilómetros al sur del campo petrolero de Zanzin, según ha recogido Al-Ain. 

En respuesta, el LNA ha lanzado este miércoles una contraofensiva contra la base aérea de Maitiga (Mitiga/Maitika), según han informado en su cuenta oficial de Twitter. 

Combatientes del Ejército Nacional Libio (LNA)
AFP PHOTO/LNA WAR INFORMATION DIVISION - Combatientes del Ejército de Liberación Nacional Libio (LNA)

Asimismo, este martes, el Ejército de Haftar denunciaba el secuestro de medio centenar civiles en la capital, Trípoli, por motivos indeterminados. Los responsables, según el LNA, habrían sido las unidades leales a Sarraj, que llevan a cabo regularmente “ataques inhumanos” contra aquellos grupos poblaciones que muestran su apoyo a la facción rival.