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La sequía agudiza las protestas en Irán

Amnistía internacional denunció más de 63 arrestos de activistas e investigadores ambientales; mientras, la escasez de agua es una de las crecientes vertientes de preocupación entre la población iraní
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AP/VAHID SALEMI  -   Fotografía de archivo. La árida cuenca del río Zayandeh Roud, que no pasa por debajo del puente Si-o-seh Pol, de 400 años de antigüedad, llamado así por sus 33 arcos, en Isfahan, Irán, en julio de 2018

Irán se enfrenta a una crisis medioambiental sin precedentes. En poco más de un año, la República Islámica ha soportado inundaciones repentinas mortales, sequías que han arruinado los cultivos, tormentas de arena y polvo y olas de calor que han llegado hasta los 48 grados centígrados. Todas ellas probablemente alimentadas por el cambio climático. Los iraníes se desesperan y encontrar ayuda para todos sus problemas es una tarea muy difícil. Dichas inundaciones a principio del año dejaron 21 fallecidos y destruyeron casas y edificios en todo Irán según la sociedad de la Media Luna Roja e informes de autoridades estatales.

Junto con Yemen, Libia y Eritrea, Irán fue uno de los cuatro países que tampoco firmaron el Acuerdo de París de 2015. Este aislamiento internacional y una falta más amplia de compromiso y participación del Gobierno para abordar los riesgos ambientales están complicando los esfuerzos para lidiar con dichos desastres climáticos. La sostenibilidad esta siendo socavada en todos los aspectos de las cuestiones medioambientales a costa de las generaciones futuras.

La Oficina de Las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA) dijo que solo se pueden activar equipos de gestión de la ONU para responder desastres a pedido de un Estado. “En las inundaciones de Irán de enero de 2022 no se hizo ninguna solicitud oficial”, dijo un representante del equipo asesor humanitario de UNOCHA. En 2019 no se dio el caso cuando la oficina de la ONU sí participó y preparó un plan de respuesta y llamamiento para financiación en coordinación de las autoridades pertinentes.

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AFP/BEHROUZ MEHRI  -  Fotografía de archivo. Una mujer iraní caminando con su hija junto a un barco abandonado en el pueblo de Sikh Sar, en el humedal de Hamoon, cerca de la ciudad de Zabol, en la provincia sudoriental de Sistán-Baluchistán, fronteriza con Afganistán
Presión sobre los ecologistas

Ejemplos como el de Khodadad, de 56 años, ganadero de la aldea de Argun cuyos terrenos fueron arrasados por las inundaciones del mes de julio, se dan en todo el territorio. Khodadad dice, como ha recogido el medio Al-Arab, que sus ruegos al Gobierno fueron rechazados después de que murieran 170 de las 200 cabezas de ganado que poseía. Por miedo a represalias por parte del Gobierno pidió que solo se dijera su nombre de pila. El gremio ecologista y activista iraní debido a la pasividad del Ejecutivo ha tratado de intervenir para ejercer presión, a veces con resultados desastrosos.

Kaveh Mandini, exdirectora adjunta del Departamento de Medio Ambiente de Irán, comentó que los temas ecológicos se han politizado y que los defensores del medio ambiente están sujetos a la represión estatal. De los 63 activistas que fueron arrestados en 2018, según Amnistía Internacional, al menos 7 de ellos trabajaban para la Persian Wilfdire Heritage Foundation y fueron condenados a 10 años de cárcel por cargos de conspiración por espionaje, como dijeron abogados de estos en declaraciones.

Con Irán a menudo culpando a los países extranjeros por las protestas, el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, dijo el año pasado que los iraníes que se concentran por la escasez de agua en el suroeste del país deben tener cuidado de no dar a los enemigos la oportunidad de “conspirar contra los intereses del régimen o el Estado". Pero también agregó que no se debe criticar a los manifestantes por sus movimientos, y que "se deben atender sus problemas".

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PHOTO/AP  -  Fotografía de archivo. Protestas en la ciudad central de Isfahán, Irán, en noviembre de 2019 
Agua en quiebra

La escasez de agua afecta a todos los segmentos de la sociedad, desde los hogares urbanos hasta las comunidades agrícolas, como indica un informe redactado por 30 de las 31 provincias del país. El año anterior fue uno de los más secos en 50 años, lo que ha provocado grandes protestas en varias de las principales ciudades del país. 

Mandini señala que es responsabilidad del Gobierno el hecho de que en estos últimos años haya escasez de agua debido a los proyectos insostenibles que han seguido las autoridades sin tener un control sobre el nivel de afluencia de los niveles de las aguas subterráneas y superficiales. “Irán se encuentra en bancarrota de agua”, declaró.

Dado que Irán siempre ha sido un país con un clima predominantemente árido y desértico, el agua siempre ha sido una prioridad para sus habitantes, que tienen una larga tradición de gestión sostenible del agua. En todo el país se han ampliado las infraestructuras, las megapresas, para hacer frente a estas nuevas demandas demográficas e industriales, aunque se han omitido considerablemente las consecuencias medioambientales. Así mismo, la revista Nature afirmó en 2021 que el origen del agotamiento de las reservas de agua de Irán son de origen antropogénico, es decir, causada por la actividad humana. 

Con las próximas conferencias de las Naciones Unidas sobre el cambio climático en el norte de África y Oriente Medio, Egipto este año y Dubái en 2023, las preocupaciones por la escasez de agua en la región pueden pasar al escenario mundial, según informa Adeltraud Günther directora del Instituto Universitario de las Naciones Unidas para la Gestión Integrada de Flujos de Materiales y Recursos.