La realidad detrás del envío de petróleo iraní al Líbano

Se trata de una nueva estrategia de Hizbulá para ganar control en el país libanés
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AFP/ANWAR AMRO  -   Un hombre se encuentra junto a unos neumáticos en llamas en una barricada improvisada por manifestantes antigubernamentales junto a la mezquita de Mohammed al-Amin en la Plaza de los Mártires, Beirut

El Líbano atraviesa una de las mayores crisis energéticas de su historia reciente. La llegada de petróleo a su territorio debería ser una gran noticia para, al menos, poder mitigar las duras consecuencias que está causando en el país, pero nada más lejos de la realidad. La cantidad de petróleo que está llegando al Líbano no representa una ayuda sustancial para hacer frente a la compleja situación. Se trata realmente de una estrategia orquestada por el grupo terrorista Hizbulá que pretende ganar influencia en la zona a través del transporte de petróleo iraní desde Siria hasta El Líbano.

Sin embargo, según fuentes libanesas, este intento de ganar importancia en la región será un fracaso, a pesar de las celebraciones de “victoria” por parte del grupo radical. La llegada en la jornada del jueves de decenas de camiones cargados de combustible supone una violación de las sanciones impuestas por Estados Unidos a las exportaciones de crudo iraní. Nabiha Idriss, partidaria de Hizbulá, ha hechos unas declaraciones sobre el transporte de combustible: “Esto es algo muy grande para nosotros porque rompimos el asedio de Estados Unidos y países extranjeros (…) Estamos trabajando con la ayuda de Dios y de nuestra gran madre Irán”.

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AP/HUSSEIN MALLA - La alta dirección de Hizbulá. De arriba a abajo, de izquierda a derecha: el líder Hassan Nasrallah; el jeque Naim Kassem, subjefe; Sayyed Hashem Safieddine, jefe del Consejo Ejecutivo; Hussein Khalil, ayudante político de Nasrallah, Ibrahim Amin al-Sayyed, jefe de la Oficina Política; y Mohammed Yazbek, jefe del Consejo Religioso

Lejos de servir de ayuda a los libaneses y aliviar la crisis energética, algo que hará de forma momentánea, esta importación de crudo trae consigo más inconvenientes que ventajas. Estados Unidos trabajaba desde hace tiempo en la llegada de gas egipcio al Líbano a través de Jordania y Siria, algo que podría frenar drásticamente debido a la llegada de crudo iraní. El enfrentamiento entre Washington y Teherán puede salpicar peligrosamente a Beirut que, por el momento, niega haber permitido la llegada de los camiones de Hizbulá a su territorio, alegando que han entrado por una frontera no oficial, en un intento por evitar nuevas sanciones estadounidenses.

Para el nuevo Gobierno libanés la llegada de crudo gracias a Hizbulá supone un contratiempo en términos de acuerdo con el país liderado por Joe Biden. Existe cierta inquietud en el seno del Ejecutivo dirigido por Najib Mikati Azmi por ganarse urgentemente la confianza de los norteamericanos. La posible ayuda económica de Estados Unidos sería in bálsamo para El Líbano y quieren mantener a toda costa los vínculos con Washington. Aunque la realidad es que recibir camiones con crudo iraní – sobre todo en una situación de máxima tensión entre iraníes y americanos – de la mano de un grupo considerado por los estadounidenses como terrorista, no es la mejor estrategia que podrían seguir.

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REUTERS/LEAHMILLIS  -   El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, pronuncia un discurso sobre la crisis en Afganistán durante un discurso en la Sala Este de la Casa Blanca en Washington, Estados Unidos, el 16 de agosto de 2021

Desde Estados Unidos no han tardado en afirmar que las sanciones siguen vigentes y que este nuevo episodio de exportación de crudo iraní supone una violación de estas. Lo que no han asegurado aún de forma oficial es si El Líbano se verá afectado por recibir estos camiones. Como defensa, en Beirut reiteran que no llegó ningún tipo de solicitud para la entrada del combustible e incluso acusan a Hizbulá de favorecer el contrabando con Siria, lo que constituye una de las causas principales que han llevado al país a estar sumido en una crisis energética tan profunda.

Ahora llega un momento complicado para todas las partes. Washington debe decidir si finalmente decide extender sus sanciones al Líbano o, por el contrario, cree las palabras del Gobierno libanés y mantiene la voluntad de ayudar al país. Lo que está claro es que Hizbulá, apoyado por Irán, muestra una cara dura frente a las sanciones estadounidenses, saltándoselas de forma sistemática, como hace Teherán con el enriquecimiento de uranio. De no imponer una fuerte posición respecto a los movimientos de crudo, los de Biden quedarán en evidencia, dejando tocada su imagen en Oriente Medio.