La Unión Europea intenta impulsar un nuevo plan migratorio

La Unión presenta un nuevo intento de abordar el problema de la redistribución de migrantes y refugiados rescatados en el mar
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AFP/MATTHEW MIRABELLI  -   Conferencia de prensa tras la una reunión de los Ministros del Interior de cuatro países de la Unión Europea, Francia, Alemania, Italia y Malta, el 23 de septiembre de 2019, en el Fuerte de San Ángel, fortificación situada en Birgu, Malta

El futuro de la migración en la Unión Europea, uno de los asuntos más espinosos del bloque comunitario, depende de la voluntad política de los Estados miembros. Las deficiencias de la política migratoria de la UE en la actualidad son indiscutibles: las llegadas de solicitantes de asilo siguen siendo altas (pese a haber bajado respecto a 2015 y haber variado las rutas de entrada); el papel de los buques humanitarios Open Arms, el Ocean Viking o el Sea Watch en las fronteras es cada vez mayor y reflejan las dificultades que tienen las ONG dedicadas a salvar a los refugiados en alta mar; y el número de migrantes muertos al jugarse la vida intentando llegar a Europa sigue siendo demasiado elevado. Todo ello evidencia el estancamiento de la política migratoria europea ilustrado en los últimos meses por la creciente cifra de refugiados en Grecia.

Es por ello por lo que el Consejo de ministros del Interior de la UE, la institución europea en la que los ministros de los Estados miembros de la UE adoptan leyes y coordinan políticas, que se celebra el martes en Luxemburgo será determinante. Los flujos migratorios dentro de la Unión ocuparán una gran parte de la agenda de la reunión dado que el consenso europeo es que falta un protocolo de desembarco seguro y muchos piensan que el convenio de Dublín para el reparto de refugiados es insuficiente (por el que los solicitantes de asilo deben presentar sus solicitudes en el primer país de la UE que alcanzan, a menudo Estados de fronterizos como Grecia, Italia y España). 

En la reunión de los ministros del Interior de Luxemburgo se presentará oficialmente una iniciativa de solución para agilizar el desembarco y el reparto de personas, la distribución entre Estados miembros de migrantes y refugiados que han sido rescatadas en el mar Mediterráneo, que fue avanzada por cuatro Estados miembro: Alemania, Francia, Italia y Malta. Se trata de un mecanismo provisional para desembarcar a personas rescatadas en el Mediterráneo central y distribuirlas de forma compartida en los Estados miembros que se incorporen de manera voluntaria y que esperan aplicar al resto de la Unión. 

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AFP/ LOUISA GOULIAMAKI - Refugiados y migrantes esperan ser trasladados a un campo en el norte de Grecia, después de su llegada de la isla de Lesbos al puerto de El Pireo, cerca de Atenas, el 7 de octubre de 2019.​​​​

El pasado 23 de septiembre, esos cuatro países, junto al ministro del interior de Finlandia, que ocupa la presidencia rotativa del Consejo de la UE y de la Comisión Europea, alcanzaron un acuerdo temporal para gestionar los flujos migratorios en el Mediterráneo central. Se trata de un mecanismo de emergencia temporal, un esquema voluntario para reubicar a los solicitantes de asilo rescatados en el mar, un sistema automático para determinar qué países recibirán a los migrantes rescatados tras llegar a un puerto del Meditarráneo (aquí se puede leer la declaración conjunta). Sin duda será una iniciativa controvertida ya que se refiere a solicitantes de asilo y a los migrantes, en lugar de refugiados, una distinción por el motivo de emigración que ha supuesto un quebradero de cabeza para las instituciones hasta ahora. 

Los ministros del Interior buscarán que se sume el máximo número de países posible a un plan que representa una novedad en un asunto caracterizado por la inoperatividad. "Tras esta discusión podremos ver qué países están listos para apoyar este documento" o si hacen falta cambios, explicó el pasado día 23 en una breve comparecencia sin preguntas ante la prensa desde La Valeta, Malta, dijo el ministro del Interior maltés, Michael Farrugia. "Me parece crucial que nos alejemos de los acuerdos barco por barco hacia una solución más predecible", dijo Maria Ohisalo, ministra del Interior de Finlandia. 

Según parece, los cuatro países quieren acordar plazos claros para la distribución de migrantes y refugiados. El ministro germano, Horst Seehofer, por su parte, dijo que "la cantidad de refugiados que serán admitidos se discutirá y decidirá en Luxemburgo el 8 de octubre, porque el la cantidad depende del número de Estados miembros que participan", dijo. "No podemos dejar a Malta e Italia solos", añadió. 

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Las llegadas irregulares a la UE han disminuido significativamente desde el punto álgido de la crisis migratoria en 2015.

Este principio de acuerdo no contaba en un principio con el apoyo de países como España o Grecia, importantes receptores de migrantes, porque el plan se centraba en la ruta Central, principalmente proveniente de Libia. Pero el Consejo Europeo busca expandirlo y que la mayoría de países europeos se sumen a la iniciativa (las otras dos rutas son la Occidental y la Oriental como muestra el gráfico). Una vez más se enfrentará a la negativa de países como Hungría. 

El secretario de Estado español para la UE, Luis Marco Aguiriano, suavizó la primera reacción del país cuando dijo que "ha habido un primer avance tratando la cuestión (migratoria) en el Mediterráneo central hace poco en una reunión en La Valeta. Es un avance, un paso adelante para tratar parte del problema, que es mucho más amplio que únicamente el del Mediterráneo central", unos días después de la reunión en Malta.

Aguiriano aseguró que la política europea sobre migraciones "tiene que ser multifacética", que actúe en las causas que impulsan a estas personas a salir de sus países de origen y también que tenga una aproximación basada en los "principios (europeos) de solidaridad y responsabilidad compartidos", recoge Efe.

La agenda de la próxima legislatura europea tendrá entre sus prioridades lograr una nueva política europea de asilo. En su debate de investidura en julio, la presidenta electa de la Comisión, Ursula von der Leyen, quien asumirá su nuevo cargo el 1 de noviembre por un período de cinco años, incluyó el asunto migratorio en su agenda.

Fue ella la que escribió en una carta a la sueca Ylva Johansson, designada para la cartera de Interior en la próxima Comisión Europea, que "el asilo y la migración se encuentran entre los desafíos más importantes que ha afrontado la UE en años recientes. Junto con la seguridad, ocupan un lugar destacado entre las prioridades y preocupaciones de muchos europeos y permanecerán en el centro de nuestra política durante el próximo mandato. Su tarea durante el próximo mandato será ayudar a encontrar el terreno común y nuevo que necesitamos sobre migración y asilo. Debemos aspirar a unirnos en torno a nuestros valores comunes y responsabilidades humanitarias, y buscamos hacer que nuestras comunidades y nuestra sociedad sean más cohesionadas e integradas".

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REUTERS/GIORGOS MOUTAFIS  - Refugiados e inmigrantes llegan en un transbordador de pasajeros desde la isla de Lesbos al puerto del Pireo, Grecia, el 7 de octubre de 2019.

Confiamos en que este mecanismo ponga fin al espectáculo obsceno de gente atrapada en barcos a la deriva durante semanas, esperando a saber dónde podrán desembarcar, o incluso si podrán hacerlo. Acelerar los desembarcos es fundamental para las personas rescatadas en el Mediterráneo central, que a menudo ya han sufrido abusos terribles en centros de detención de Libia y un peligroso viaje por mar, por lo que están agotadas y necesitan protección y cuidados”, dijo Eve Geddie, directora de la Oficina de Amnistía Internacional ante las Instituciones Europeas. 

Los intereses enfrentados de los Estados miembros es el principal motivo de la falta de una estrategia común y eso no se modificará de manera fácil. Lo que si es necesario es que Europa presente nuevas posibilidades porque el bloque ansía una nueva propuesta migratoria que sea la hoja de ruta de la política migratoria de la Unión Europea. Un mecanismo predecible de desembarco y reubicación que permita abordar sin demora las necesidades de las personas rescatadas en el Mediterráneo. A la espera de que no quede en papel mojado Europa parece decidida a dar pasos para proteger los derechos de refugiados y migrantes. 

El establecimiento de un sistema fiable que garantice que las personas rescatadas en el Mediterráneo son desembarcadas con rapidez y seguridad en Europa, y que los países de la UE intensifiquen y compartan la responsabilidad sobre ello, es un primer paso fundamental.