La Unión Europea prevé un ‘Brexit’ sin acuerdo y Theresa May se inclina por una prórroga

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Raúl Redondo

Pie de foto: El negociador principal del Brexit de la UE, Michel Barnier, en el Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo en el Parlamento Europeo en Bruselas el 2 de abril de 2019. AFP/EMMANUEL DUNAND

Tras las últimas fechas y las últimas votaciones acaecidas en la Cámara de los Comunes de Reino Unido, la Unión Europea (UE) pronostica que los británicos pueden verse abocados a una salida no pactada de las instituciones comunitarias.

En este sentido, Michel Barnier, jefe negociador de la UE para el ‘Brexit’, ha considerado que es “muy probable” el ‘Brexit duro’ tal y como están las cosas. Antes esta situación de salida no ordenada, Barnier ha señalado ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo que los derechos de los ciudadanos o la frontera entre las dos irlandas son temas que volverán a ser negociados dentro del marco de búsqueda de acuerdos para un pacto sobre el libre comercio entre la UE y un Reino Unido fuera de las instituciones europeas.

La decepción en el seno comunitario es total debido a la falta de acuerdos positivos en el Parlamento británico respecto al ‘Brexit’. Algo “muy sorprendente” en palabras del propio Barnier, en alusión a la negativa en la última votación parlamentaria sobre el pacto de salida que había alcanzado Theresa May, primera ministra británica, con los dirigentes comunitarios, e incluso en la ausencia de consenso positivo sobre los votos indicativos que hubo en Westminster respecto a otras posibles soluciones como la salida no ordenada, la celebración de un segundo referéndum e incluso una convocatoria electoral británica. “Nos choca esto, y estoy seguro de que para todos nosotros es decepcionante ver que en el Parlamento del país que decidió irse de la UE hasta ahora no ha habido una mayoría en favor de nada, solo mayoría en contra de todo”, ha sentenciado Barnier.

El negociador europeo ha apuntado que “así no es como se va a lograr una salida ordenada” e insistió en que la única manera de conseguir una marcha que no sea caótica será a través del acuerdo negociado entre Londres y Bruselas, lo que ha sido rechazado ya en tres ocasiones por parte de los diputados británicos.

A pesar del pesimismo reinante, desde las altas instancias comunitarias se ven algunos atisbos positivos en lo que puede acontecer, partiendo de la base de que no hay acuerdo respecto a un ‘Brexit’ pactado y negociado. Por un lado, hay cierto optimismo sobre un futuro acuerdo entre la UE y Reino Unido para la unión aduanera permanente, ya que en la última votación en el Parlamento británico la opción de negociar esta unión aduanera solamente fue rechazada por 276 votos en contra y 273 a favor, y, por otro lado, se piensa en volver a definir una declaración política sobre la futura relación entre ambas partes en materia de cooperación y comercio, incluyendo la negociación de la unión aduanera.

Después de la última negativa en la Cámara de los Comunes al acuerdo de ‘Brexit’, la inminente fecha de salida británica de la UE es el 12 de abril, cuando se produciría un ‘Brexit duro’ de consecuencias imprevisibles para el estatus diplomático y jurídico de los intereses británicos en Europa. Todo ello salvo que el Gobierno británico presente un plan alternativo sopesado y consistente que ofrezca una solución viable, ante lo cual habría una prórroga, que podría ser de hasta un año, según lo estipulado por el artículo 50 del Tratado de la Unión.

Ante esta situación, Reino Unido se vería obligado a tomar parte en las elecciones europeas de mayo. Al respecto, Barnier señaló que la nueva extensión de plazo alargaría la incertidumbre y que tendría un “coste político y económico” para la UE. Los argumentos que ofrezca Reino Unido para poder alcanzar esa prórroga deben ser lo suficientemente convincentes para que los dirigentes europeos accedan a la misma.

Por su parte, Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, ha pedido “unidad” a los Estados miembros de la UE ante el bloque del proceso del ‘Brexit’ y también ha manifestado la decepción que se vive en el seno comunitario por esta situación

Reunión del Ejecutivo británico

Por su parte, el Gobierno conservador de Reino Unido, con Theresa May a la cabeza, se ha reunido durante varias horas para analizar la situación de parón que existe en el proceso del ‘Brexit’, generado por la falta de consenso en el Parlamento británico sobre el acuerdo negociado con Bruselas y se ha decidido solicitar una prórroga “tan corta como sea posible”, más allá de la fecha límite del 12 de abril. May ha invitado al líder laborista de la oposición Jeremy Corbyn a una cumbre al más alto nivel para llegar a acuerdos legislativos que puedan generar por fin un acuerdo en el Parlamento Británico.

Ante la última decisión británica Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, ha pedido a los líderes de la UE que "sean pacientes" con Londres.

Pie de foto: La primera ministra británica, Theresa May. AP PHOTO/ALASTAIR GRANT

El Parlamento británico sigue así buscando una salida tras el último rechazo parlamentario al acuerdo de salida de Reino Unido de la UE alcanzado en su día por May con los dirigentes comunitarios, con un resultado de 286 votos a favor y 344 en contra. Una votación sobre las condiciones de ‘separación’ en sí, de la que se eliminó la declaración política que acompañaba a ese texto. El pacto al que había llegado May incluía un período de transición desde el día efectivo en que se materializase el ‘Brexit’ hasta finales de 2020, el establecimiento de los derechos de los ciudadanos británicos y comunitarios en suelo europeo y de Reino Unido respectivamente y la factura a pagar por Reino Unido por su salida de la UE, de unos 45.000 millones de euros.

También recogía la polémica ‘salvaguarda irlandesa’ que preveía las condiciones de cara a una futura frontera entre la República de Irlanda, Estado independiente adscrito a la UE, e Irlanda del Norte, país incluido en Reino Unido que saldría también del bloque comunitario. Quedando pendiente de un futuro acuerdo con la UE las condiciones de paso de personas y mercancías entre las dos irlandas. Tema muy controvertido en Reino Unido al considerar una pérdida de soberanía el depender de la voluntad comunitaria para determinar las reglas del flujo de personas y mercancías entre las dos irlandas, que viven ahora un proceso de paz entre unionistas e independentistas, cuya base se vería afectada con este nuevo escenario fronterizo.