La sociedad libanesa exige respuestas

La embajadora de Líbano en Jordania ha anunciado su renuncia este jueves lamentando la “negligencia total” cometida por las autoridades del país
Un manifestante es fotografiado entre el humo que sale del gas lacrimógeno durante una protesta cerca del parlamento en Beirut, Líbano

REUTERS/MOHAMED AZAKIR  -   Un manifestante es fotografiado entre el humo que sale del gas lacrimógeno durante una protesta cerca del parlamento en Beirut, Líbano

La ira y la cólera han conquistado hasta el último rincón de Líbano. La chispa que ha encendido la mecha ha sido la explosión que este martes sacudió el puerto de Beirut dejando más de 5.000 heridos y 149 muertos.  Líbano – un país sumido en una crisis económica sin precedentes – continúa con las labores de rescate para encontrar a las más de 100 personas que todavía continúan desaparecidas. En este escenario de inestabilidad, la sociedad del país ha comenzado a preguntarse dónde están sus líderes y han salido a la calle para exigir respuestas.

Mientras el presidente de Francia, Emmanuel Macron, exigía reformas a los dirigentes del país, la violencia comenzó a campar por sus anchas en una de las carreteras que conduce al Parlamento de esta nación. En una manifestación contra la explosión que fue considerada por algunas personas como un ejemplo de la “incompetencia del Ejecutivo”, tuvo lugar un enfrentamiento entre la Policía y algunas de las personas presentes. En esta concentración, algunos de los presentes provocaron un incendio, destrozaron comercios y arrojaron piedras contra las fuerzas de seguridad, que respondieron con gases lacrimógenos, según ha informado el diario The National. 

El mandatario francés llegó a Beirut este jueves por la mañana para recorrer el lugar en el que se produjo esta tragedia, cuya onda expansiva alcanzó varios barrios de los alrededores provocando pérdidas materiales de entre 3.000 o 5.000 millones de dólares, de acuerdo con las autoridades locales. Tras conocer que la explosión se provocó por la deflagración de más de 2.500 toneladas de nitrato de amonio, que habían permanecido almacenadas en el puerto de Beirut sin las debidas precauciones, la indignación ciudadana no ha hecho más que crecer. 

“Más allá de la explosión (...) hoy hay una crisis política, moral, económica y financiera que ha durado varios meses, varios años, y esto implica fuertes iniciativas políticas”, advirtió Macron en una reunión con su homólogo Michel Aoun. El presidente galo también anunció una conferencia de donantes para apoyar al Líbano, incidiendo en que “ahora es el momento de reconstruir la confianza y la esperanza”, de acuerdo con las declaraciones recogidas por la agencia EFE. Es la segunda renuncia de este tipo tras la explosión del martes, después de que el legislador Marwan Hamadeh también dimitiera el miércoles.

La embajadora de Líbano en Jordania ha anunciado su renuncia este jueves, lamentando la “negligencia total” cometida por las autoridades del país. En una entrevista retransmitida por la emisora libanesa, MTV, Tracy Chamoun ha dicho que no podía tolerar la “ineptitud de su Gobierno”.  “Estoy anunciando mi renuncia como embajadora, en protesta contra la negligencia estatal, el robo y la mentira”, ha aseverado antes de afirmar que “todos deben irse”, ha informado el periódico The Guardian. 

La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) Kristalina Georgieva, también ha sido crítica con el Gobierno libanés. “Es hora de la unidad nacional, para superar este desastre, así como para abordar la profunda crisis económica y social que el país sigue enfrentando. También es un buen momento para que la comunidad internacional dé un paso al frente para ayudar al país en este momento de necesidad urgente”, ha manifestado en un comunicado oficial. En lo que respecta a la esfera económica, Kristalina Georgieva ha explicado que desde el FMI se están explorando “todas las formas posibles” para apoyar al pueblo libanés. “Es esencial superar el estancamiento en las discusiones sobre reformas críticas y poner en marcha un programa significativo para cambiar la economía y generar responsabilidad y confianza en el futuro del país”, ha aseverado. 

El colapso de la moneda, el aumento de la inflación y la profunda crisis financiera que atraviesa Líbano, sumado a esta explosión y la pandemia del coronavirus, han exacerbado las tensiones políticas de una nación que pide respuestas. Líbano -un país con unos cinco millones de habitantes y que alberga a más de un millón y medio de refugiados- es una de las naciones más endeudadas del mundo. La tragedia que tuvo lugar el pasado martes ha dejado a entre 200.000 y 250.000 personas sin vivienda, según la gobernación de la capital libanesa.

Por su parte, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) teme que esta explosión dispare los precios de los alimentos, por lo que ha anunciado el envío de 5.000 paquetes de alimentos a las familias afectadas. Cada uno de ellos es suficiente para alimentar a cinco personas durante un mes e incluye alimentos básicos como arroz, pasta, aceite, azúcar, sal o salsa de tomate, según han informado en un comunicado oficial. “Los daños en el puerto de Beirut, donde atracan los barcos que transportan un tercio de los suministros de alimentos del PMA para la región, exacerbarán significativamente las ya sombrías perspectivas económicas y de seguridad alimentaria en el país”, ha lamentado un portavoz de la organización. 

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) teme que los efectos adversos de esta catástrofe duren mucho tiempo, ya que la explosión ha golpeado a un país “ya muy frágil, tras meses de crisis económica y de pandemia”. “Líbano seguirá sintiendo durante largo tiempo los efectos de la explosión, ya que, además de las pérdidas de vidas humanas y los heridos, se ha quedado mucha gente sin hogar y sin su modo de vida”, ha subrayado la organización.  

El Banco Central de Líbano ha anunciado este jueves créditos sin interés a pagar en cinco años para aquellos que tengan que reconstruir su vivienda o encontrar un hogar. La comunidad internacional también se ha volcado con este país ofreciendo ayuda financiera de emergencia o personal sanitario, entre otras iniciativas. Así la ONU ha anunciado una primera partida de nueve millones de dólares para poder dar apoyo inmediato a los hospitales, mientras que Marruecos ha ordenado el envío de un hospital militar de campaña. La agencia de noticias MAP ha precisado que la delegación enviada a Líbano está compuesta por 100 personas, entre ellos 14 médicos de distintas especialidades, enfermeros y personal de apoyo. 

Los homenajes a las víctimas de esta tragedia también han tenido lugar a lo largo y ancho del planeta. En Brasil, el Cristo Redentor de Río de Janeiro se ha iluminado este jueves con la bandera de Líbano. “Vinimos a mandar un mensaje de solidaridad y apoyo, y para decirle al pueblo libanés que siempre fuimos fuertes y siempre logramos salir de todas las miserias, las masacres, la sangre y la muerte”, ha destacado Alejandro Bitar, cónsul general de Líbano en Rio de Janeiro.