La productividad, causa principal del rezago de la economía en América Latina

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Alex Erquicia

Pie de foto: José Antonio García Belaunde, representante de CAF en Europa. ATALAYAR

El rezago existente en la productividad en América Latina es la causa principal que limita a la región en su desarrollo económico y en la búsqueda de niveles de bienestar similares a la de los países más desarrollados.

La brecha de la productividad regional se representa en que desde la década de los años 60 el habitante latinoamericano medio presenta el 20% del ingreso de un estadounidense típico, mientras que otros países como España o Corea de Sur han logrado reducir esa diferencia.

Por ello, uno de los principales objetivos económicos de América Latina es el de lograr un significativo crecimiento en su productividad para alcanzar a países más desarrollados, según aseveraron durante la presentación del Reporte de Economía y Desarrollo (RED) 2018, “Instituciones para la productividad: hacia un mejor entorno empresarial”, publicado por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y presentado en Casa de América, en Madrid.

“El RED 2018 plantea unas recomendaciones de políticas públicas para mejorar la institucionalidad y pretende ser una herramienta para incentivar el estudio y el diálogo que, necesariamente, acompañe una agenda de reformas institucionales efectivas”, dijo durante la presentación José Antonio García Belaunde, representante de CAF en Europa. El objetivo es “reducir significativamente la enorme y persistente brecha de ingresos por habitante con respecto a los países más desarrollados”, dijo Fernando Álvarez, economista sénior de CAF.

Pie de foto: Fernando Álvarez, economista sénior de CAF. ATALAYAR

El informe analiza los diversos factores que inciden en el entorno productivo de  los países de la región y muestra la necesidad de implementar reformas institucionales que mejoren el entorno empresarial y la innovación. Para ello, el reporte, analiza los factores que afectan a la productividad. Se trata de una muy baja productividad en todos los sectores que conforman la economía, la cual es transversal, "más que a una concentración de recursos en sectores de particularmente baja productividad" como ocurre en países más desarrollados, según afirmó Pablo Sanguinetti, vicepresidente de conocimiento de CAF, durante la presentación. La organización internacional mide la productividad como la eficiencia con la que se usan los recursos en empresas y gobiernos.

Dos de los principales motivos que explican la tendencia de la baja productividad provienen de la estructura productiva que se establece, por lo general, en la región: por un lado el alto grado de informalidad productiva presente en la mayoría de las áreas económicas, y que no es exclusiva del segmento microempresarial, y, por otro, que un porcentaje elevado del empleo se concentre en empresas relativamente pequeñas, de menos de 10 trabajadores, algo que es especialmente pronunciado en los sectores de agricultura y comercio. De todas maneras, según dijo Álvarez, también existen problemas en el segmento formal que también son poco productivas.

Pese a que desde los años 60 ha habido en América Latina avances en estabilización macroeconómica, apertura al comercio e inversión extranjera y un proceso de privatizaciones en ciertos sectores clave de los servicios públicos, todavía queda mucho por hacer. Las causas fundamentales de la baja productividad tienen que ver con las instituciones que condicionan el entorno productivo donde las empresas interactúan, el tejido empresarial, más allá del sector específico en el cual operan.

El informe de 2018 se adentra en cuatro ámbitos esenciales en los que esto ocurre y que sirven de referencia para abordar el análisis de la productividad con el fin de lograr mayores niveles del mismo: la competencia, el mercado de bienes y servicios en el que las empresas compiten; el acceso a insumos, las relaciones entre empresas y el acceso a otros bienes y servicios como insumos que se obtienen de otras empresas; las relaciones laborales, es decir la asignación entre empresas y el rendimiento dentro de las empresas; y, por último, el financiamiento, el desarrollo y acceso a los mercados de crédito, clave en la asignación del factor capital.

Pie de foto: La mesa coloquio, sentados de izquierda a derecha, compuesta por: Andrés Erosa, Ana Valero, Pablo Sanguinetti , Narciso Casado y Laura Romero. ATALAYAR

El coloquio moderado por Sanguinetti contó con la presencia de Narciso Casado, secretario permanente del Consejo de Empresarios Iberoamericanos, que destacó, entre otras cosas, la mejora de la gobernanza, la gestión del talento y la necesaria formación de la población; Andrés Erosa, profesor del Departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, quien puso el acento en la arbitrariedad de la implementación legislativa; Ana Valero, directora de Regulación y Políticas Públicas de Telefónica Latinoamérica, que destacó la necesidad de avanzar en la digitalización en la región no solo centrándose en la conectividad, y Laura Romero, economista de la CNMC y profesora asociada de la Universidad Carlos III de Madrid, quien centró su intervención en la baja competencia de los mercados latinoamericanos y la necesidad de reducir las barreras de entrada. 

En otros años el informe RED se ha enfocado en la gestión de infraestructura, los servicios financieros, o el emprendimiento y, según avanzaron en la presentación, la corrupción será el tema principal del estudio de referencia económico sobre la América Latina que aspira a ser una herramienta de estudio y diálogo para reformas institucionales.

La búsqueda de consensos para avanzar la agenda de reformas en pos de la productividad, que ya existen, como la mejora de los marcos regulatorios, servirá como uno de los motores para impulsar el desarrollo económico y sostenible en la que se enfoca la región. Para alcanzar esos consensos, concluye el informe, lo importante será enfocarse sobre las iniciativas que sean indispensables para favorecer el desarrollo productivo. Así, la naturaleza horizontal de esta estrategia hace necesario potenciar las ventajas comparativas de los sectores económicos sobre los que se basan las economías de América Latina.