La periodista griega Sofia Kartali relata su detención ilegal en Turquía

Kartali, que permaneció bajo custodia policial durante dos días, se encontraba en la frontera turco-griega investigando la huida de ciudadanos turcos del país por razones políticas
Detención Sofia Kartali

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Nuevo ataque de las autoridades turcas a la libertad de prensa. La periodista griega Sofia Kartali ha hecho pública una comunicación en la que narra cómo fue detenida el pasado 1 de marzo mientras realizaba su trabajo en la frontera entre Turquía y Grecia. Kartali, que se encontraba documentando la afluencia masiva de refugiados a la zona, así como la huida de ciudadanos turcos de su país por motivos políticos, permaneció bajo arresto durante dos días.

En la nota que ella misma ha redactado, relata que varios gendarmes turcos registraron su material de trabajo le pidieron que se identificase. Al ver que se trataba de una ciudadana griega, la amenazaron y la forzaron a montarse en un vehículo del Ejército en el que fue trasladada a un campamento militar cercano. Allí, le fueron confiscadas sus notas, su cámara y su teléfono.

Después de un exhaustivo registro, la periodista, reportera de investigación para el canal griego Mega, fue trasladada a la comisaría central de la Gendarmería en la ciudad de Edirne. Su coche fue igualmente trasladado allí y registrado. En un primer momento, a Kartali le fue negado el contacto con su familia, con los consulados de Grecia en Estambul y Edirne e, incluso, el acceso a un abogado.

Ante su negativa a declarar, los responsables de la comisaría accedieron a facilitarle un abogado, eso sí, escogido por los propios agentes de seguridad. Solamente cuando Kartali hizo una primera declaración pudo acceder a su teléfono móvil, con el que llamó a su familia y a los consulados.

Posteriormente, fue sometida a un examen corporal. Esposada, fue llevada a un hospital cercano para realizarle unas supuestas pruebas médicas que, finalmente, no tuvieron lugar. Desde allí, se la llevaron a la Comandancia de la Gendarmería de Edirne. Al día siguiente a mediodía, por fin se le proporcionó agua y comida. De nuevo, fue interrogada por un oficial del servicio antiterrorista de Turquía, en lugar de ser puesta a disposición de la Fiscalía. 

En las horas siguientes, un abogado de confianza de Kartali se pudo hacer cargo de la situación y pulsó las teclas necesarias para que la periodista fuera puesta en libertad. No obstante, los gendarmes se quedaron con su ordenador portátil y con las notas que había ido tomando para su investigación periodística. La única explicación que le dieron es que se las enviarían algún día, pero, por el momento, no ha vuelto a saber de ellas.

A lo largo de los últimos meses, Kartali ha publicado varias piezas de investigación para medios como Balkan Insight en las que analiza la situación de muchas personas amenazadas por el Ejecutivo de Recep Tayyip Erdogan. La periodista califica su gestión como un “mandato de opresión” y cifra en casi 25.000, según la Policía griega, el número de ciudadanos turcos que habrían dejado su país recientemente.

Por desgracia, la detención de Sofia Kartali no es, ni mucho menos, un caso aislado. Según denunció la periodista freelance Tuba Demir en su cuenta de Twitter, al menos 20 profesionales de la información fueron detenidos en la frontera con Grecia entre el 29 de febrero y el 1 de marzo. Entre ellas, se encontraba otra periodista griega, Maria Zacharakis, según informó la delegación de CNN en Grecia.

No obstante, la cruzada del Gobierno de Erdogan contra los informadores no se reduce simplemente a aquellos que informan sobre la crisis migratoria en la frontera. A principios de la semana pasada, se supo que las autoridades habían detenido a 19 personas por difundir a través de redes sociales lo que se consideraba eran “publicaciones infundadas y provocativas” acerca de la expansión del COVID-19 en el país.

Del mismo modo, a lo largo de todo el mes de marzo, Erdogan ha endurecido su política contra los periodistas que acusan a Ankara de ocultar información acerca de los actuales conflictos en Siria y en Libia. Según algunos de los detenidos, las cifras de soldados muertos en ambos países serían, en realidad, bastante más elevada que la facilitada de forma oficial por el Ministerio de Defensa. 

La deriva autoritaria del poder en Turquía también se ha sufrido en otros sectores profesionales, como la abogacía -recientemente, doce letrados fueron detenidos en el Kurdistán por sus supuestas conexiones con el PKK- o el propio Ejército, donde el impacto de la purga efectuada por Erdogan tras el golpe de estado de 2016 aún se deja sentir.