La sombra de Qatar y los Hermanos Musulmanes se alarga hasta Argelia

El sustento de los grupos separatistas de la región de Cabilia procede de una fundación qatarí asociada a un antiguo financiero de Al-Qaeda que tiene lazos con los Hermanos Musulmanes
El emir de Qatar Tamim bin Hamed al-Thani conversa con el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune

 -   El emir de Qatar Tamim bin Hamed al-Thani conversa con el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune

El jeque Tamim bin Hamad al-Thani es el máximo dirigente de Qatar. Goza del tratamiento de emir y su posición de poder en su país está asentada fuertemente. A lo largo de los últimos días, ha emprendido una gira por toda la región de Oriente Próximo y el norte de África para entrevistarse con los dirigentes de otros Estados del mundo árabe. 

Su última parada ha sido Argelia, pero también se ha detenido en otros lugares. A finales de la semana pasada, estuvo reunido con el rey Abdalá de Jordania, uno de los aliados principales y más seguros de Estados Unidos en toda la región. Posteriormente, llegó a Túnez, donde entabló conversaciones con el recién elegido Kaïs Saied, un presidente cuya tendencia en política exterior empieza a bascular hacia Turquía, sobre todo a cuenta del conflicto libio.

Abdalá de Jordania y el jeque Al-Thani, durante la visita oficial de este último a Ammán
AFP / PALACIO REAL DE JORDANIA / YOUSEF ALLAN - Abdalá de Jordania y el jeque Al-Thani, durante la visita oficial de este último a Ammán

El objetivo principal de la ‘tournée’ de Al-Thani radica en obtener algunos apoyos políticos de importancia en el marco regional. Hay que tener en cuenta que Qatar es un país relativamente aislado, puesto que sus relaciones con el resto de países del golfo Pérsico son, cuanto menos, tirantes. De hecho, cuatro de ellos -Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto- han sometido a su vecino a un bloqueo económico bastante severo que ha provocado un gran incremento en sus niveles de deuda.

El presidente de Túnez Kaïs Saied (der.), y el emir de Qatar Tamim bin Hamad al-Thani pasan revista en la visita oficial de esta semana
AFP/FETHI BELAID - El presidente de Túnez Kaïs Saied (der.), y el emir de Qatar Tamim bin Hamad al-Thani pasan revista en la visita oficial de esta semana
Entre Argel y Cabilia

En su visita a Argelia, Al-Thani se ha reunido con el flamante presidente Abdelmadjid Tebboune. Geopolíticamente, Argel es uno de los pocos países de la región que ha mostrado, históricamente, propensión a tender puentes con Doha. Ante las cámaras, la relación es cordial y las declaraciones institucionales, amistosas. Sin embargo, ¿cómo de segura es esta relación de amistad?

Al parecer, no demasiado. Según informó a principios de esta semana el portal de noticias Al-Ain, con sede en Emiratos Árabes Unidos, el poder oficial de la capital no es el único punto de Argelia en el que Qatar está interesado. El medio emiratí ha publicado que la financiación de los separatistas de la región de Cabilia procede del pequeño país del Golfo.

Cabilia es una pequeña región del noreste de Argelia que comprende las provincias de Tizi Ouzou, Bejaia y Bouira. Geográficamente, se trata de una zona montañosa próxima a la costa. Está habitada por comunidades humanas que, en general, tienen su origen en los pueblos bereberes. Es allí de donde proceden, por ejemplo, celebridades del mundo del deporte como Karim Benzema y Zinedine Zidane, jugador y entrenador, respectivamente, del Real Madrid.

El movimiento separatista de la región data de los tiempos de la independencia de Argelia y la lucha contra los franceses. Durante las décadas siguientes, el movimiento ha permanecido larvado bajo el dominio firme de Argel. Institucionalmente, su principal actor es el Movimiento por la Autodeterminación de Cabilia (MAK, por sus siglas en francés). Con sede en París, su cabeza visible es el cantante de origen bereber Farhat Mhenni. Está constituido, sobre todo, por exiliados.

El jeque qatarí es recibido con honores en Argel
El jeque qatarí es recibido con honores en Argel
Vínculos con Al-Qaeda y los Hermanos Musulmanes

Precisamente, la investigación desvelada por Al-Ain apunta a que el MAK ha estado estrechamente unido a una entidad basada en Ginebra conocida como Al-Karama (algo así como ‘La generosidad’). Esta fundación fue establecida en 2004 por Abdul Rahman bin Omair al-Nuaimi. 

Este oscuro personaje figura en las listas de terroristas de Estados Unidos y Naciones Unidas, pues, en las décadas de los 90 y los 2000, fue el encargado de mover el dinero destinado a Al-Qaeda. Sin embargo, sigue residiendo en su Qatar natal, donde ha desarrollado otras fundaciones que tienen lazos con la familia real, ha ejercido como profesor universitario y hasta ha presidido la federación nacional de fútbol. 

Según el documento al que ha tenido acceso Al-Ain, el mismo Al-Nuaimi, a cargo de Al-Karama, invitó a Mohamed Larbi Zitout, exdiplomático argelino y representante del MAK exiliado en Londres, a un encuentro en la Embajada de Qatar en la capital británica que se celebró a mediados del pasado mes de diciembre. También estuvo invitado el embajador qatarí Youssef bin Ali. El objetivo de la reunión radicaba, literalmente, en “renovar el compromiso del MAK con los Hermanos Musulmanes de Argelia”.

Entre los miembros de esta organización, prácticamente erradicada en el país norteafricano, se encuentran integrantes del antiguo Frente Islámico de Salvación (FIS), cuya victoria en las elecciones legislativas a principios de los 90 condujo a su ilegalización y a la posterior guerra civil. Durante la contienda, el Grupo Islámico Armado (GIA), considerado el brazo terrorista del FIS, perpetró una sangrienta campaña de atentados.

Debe recordarse que, en Qatar, como en Turquía, el movimiento de los Hermanos Musulmanes cuenta con una poderosa influencia en las esferas de poder. Según el laboratorio de ideas Counter Extremism Project, la formación islamista ha recibido regularmente apoyo financiero mediático y diplomático por parte del poder qatarí. De hecho, esta es la principal razón por la que Turquía y Qatar apoyan sin fisuras el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés) de Fayez Sarraj en Libia, donde la Hermandad tiene un peso destacado.

Las conexiones qataríes con Cabilia se justifican utilizando a Al-Karama como pretexto. La Fundación, en principio, se dedica íntegramente a la protección de los derechos humanos de las minorías a lo largo y a lo ancho del mundo árabe. En teoría y haciendo una interpretación muy amplia, las tribus de la región podrían estar contenidas bajo este paraguas y, por tanto, el apoyo de la entidad de Al-Nuaimi estaría justificada.

Ahora bien, con la entrada de los Hermanos Musulmanes en la ecuación, la cosa no está tan clara. Más bien, lo que se deduce es un objetivo que está detrás y es bastante más amplio: la Hermandad estaría buscando revancha contra un estado argelino que siempre se ha posicionado en su contra. De este modo, los separatistas de la Cabilia actuarían a modo de actor interpuesto entre ambas partes, con el dinero qatarí fluyendo para financiar la operación.

Abdul Rahman bin Omair al-Nuaimi, financiero qatarí vinculado a Al-Qaeda que está detrás del movimiento separatista de Cabilia
Abdul Rahman bin Omair al-Nuaimi, financiero qatarí vinculado a Al-Qaeda que está detrás del movimiento separatista de Cabilia
Momento de transición

Argelia se ha distinguido, a lo largo de las últimas décadas, por ser uno de los países más estables de todo el norte de África. Además, es toda una referencia en materia de servicios de inteligencia y lucha antiterrorista. Sin embargo, el país atraviesa, en la actualidad, una coyuntura complicada. El vacío dejado por Abdelaziz Bouteflika, así como por el fallecido jefe del Ejército Ahmed Gaïd Salah, puede afectar negativamente a su futuro más cercano.

Argelia tiene un nuevo Gobierno con Tebboune, pero da la sensación de que la interinidad continúa y de que la transición no está completada. El movimiento Hirak sigue saliendo todas las semanas a las calles. La situación podría convertirse en un caldo de cultivo relativamente propicio para que la inestabilidad regresase al país, que tampoco pasa por un momento excesivamente boyante en términos económicos.

Hace dos semanas, de hecho, un atentado atribuido a los grupos terroristas que operan en el Sáhara acabó con la vida de un soldado en la frontera con Mali. Fue el primer ataque contra las Fuerzas Armadas argelinas en más de dos años. Un frente interno en el norte podría ser devastador para la estabilidad del país y de toda la cuenca mediterránea.