La petrolera texana Diamond Offshore se declara en quiebra 

La compañía tiene deudas pendientes por más de 2.600 millones de dólares
Refinería en Houston (Texas, Estados Unidos)

AFP/MARK FELIX  -   Refinería en Houston (Texas, Estados Unidos)

La petrolera texana Diamond Offsohre Drilling se ha declarado este domingo en bancarrota con deudas de más de 2.600 millones de dólares, tras acusar el desplome sin precedentes del barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, por el hundimiento de la demanda y la sobreproducción. La propia compañía ha publicado un comunicado en su página web en el que explica que se acoge al capítulo 11 de quiebras previsto en la legislación americana. “Diamond tiene la intención de utilizar los procedimientos para restructurar y fortalecer su balance y lograr un perfil de deuda más sostenible, al tiempo que sigue centrándose en servicios de perforación”, afirma la nota de prensa de la compañía.  
 
La quiebra se produce tras dejar de pagar intereses por valor de 500 millones de dólares en bonos. La empresa ha explicado que está trabajando en varios planes de cara al futuro. Diamond ha justificado en el documento que ha presentado ante el tribunal de quiebras que las condiciones de la industria del petróleo, altamente competitiva y cíclica, han empeorado precipitadamente en los últimos meses.  
 
La industria petrolera texana está sufriendo la crisis del coronavirus con fuerza. La demanda de petróleo se ha hundido por la paralización de la actividad productiva y de las aerolíneas. Además, los taques de almacenamiento de Estados Unidos se están quedando sin capacidad para acumular todo el crudo que no se está consumiendo. Los precios del mercado son tan volátiles que la semana pasada el precio del barril WTI alcanzó los 37 dólares en negativo. Se pagaba a quien quisiera hacerse con uno.  
 
Los precios del barril Brent, de referencia en Europa, y del WTI se encuentran ahora mismo en torno a los 20 dólares, niveles que no se veían desde hace 20 años. La actual situación del mercado supone una ruina para el sector en Estados Unidos y hay temor por una oleada de bancarrotas de empresas petroleras. Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, mantuvo hace unas semanas reuniones con los productores texanos para encontrar soluciones a una situación desesperada.   
 
El mandatario ha llegado a prometer ayudas a las compañías petroleras. “Nunca dejaremos caer a la industria del petróleo y gas de Estados Unidos. ¡He dado instrucciones al secretario general de Energía y al secretario general del Tesoro para que formulen un plan que disponga de fondos para estas empresas y empleos tan importantes estén asegurados en el futuro!”, escribía en su cuenta de Twitter personal.   

La agencia calificadora Moody’s explicó en una nota del 16 de abril que el sector de los yacimientos petroleros sería uno de los más afectados por el grave y extenso impacto de la pandemia de la COVID-19, la caída de los precios del petróleo y la disminución de los precios de los activos.  
 
Diamond ha explicado que ha tomado “varias medidas” para apuntalar sus finanzas, incluido el préstamo de 400 millones de dólares en el marco de un servicio de crédito renovable en marzo, pero que la bancarrota del capítulo 11 representaba lo mejor para sus accionistas y empleados. Una de ellas es Loews Corporation, que cotiza en la Bolsa de Nueva York, y es propietario del 53% de Diamond. Otros interesados son los 2.500 asalariados que trabajan en la empresa y los tenedores de bonos, que acumulan hasta 2.000 millones de dólares en bonos de la compañía, según informa el diario Financial Times.  
 
“Después de un examen cuidadoso y diligente de nuestras alternativas financieras, el consejo de administración y la dirección, junto con nuestros asesores, llegaron a la conclusión de que el mejor camino a seguir para Diamond y sus interesados es buscar la protección del capítulo 11. A través de este proceso, pretendemos reestructurar nuestro balance para lograr un nivel de deuda más sostenible para reposicionar el negocio para el éxito a largo plazo”, ha explicado Marc Edwards, presidente y director general de Diamond, en declaraciones recogidas por la nota de prensa de la compañía.  
 
Otras empresas de petróleo y gas también han estado sintiendo la tensión, como la compañía Whiting Petroleum Company, un productor de petróleo de esquisto con sede en Denver que cotiza en la Bolsa de Nueva York y que presentó una solicitud para el capítulo 11 de quiebras el 24 de abril.  Las cuentas más recientes de Diamond muestran que las pérdidas casi se duplicaron hasta los 357 millones de dólares el año pasado, ya que sus ingresos cayeron unos 100 millones de dólares hasta los 980 millones, según informa el diario Financial Times.