La Organización Mundial Contra la Tortura pide a Túnez que erradique los malos tratos policiales

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Paco Soto

Pie de foto: Policías tunecinos detienen a un sospechoso tras un atentado terrorista/Efe.

Túnez ha dado grandes pasos en el proceso de democratización desde que derrocó al dictador Zine el Abidine Ben Ali, en 2011, y en la actualidad es un ejemplo para el Magreb y el conjunto del mundo árabe. Pero como ha ocurrido en otros países en proceso de transición democrática, los problemas heredados del pasado autoritario no han desaparecido completamente, y algunas prácticas condenables, como la tortura policial, siguen vigentes. En este sentido, la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) ha pedido a Túnez que haga un mayor esfuerzo a favor de la erradicación de los malos tratos policiales y ponga fin a la impunidad que disfrutan muchos miembros de las fuerzas de seguridad en materia de violación de los derechos humanos. La OMCT apela a las autoridades de Túnez a poner en práctica las recomendaciones de la ONU contra la tortura en su tercer informe sobre dicho país magrebí.

Las medidas contra la tortura, malos tratos y comportamientos crueles, inhumanos y degradantes para con los detenidos por parte de agentes policiales “tienen que ser aceptadas y asimiladas por todos los actores que intervengan en la cadena penal y las personas encargadas de aplicar la ley”, declaró Halim Meddeb, consejero jurídico de la OMCT en la oficina tunecina. La OMCT considera que las autoridades tunecinas tienen que impulsar un diálogo fluido y constructivo con la sociedad civil, ONG defensoras de los derechos humanos e instancias independientes. Mokhtar Trifi, miembro de la OMCT, pidió a los responsables tunecinos que acaben con las desapariciones de detenidos y mejoren sus condiciones de vida en comisarías y cárceles.

“Una obligación del Estado”

“La lucha contra la tortura, los malos tratos y otras violaciones graves de los derechos humanos son una obligación positiva del Estado”, recuerda la OMCT al Gobierno, la policía y los jueces tunecinos. El pasado 20 de abril, el ministro tunecino encargado de las relaciones con las instancias constitucionales, la sociedad civil y los derechos humanos, Kamel Jendoubi, presentó en Ginebra el informe periódico de su país ante el Comité de Naciones Unidas Contra la Tortura. Por su parte, varias organizaciones nacionales e internacionales, como la Liga Tunecina de Defensa de los Derechos del Hombre, la Organización Nacional de Abogados, el Observatorio Tunecino para la Independencia de la Magistratura, el Observatorio Tunecino de Prisiones, la Organización Tunecina para la Reforma Penal y de Seguridad, Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW), presentaron informes alternativos a la ONU. Según informó recientemente la agencia Efe, “la práctica de la tortura ha rebrotado en Túnez tras haber descendido considerablemente durante la transición gracias al compromiso de las autoridades y a la ayuda internacional”.

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Pie de foto: Policías antidisturbios custodian un edificio institucional en la capital tunecina.

Lucha antiterrorista

La ley antiterrorista aprobada recientemente para combatir el terrorismo yihadista, así como la falta de instrucción y conocimiento legales de las fuerzas policiales, son las dos principales causas del rebrote de la tortura, a pesar del esfuerzo que hacen algunos jueces y la sociedad civil por erradicar esta práctica. Un informe de AI citado por Efe asegura que desde 2011 se han producido al menos seis muertes bajo custodia policial en circunstancias que no se han investigado efectivamente o en las que las investigaciones no han desembocado en un enjuiciamiento criminal. “Antes de la revolución (que acabó con Ben Ali) la tortura estaba extremadamente extendida en Túnez, se practicaba a casi todos los niveles. Tanto en las comisarías de policía como en las prisiones, e incluso se podía ver en las calles”, dijo a Efe Fathi Zabaar, experto legal tunecino. Después de la revolución popular de 2011, “la situación ha cambiado drásticamente y podemos ver ya cambios en las instituciones legales e incluso en las fuerzas de seguridad, pero eso no significa que la tortura se haya erradicado en Túnez, todavía hay gente que pierde la vida torturada”, señaló el experto.

Formación de jueces

Por su parte, Naia Ghaoui, coordinadora local de la ONG Dignity en contra de la tortura, explicó que “hay una vertiente de formación de formadores que ha permitido la instrucción de 80 jueces y que tenía como objetivo que jueces y procuradores se familiarizasen con la normativa internacional”. Las ONG defensoras de los derechos humanos quieren que las autoridades aprueben una ley que invalide las pruebas y confesiones que se extraen a través de la tortura. En Túnez, grupos terroristas como Ansar al Sharia, rama local de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), asesinaron a 72 personas, 60 de ellas turistas extranjeros, en tres atentados en 2015. Muchos policías y militares también han sido asesinados por los yihadistas en los últimos años.

La oleada de atentados y ataques yihadistas llevó al Gobierno tunecino a recuperar la denominada Ley de Emergencia, un recurso jurídico del régimen de Ben Ali que autoriza las detenciones arbitrarias y el encarcelamiento sin cargos. Esta normativa y la ley antiterrorista han sido muy criticadas en Túnez por distintos sectores sociales y políticos, que denuncian abusos por parte de jueces y policías poco escrupulosos y movidos por el afán de venganza. Según testimonios recogidos por la agencia Efe, muchos detenidos por terrorismo son sometidos a descargas eléctricas en los genitales y otras partes del cuerpo, a una postura conocida como ‘pollo asado’ en la que se les esposa de pies y manos a un palo, y reciben bofetadas, amenazas contra sus familias y son obligados a desnudarse.