La Unión Europea insta a Turquía a no reabrir la zona militarizada de Varosha en Chipre

La semana pasada Erdogan anunció la reapertura de la ciudad de Varosha en el norte de Chipre
Cordillera Kyrenia al norte de la dividida capital chipriota, Nicosia, con las banderas de Turquía y la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre (RTCN), sólo reconocida por Turquía

AFP/AMIR MAKAR  -   Cordillera Kyrenia al norte de la dividida capital chipriota, Nicosia, con las banderas de Turquía y la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre (RTCN), sólo reconocida por Turquía

Chipre está viviendo unas semanas de intensa actividad internacional. Sobre todo de cara a los enfrentamientos con Turquía. En plenas elecciones de la zona norte de la isla el Gobierno turco ha anunciado la reapertura de la zona militarizada de Varosha mientras que, haciendo oídos sordos a la comunidad internacional, ha reiniciado las prospecciones de gas en el Mediterráneo oriental.

Con la reapertura de la ciudad fantasma de Varosha en Chipre, Turquía ha vuelto a lanzar una nueva provocación a Grecia y Europa. Esta área lleva 46 años sellada como zona militar y considerada clave en el conflicto turco-chipriota. La playa de Varosha se encuentra cerca del puerto de Famagusta, el principal centro turístico de Chipre antes de que fuera abandonado tras la ocupación del norte de la isla por Turquía en 1974.

La Unión Europea (UE) ha pedido este martes a Turquía que dé marcha atrás "inmediatamente" en su decisión de reabrir el barrio costero de Varosha. El alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, expresó en un comunicado la "seria preocupación por la decisión de proceder con la apertura de la zona vallada de Varosha".

Borrel subrayó la "importancia del estatus de Varosha" garantizado en las resoluciones 550 y 780 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por las que se incluyó este barrio en la zona bajo control de las fuerzas de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, que actúan como observadoras del conflicto.

"La UE reitera que el total respeto de las resoluciones relevantes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es crucial y pide revertir inmediatamente las recientes acciones", dijo Borrell.

La ciudad de Varosha fue deshabitada con la llegada del Ejército turco a Chipre en 1974. La ciudad costera era famosa por sus hoteles de lujo en el agua y por sus playas de arena fina, pero ahora es una especie de ciudad fantasma por la que solo circulan los observadores de Naciones Unidas. El proyecto de Ankara, según The Guardian, es restaurar la pasada grandeza de la ciudad costera. 

El diario británico recogía varias declaraciones de ex residentes de la ciudad que organizaron una manifestación el jueves en un cruce a lo largo de una zona de amortiguación, controlada por la ONU para expresar su oposición a la apertura. 

"¿Cómo puede alguien no estar molesto?" dijo el alcalde grecochipriota de Famagusta, Simos Ioannou. "Varosha debería haber sido entregada a sus legítimos dueños... esto es presión psicológica", declaraba el edil. El diario de Nicosia Cyprus Mail también señaló que cuando se abrieron las puertas cientos de personas se manifestaron en contra ante esta “provocación turca”.

La comunidad internacional ruega a Turquía que acabe con las tensiones con Grecia y Chipre

Los Veintisiete apoyan la reanudación rápida de las negociaciones bajo el auspicio de Naciones Unidas y siguen "totalmente comprometidos a una solución amplia del problema de Chipre dentro del marco de esta organización”. También han declarado que esperan lo mismo por parte de Turquía.

Borrell incidió en que la UE está lista para desempeñar un "papel activo" apoyando estas negociaciones, incluyendo la nominación de un representante ante la misión de Naciones Unidas cuando se retomen las conversaciones.

Los representantes europeos no han sido los únicos en hacer un llamado de atención a Turquía. El Consejo de Seguridad de la ONU también llamó el viernes a Turquía a dar marcha atrás en su decisión.

También el máximo representante de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, ha visitado Grecia y Turquía para abrir un canal telefónico por el cual abordar las tensiones que hay encima de la mesa actualmente. El jefe de la OTAN está preocupado por el enfrentamiento de estos dos países miembros de la organización. 

Las reuniones con Stoltenberg parecieron abrir un pequeño halo de luz al final del túnel. Turquía retiró sus barcos de prospección de Chipre y la comunidad internacional celebró el comienzo de una desescalada.

Pero esta idílica situación no duró ni cuatro días, ayer mismo el buque Oruç Reis ha vuelto a navegar por las aguas de la zona de exclusividad económica (ZEE) de Grecia. La Marina turca ha informado del despliegue del barco hasta el 22 de octubre. 

Turquía ya avisó de que reanudaría la actividad si no había avance en las negociaciones con Grecia, aunque no ha dejado tiempo para emitir propuestas. "Seguiremos buscando, perforando y defendiendo nuestros derechos", proclamó el pasado lunes el ministro de Energía turco, Fatih Donmez.

La Unión Europea ha evitado hablar en sus cumbres extraordinarias de unas posibles sanciones contra Turquía, pero en la próxima cumbre de diciembre no tendrán más remedio que tomar cartas en el asunto. En lo único que se pudieron poner de acuerdo fue en elevar el tono contra Turquía y pedir unánimemente “reducir la tensión en esa zona”.

El próximo encuentro entre Grecia y Turquía ya tiene fecha. Este miércoles, el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, se reunirá en Ankara con Çavusoglu, para tratar situación que están viviendo en el Mediterráneo oriental.

Habrá que esperar a diciembre para conocer si la Unión Europea toma medidas definitivas contra el país otomano, con el cual tiene varios compromisos difíciles de eludir. La crisis migratoria y los gaseoductos y oleoductos que cruzan Turquía hacia el norte de Europa son una excusa perfecta para Erdogan a la hora de chantajear a los comisarios.

Erdogan aprovecha la situación electoral en el norte de la isla para mover fichas en Chipre

Este anuncio no viene en fechas casuales. El pasado domingo se celebraron elecciones en la zona norte de la isla de Chipre. Los resultados obtenidos han obligado a la población a ir a una segunda vuelta el próximo fin de semana en el que se debatirán Ersin Tatar, hasta ahora primer ministro de la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre (RTNC) (y afín a las políticas de Erdogan) y  el actual presidente de la República, Mustafá Akinci.

Con el recuento de votos finalizado, Tatar se alzó con el apoyo del 32,35% por ciento de los votantes, seguido de Akinci con el 29,84% y el líder de centroizquierda del Partido Turco Republicano, Tufan Erhürman, con el 21,68%. Al no obtener una mayoría por encima del 50% de los votos, los dos principales ganadores se verán las caras el próximo domingo.

Tatar es defensor de la creación de dos Estados independientes como solución al problema chipriota y goza de gran apoyo en Ankara, donde acudió la semana pasada para anunciar por sorpresa junto al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, la apertura de parte de la playa del barrio fantasma de Varosha.

Akinci, sin embargo, quiere acabar con la fuerte dependencia de Turquía, que insufla dinero y fuerza militar a RTNC y es único país que lo reconoce como Estado. Respecto al conflicto chipriota, Akinci defiende una solución bizonal y bicomunal, con igualdad política, con una única soberanía, una única personalidad legal internacional y una única ciudadanía.

¿Por qué Turquía y Grecia se pelean por Chipre?

El conflicto entre Turquía y  Chipre empezó a mediados del siglo XX y aún sigue vigente afectando al territorio y la población de esa isla. La disputa territorial ha tenido intervención de distintas potencias internacionales. Principalmente Grecia, Turquía y Reino Unido, además de las Naciones Unidas.

Desde la colonización de la isla por el Imperio Británico este conflicto se ha quedado sin resolver tras la salida Reino Unido de la región. Resulta que en 1878, el Imperio Otomano cedió la administración de la isla a los británicos a través de la Convención de Estambul.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los chipriotas han luchado por el derecho de autodeterminarse. Pero no todos los ciudadanos querían una misma resolución, las relaciones con Turquía y Grecia dividieron a la población. Esto desencadenó una guerra civil entre grecochipriotas y turcochipriotas que terminó en 1974 dividiendo el norte y el sur de la isla con distas poblaciones étnicas. Al norte la población afín a Turquía y al sur a Grecia.

Los grecochipriotas tenían como objetivo lograr la independencia de Reino Unido y anexionar la región a Grecia. Por otro lado, los turcochipriotas deniegan vivir bajo la administración griega y han solicitado la división de la isla para autogestionarse.

El conflicto tuvo implicaciones internacionales más allá de la isla involucrando a Turquía, Grecia y Reino Unido, potencias que, durante los Acuerdos de Zúrich y Londres, constituyeron una base jurídica para la independencia chipriota.

Estados Unidos, las Naciones Unidas y la Unión Europea también han sido observadores cercanos del desarrollo del conflicto. Las hostilidades entre ambas comunidades alcanzaron una intensidad desmesurada en la década de 1960. Debido a ello, en diciembre y enero de 1963, las Naciones Unidas desplegaron una misión para vigilar los enfrentamientos en la región de Tylliria.

A partir del golpe de los Coroneles en Grecia (21 de abril de 1967), la unión de Chipre con Francia se planteó como una posibilidad verosímil. Debido a esto, el Ejército turco ocupó la parte norte de la isla en 1974, donde se terminó instaurando la denominada República Turca del Norte de Chipre, que declaró unilateralmente su independencia y la partición de la isla.

Aunque esta proclamación carece del reconocimiento internacional sigue dando muchos dolores de cabeza a la comunidad internacional.

Actualmente el territorio de la isla se encuentra dividido. Al sur de la denominada Línea Verde (frontera militar de separación entre las partes enfrentadas establecida y mantenida por la ONU), en el espacio habitado por la comunidad greco-chipriota se ejerce la autoridad de la denominada República de Chipre, reconocida internacionalmente y que incluso ha obtenido su ingreso en la Unión Europea.

Al norte, la población turco-chipriota, afín a Turquía sigue luchando por la autodeterminación. El domingo que viene se celebrara la segunda vuelta unas elecciones cruciales para la zona en la que los separatistas y los afines a Grecia decidirán el futuro de la región.