La propuesta de Trump para Palestina: condiciones leoninas para un acuerdo imposible

La respuesta del pueblo palestino ha sido la de un rechazo total, mientras que las reacciones en Oriente Medio han sido diversas
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A finales de enero de 2020, Donald Trump, con el apoyo de Benjamín Netanyahu, realizó una propuesta para la creación de un Estado palestino con su capital fuera de la antigua ciudad de Jerusalén. También se les ofrecían determinados territorios en Cisjordania a cambio de reconocer señalados emplazamientos de colonos judíos. La respuesta del pueblo palestino ha sido la de un rechazo total, mientras que las reacciones en Oriente Medio han sido diversas, dependiendo de los realineamientos de los Estados de la región. La propuesta llega en un momento de oportunidad electoral para ambos presidentes, que podrían salir reforzados por sus actuaciones.

Introducción 

A finales de enero de 2020, el presidente norteamericano, Donald Trump, anunció un plan de paz para la creación de un Estado palestino. Dicha declaración se produjo durante una visita del presidente israelí, Benjamín Netanyahu, a la Casa Blanca. Trump calificó su propuesta como «una solución realista de dos Estados», pero los israelíes lo han considerado como una victoria, mientras que los palestinos lo han rechazado absolutamente. 

El plan en el que ha colaborado el yerno de Trump, Jared Kushner, consiste en otorgar a los palestinos la posibilidad de conseguir un territorio para su Estado, en el que la capital se encontraría al este de Jerusalén, se concedería a Palestina una parte de Cisjordania y esta se conectaría con la Franja de Gaza mediante un túnel. 

Además, los grupos Hamás y la Yihad Islámica Palestina tendrían que desarmarse, mientras que los israelíes se encargarían de la seguridad en Cisjordania y Jerusalén. A la vez, el nuevo Estado palestino tendría que reconocer a Israel como un Estado “judío” donde no exista el "derecho de retorno" para los refugiados palestinos1

Analizando estas consideraciones en mayor detalle, esto supondría el reconocimiento oficial de la capitalidad de Jerusalén como entidad indivisible. Hay que tener en cuenta que, hasta la guerra de 1967, Jordania controlaba zonas significativas en el oriente de Jerusalén y que la resolución 478 de Naciones Unidas condenó la anexión israelí de Jerusalén Este como una violación del derecho internacional, pidiendo una solución de compromiso entre las partes en conflicto2

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El plan de Trump admite abiertamente que no existirá el derecho de retorno para los palestinos y sus descendientes que se encuentren fuera de sus territorios ancestrales por causa del proceso de constitución del Estado de Israel desde 1948. Se calcula que, en la actualidad, el número de estas personas podría alcanzar la cifra de siete millones, pero cabe destacar que la población israelí es de aproximadamente ocho millones, en los que se incluirían millón y medio de árabes. En todos los procesos negociadores se ha pedido, por parte palestina, una solución para dichas personas desplazadas. 
Sin embargo, los israelíes se enfrentarían a un cambio en la demografía de la población que haría imposible su Estado, al menos en los términos que hasta ahora se conocen. 

La solución para los refugiados contemplada por el plan recoge varias opciones no excluyentes entre sí. Por ello, se considera la posibilidad de que sean acogidos en los territorios palestinos, se integren en los países que actualmente les acogen o que se establezcan cupos de repartición entre los países de la Organización de la Cooperación Islámica. 

En cuanto a la nueva redistribución de los territorios, los israelíes intercambiarían varios de sus asentamientos en la zona oeste de la ocupada Cisjordania por otras zonas que pasarían a soberanía palestina, algunas de ellas en el desierto del Negev. De esta forma, muchos asentamientos de colonos judíos que se consideran ilegales, desde el punto de vista del derecho internacional, pasarían a ser emplazamientos legítimos. 

Otra reivindicación territorial del plan es el control israelí del valle del río Jordán donde existen gran cantidad de asentamientos y núcleos de población palestinos, como la ciudad de Jericó. 
La cuestión de la seguridad contemplada en el plan pasa por la desmilitarización del futuro Estado palestino, ya que se cita textualmente que “El Estado de Palestina no tendrá derecho a establecer acuerdos militares, de inteligencia o de seguridad con ningún Estado u organización que afecte negativamente la seguridad del Estado de Israel, según lo determine el Estado de Israel”. Esta propuesta dejaría a los palestinos a merced de Israel o de cualquier otro actor que en un futuro fuese contrario a sus intereses vitales. 

La parte económica del plan se planteó en junio del pasado año como un proyecto de inversiones de más de 50.000 millones de dólares en 10 años. El plan trazado, 
igualmente por Kushner, se basaba en "liberar el potencial económico, empoderar al pueblo palestino y mejorar la gobernanza palestina". Debido a que estaba lleno de tablas, gráficos y previsiones optimistas fue calificado como un folleto inmobiliario3

Antecedentes 

Parece extraño ‘a priori’ que norteamericanos e israelíes tengan la voluntad de desarrollar una propuesta a la que saben que se van a oponer radicalmente los palestinos por ir en contra de sus principios fundamentales. Sin embargo, en el contexto de las relaciones entre EE. UU. e Israel, lo que internamente sucede en ambos Estados puede tener explicación y línea argumental. 

La demografía ha sido siempre una causa existencial para los israelíes. Según sus estudios, el número de israelíes y árabes entre el Mediterráneo y el río Jordán ya ha alcanzado prácticamente la paridad. La congelación de la “solución de dos Estados” desde 2014 podría llevar a que Israel se convirtiese en un futuro en un Estado con dos nacionalidades en su interior. En esta situación, los israelíes tendrían que contemplar dos escenarios: continuar siendo una democracia o negar el voto a los ciudadanos de origen palestino. Por ello, los legisladores palestinos en el Parlamento israelí han planteado que, si no se produce la creación de un Estado palestino, los israelíes estarán abocados a una “solución de un Estado” donde tendrán que decidirse por “el apartheid o por un primer ministro palestino”4

Ante esta situación, el parlamento israelí, o Knéset, ya ha comenzado a dar pasos legislativos con perspectivas de futuro. Israel no posee una constitución redactada al estilo de los textos que se contemplan en muchos Estados, sino que posee una serie de “leyes básicas” que, por su importancia y trascendencia, emulan un texto constitucional. En este sentido, se promulgó en el verano de 2018 la Ley Básica de la Nación-Estado Judía, consagrando a Israel como “la patria del pueblo judío” en la que se establecen como principios básicos que Israel es su patria histórica, tierra del pueblo judío, el cual exclusivamente tiene derecho a la autodeterminación nacional5. Esta ley también contempla la indivisibilidad de Jerusalén como la capital del Estado y el derecho a la ciudadanía israelí de los judíos en la diáspora. Esta ley sería respaldada desde su concepción por el presidente Trump, quien reconoció la capitalidad de Jerusalén, trasladando la embajada estadounidense a esta ciudad en mayo de 20186

En la misma línea continuó el apoyo de los estadounidenses a Israel cuando Trump firmó la declaración en la que se reconocía la soberanía israelí de los Altos del Golán, que Israel había conquistado a Siria durante la Guerra de los Seis Días en el año 1967. Esta declaración, firmada en marzo de 2019, rompía la actitud continuista norteamericana en relación con estos territorios y respaldó a Netanyahu en unos momentos en que su propio contexto personal y las elecciones en Israel hacían peligrar su cargo de primer ministro7. Actualmente, y tras varios intentos de formar gobierno, Netanyahu continúa en una situación muy parecida tras haber sido acusado de corrupción y tener que enfrentarse a unas nuevas elecciones en marzo. Asimismo, Trump también se ve en una posición comprometida en su propio país, en un año electoral en el que penden sobre él acusaciones de haber utilizado su poder para investigar la vida de su rival, Joe Biden. 

Entretanto, los diferentes candidatos se enfrentan entre sí achacándose respectivamente sus afinidades proisraelíes o sus desavenencias antisemíticas. En relación con estas tensiones, el otoño pasado salieron a relucir unas antiguas declaraciones de Jason Lewis, candidato republicano al Senado por Minnesota, en las que se recogían que “muchos de los miembros del Partido Republicano veían a Israel como el 51o estado”. Igualmente ha sido criticado el actual representante demócrata por este estado, Ilhan Omar, quien había manifestado que el apoyo de los políticos hacia los “Benjamines” era total y que la influencia política en EE. UU. apoyaba la presión “por la lealtad a un país extranjero”8

Las reacciones al plan 

Aunque la oposición palestina al plan de Trump ha sido frontal, no lo ha sido así en el resto de Oriente Medio, donde los que de algún modo han manifestado algún tipo de acercamiento han sido rápidamente citados por la Casa Blanca9

Este plan ha servido a estadounidenses e israelíes para comprobar el estado actual de los realineamientos en la región, cuyos principales oponentes han sido Turquía e Irán, que han manifestado que el plan ha nacido muerto y condenado al fracaso. Jordania ha expresado sus recelos hacia la “anexión de las tierras palestinas” y las “peligrosas consecuencias de las acciones unilaterales israelíes dirigidas a imponer nuevas realidades sobre el terreno”10

En un tono menor de oposición parece haberse decantado Catar que, aunque acogió con beneplácito los esfuerzos para negociar una “paz justa y duradera”, matizó que esta no sería alcanzable sin concesiones a los palestinos. Egipto ha pedido en esta línea “un examen cuidadoso y exhaustivo de la visión de Estados Unidos”11

La reacción más tolerante al plan parece llegar de la mano de los saudíes y emiratíes, que consideran el plan estadounidense como un punto de partida y han pedido la puesta en marcha de conversaciones directas entre israelíes y palestinos12

A pesar de las declaraciones que muestran el grado de compromiso en la esfera regional de los actores de la zona, en el ámbito diplomático las reacciones han sido muy prudentes. En el momento del comunicado del plan tan solo se encontraban presentes los embajadores de Omán, Emiratos y Bahréin, mientras que se observaban las ausencias de los saudíes, Jordania y Egipto, teniendo además en cuenta que estos dos últimos tienen tratados de paz con Israel. 

Cabe tener presente que los egipcios mantienen el bloqueo sobre la Franja de Gaza, donde el grupo Hamás cuenta con el control fáctico del territorio con la oposición de la Yihad Islámica Palestina. Entretanto, las relaciones de israelíes y norteamericanos con el presidente Sisi continúan siendo relativamente cordiales. Por su parte, Jordania mantiene un acuerdo de paz con los israelíes desde hace 25 años, pero, según el rey Abdullah II, las relaciones entre ambos se encuentran en un mínimo histórico. 

Todo ello explica las reacciones que se han producido en la región, donde Turquía e Irán, como líderes regionales respaldados por Rusia, se oponen a la política israelí y estadounidense en la zona. Por otra parte, Arabia Saudí y Emiratos, aliados de EE. UU., se enfrentan claramente a sus rivales iraníes al tiempo que no comparten posturas con Turquía. El resto de Estados de la región buscan la compensación de equilibrios para no desestabilizar una zona que ya es tremendamente volátil de por sí y en la que las acciones deben sopesarse con gran cautela. 

Conclusiones 

La propuesta del plan de Trump para la constitución de dos Estados tiene una doble lectura. Por un lado, la previsión de cambios demográficos en Israel a largo plazo y, por otro, las agendas políticas que deben resolver los presidentes norteamericano e israelí. 

La demografía es muy importante en el Estado de Israel, donde residen fundamentalmente judíos y musulmanes con diferentes grados de arraigo sobre sus respectivas religiones. El poder encontrar un punto de equilibrio para el desarrollo de las aspiraciones de todas las confesiones religiosas que conviven en Tierra Santa es un verdadero problema de difícil solución. 

Actualmente, se están dando cotas de paridad entre ambas poblaciones, teniendo en cuenta los territorios palestinos, por lo que un cambio poblacional podría llevar aparejados importantes modificaciones sociales y políticas. A ello hay que sumarle la gran dispersión palestina en la región y el no tan grande retorno de población judía a Israel; por lo que se comprende que exista una inquietud en torno a esta cuestión. 

A lo largo de la historia reciente, las autoridades israelíes han dado pasos para asegurar la continuidad de su Estado, del que la Ley Básica de la Nación-Estado Judía no es más que el colofón que garantiza la referida continuidad. 

Las agendas políticas de los presidentes Trump y Netanyahu coinciden en estos momentos, por lo que los apoyos mutuos que consigan sobre esta cuestión pueden repercutir sobre sus propios intereses, ya que los dos se enfrentan a procesos electorales y sobre ambos se han vertido importantes acusaciones. 

Para Trump, el traslado de la embajada norteamericana a Jerusalén ha constituido un éxito entre los grupos políticos más conservadores que poseen vínculos con influyentes miembros de la diáspora judía residentes en EE. UU. Como refuerzo de su campaña electoral, se presenta con un plan que reconoce la capitalidad de Israel y se muestra ante sus donantes y votantes como un pacificador, al tiempo que aleja de sí la imagen de utilizar su cargo público en beneficio político. 

Para Netanyahu, por su parte, el plan se presenta como un éxito ante sus votantes que, por tercera vez, se enfrentan a las mismas elecciones. El posible mensaje que quiere enviar a sus electores es que deben olvidar los cargos de corrupción que penden sobre él para centrase en algo tan importante como la legitimidad de su capital y de sus asentamientos en Cisjordania. Su electorado debería considerar que, gracias a Netanyahu, los norteamericanos se han decantado del lado israelí, desapareciendo la imagen de árbitro que hasta ahora tenían. 

Frente a esta situación, los palestinos no tienen otra opción que negarse, a pesar del incentivo económico que Trump les ha ofrecido. Sin embargo, el plan tiene un punto de brillantez en este sentido, pues pospone la respuesta palestina ofreciéndoles un plazo de cuatro años, fin de su segundo mandato si fuese reelegido. Al mismo tiempo, se detiene la ocupación de colonos judíos en las zonas cisjordanas ofertadas. 

Por todo ello, no se considera que esta propuesta vaya a proporcionar una hoja de ruta para llegar a una verdadera solución negociada, sino que en un corto plazo servirá para remediar los problemas electorales que viven ambos presidentes y, en un largo plazo, se darían nuevos pasos hacia una política de hechos consumados que alejarán cada vez más las posiciones de las partes en conflicto. 

Bibliografía

1 The White House, Peace to Prosperity: A vision to improve the lives of the Palestinian and Israeli People, January 2020, disponible en: https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2020/01/Peace-to- Prosperity-0120.pdf Fecha de la consulta 30/01/2020. 

2 United Nations Security Council Resolutions, Territories occupied by Israel, Resolution 478 (1980) of 20 August 1980, disponible en http://unscr.com/en/resolutions/478 Fecha de la consulta 30/01/2020. 

3 LIVNI, Ephrat, “Jared Kushner’s Palestinian peace plan reads like a real estate developer’s brochure” Quartz, June 23, 2019, disponible en: https://qz.com/1650724/kushners-palestinian-peace-plan- resembles-real-estate-brochure/ Fecha de la consulta 30/01/2020. 

4 HELLER, Jeffrey, “Jews, Arabs nearing population parity in Holy Land: Israeli officials”, Reuters, MARCH 26, 2018, disponible en: https://www.reuters.com/article/us-israel-palestinians-population/jews-arabs- nearing-population-parity-in-holy-land-israeli-officials-idUSKBN1H222T Fecha de la consulta 29/01/2020. 

5 WOOTLIF, Raoul, “Final text of Jewish nation-state law, approved by the Knesset early on July 19”, The Tiemes of Israel, 19 July 2018, disponible en: https://www.timesofisrael.com/final-text-of-jewish-nation- state-bill-set-to-become-law/ Fecha de la consulta 01/02/2020. 

6 The White House, “President Donald J. Trump Keeps His Promise To Open U.S. Embassy In Jerusalem”, Issued on: May 14, 2018, disponible en: https://www.whitehouse.gov/briefings-statements/president- donald-j-trump-keeps-promise-open-u-s-embassy-jerusalem-israel/ Fecha de la consulta 01/02/2020. 

7 ROMO, Vanessa, “Trump Formally Recognizes Israeli Sovereignty Over Golan Heights”, NPR, March 25, 2019, disponible en: https://www.npr.org/2019/03/25/706588932/trump-formally-recognizes-israeli- sovereignty-over-golan-heights Fecha de la consulta 01/02/2019. 

8 Kaczynski, Andrew, “Donald Trump endorses Senate candidate who once said 'Jewish lobby' controlled Republican Party”, CNN, October 11, 2019, disponible en: https://edition.cnn.com/2019/10/11/politics/jason-lewis-donald-trump-mike-pence/index.html Fecha de la consulta 02/02/2020. 

9 The White House, “Reactions: Worldwide Support Grows for President Trump’s Bold Middle East Peace Vision”, January 29, 2020, disponible en: https://www.whitehouse.gov/articles/reactions-worldwide- support-grows-president-trumps-bold-middle-east-peace-vision/ Fecha de la consulta 02/02/2020. 

10 Quds News Network, “World leaders react to Trump ́s plan”, January 29, 2020, disponible en: https://qudsnen.co/?p=11686 Fecha de la consulta 02/02/2020. 

11 Aljazeera, “World leaders react to Trump's Middle East plan”, 29 Jan 2020, disponible en: 
https://www.aljazeera.com/news/2020/01/world-reaction-trump-middle-east-plan-200128173439574.html 
Fecha de la consulta 02/02/2020. 

12 HINCKS, Joseph, “Trump’s Plan for Middle East Peace Hinges on Support From Arab Leaders. That's Looking Unlikely”, Time, January 29, 2020, disponible en: https://time.com/5773814/middle-east-peace- plan-response/ Fecha de la consulta 02/02/2020.